Bahía Blanca | Sabado, 02 de marzo

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Ganadería: cuando las proteínas y la nutrición marcan la agenda

Mientras la Argentina hace los deberes, a nivel mundial más de 1.000 millones de personas dependen de las cadenas de valor para su sustento.

Ganadería en la cercanías de Bahía Blanca, a la vera de la RP 35. / Foto: gentileza Emilio Doiny Cabré.

¿De qué manera se logra incrementar la producción ganadera, al tiempo que se reducen los efectos medioambientales y sociales y se aumenta el rendimiento económico con mayor equidad?

El desafío a semejantes interrogantes no es menor. Y el ámbito donde se plantearon tampoco: fue durante la primera Conferencia de Transformación Sostenible de la Ganadería realizada en Roma, Italia.

“La producción ganadera es una parte vital de nuestros sistemas agroalimentarios porque aporta nutrientes esenciales a la población y mejora los medios de vida y las oportunidades económicas de miles de millones de personas en todo el mundo”, dijo QU Dongyu, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el primer chino en llegar al cargo (en 2019) y ser reelegido (hasta 2027).

Para un país productor de proteínas demandadas en el planeta —a) según la fuente que se consulte generamos alimentos para entre 400 y 600 millones de personas y b) el censo del Indec de 2022 concluyó que hay poco más de 46,2 millones de argentinos— se trata de un tema imposible de dejar de abordar en términos de sustentabilidad (y en defensa de la ganadería y de los ganaderos).

Desde la FAO se viene trabajando puntualmente sobre este tema, siempre partiendo de hechos comprobados —y ratificados— en recientes estudios de investigación. Algunas de esas conclusiones son:

—Diversos alimentos derivados de los sistemas de producción ganadera, incluidos el pastoreo y la caza de animales salvajes, proporcionan proteínas de alta calidad, ácidos grasos importantes y diversas vitaminas y minerales, lo que contribuye a dietas saludables para mejorar la nutrición y la salud.

—Las especies ganaderas están adaptadas a una amplia gama de entornos, incluidas áreas que no son aptas para la producción de cultivos. Y una producción bien integrada aumenta la resiliencia de los sistemas agrícolas en pequeña escala.

—A nivel mundial, más de 1.000 millones de personas dependen de las cadenas de valor ganaderas para su sustento. (Ref: el mundo tiene hoy alrededor de 8.000 M/P).

—El ganado también proporciona otros servicios ecosistémicos relevantes en la gestión del paisaje, ya que aporta energía y ayuda a mejorar la fertilidad del suelo. Y los ganaderos crían animales pastando para transformar la vegetación de los pastizales en alimento.

En la vereda de enfrente están el futuro. Así, para que los sistemas agroalimentarios sean más sostenibles, es necesario resolver los desafíos relacionados con la alta utilización de recursos y la contaminación; la competencia entre alimentos y piensos; las emisiones de gases de efecto invernadero; la resistencia a los antimicrobianos y el bienestar animal; así como las enfermedades zoonóticas y transmitidas por los alimentos, la accesibilidad y la asequibilidad.

Ahora, la pregunta es: ¿dónde se ubica nuestro país en ese contexto?

Carlos Cherniak, embajador argentino ante la FAO, donde tenemos a cargo una sección de ganadería del Comité de Agricultura de la entidad desde 2022 (y hasta 2024), lo explicó de esta manera: “El sector agropecuario ha sido señalado como responsable del problema, cuando en realidad los estudios e informes muestran que son otros quienes poseen mayor responsabilidad. Mientras dichos sectores, entre los que se encuentran el industrial, el energético y las producciones petroleras, no tienen la capacidad para compensar o mitigar las emisiones que producen, la agricultura y la ganadería cuentan con muchas estrategias para maximizar, gracias a la ciencia y a la investigación, la captura de carbono. Debemos luchar contra la imposición de ese enfoque tan desbalanceado vinculado a ciertas ideologías, sobre todo europeas, que tienen poco o ningún rigor científico”.

El citado subcomité ha permitido lograr una posición menos defensiva y mucho más proactiva en términos de valorizar la importancia que tienen las proteínas animales para constituir dietas saludables e inocuas y, además, proveer a la seguridad alimentaria mundial.

Según estudios encargados desde el área de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, la Argentina representa sólo el 0,7 % de las emisiones globales y que la ganadería implica el 0,15 % de dichas emisiones. Claramente, a partir de su sistema de producción de base pastoril, en nuestro país se generan importantes capturas de carbono y relevantes aportes a la seguridad alimentaria.

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