Bahía Blanca | Domingo, 03 de marzo

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No es pura espuma: la agroindustria cervecera se potencia en la Argentina

Se trata de un sector clave para la recuperación económica. Con actores clave en todos los eslabones, emplea a más de 130.000 personas.

En el país se consumen 45 litros por habitante por año. / Fotos: Archivo La Nueva.

La aparición del (esperado) fenómeno El Niño en los últimos meses modificó el ánimo de los productores que, ahora sí, saben que un mayor índice de precipitaciones es el primer paso para superar una seca histórica que sólo registra antecedentes hacia 1975.

Más allá de transitar —por estos días— la etapa de espigazón y llenado de grano en medio de un contexto de fenómenos como heladas y fuertes vientos, en el caso puntual del sudeste (especialmente) y sudoeste bonaerenses, la producción de cebada destinada a maltería no deja de ser relevante del contexto nacional como la materia prima de una de las producciones de mayor recuperación.

Se trata de la agroindustria cervecera que, según el estudio Beer’s Global Economic elaborado por Oxford Economics junto a Worldwide Brewing Alliance, en la Argentina emplea a más de 130.000 personas —de forma directa e indirecta— y genera un importante derrame en la cadena de valor donde los actores van desde la semilla hasta la producción de la botella (o la lata).

De acuerdo con datos del año 2021, la producción nacional de cebada fue de 4,9 millones de toneladas, marcando un incremento del 19 % respecto de 2020. En el mismo lapso, se produjeron 875.000 Tns. de malta. Otra cifra relevante en suba: en 2022 las exportaciones de malta marcaron un récord de 669.506 toneladas para un ingreso de poco más de 387 millones de dólares.

Según la investigación, los socios de la Cámara de Cerveceros Argentinos, que nuclea a las principales compañías cerveceras y malteras del país, han invertido entre los años 2020 y 2021 más de 17.950 millones de pesos.

Más allá del compromiso inversor de la industria de consumo masivo con una apuesta a largo plazo, desde la entidad no dejan de señalar que se trata de un sector de severa afección por la pandemia, como debe suponerse y que, además, percibe una fuerte carga tributaria —del orden del 52,4 %— como consecuencia de, principalmente, la tasa efectiva de impuestos internos y de la alícuota de ingresos brutos que gravan la actividad en distintas regiones del país.

En cuanto al consumo, la cerveza es la bebida con alcohol que más predicamento tiene en la Argentina hasta llegar a los 45 litros por persona por año (referencia: en Latinoamérica el consumo llega a los 60 litros anuales por cápita).

Se trata del 60 % del total de las bebidas alcohólicas, permitiendo ubicar al país en el puesto 72 a nivel mundial entre los que más toman esta alternativa (referencia II: lo encabeza República Checa, con 147 l/p/a y siguen Alemania, con 111 l/p/a y Austria, con 109 l/p/a).

¿Cuál es la explicación para un mayor consumo comparativo? Hay coincidencia entre quienes están en el mercado: bajo precio (relativo respecto de otros productos con alcohol); amplia y profusa promoción y publicidad en la mayoría de los canales de consumo masivo y disponibilidad en tiempo y forma.

¿Qué sucede en el mundo? Según Beer’s Global Economic, en 70 países diferentes se ha demostrado el impacto económico y la potencialidad para contribuir con la recuperación económica —a nivel global— a través de la generación de empleo, de las inversiones y de las exportaciones.

El estudio mostró cómo la agroindustria cervecera está inserta en una cadena de valor con relevancia internacional con un aporte, que, en el año 2019, alcanzó los 555.000 millones de dólares.

Incluso, aquí es donde el potencial de la producción en la Argentina es exponencial a poco que se desglosa el trabajo: uno de los grandes hallazgos es que en aquellos países en vías de desarrollo, o en los considerados de bajos ingresos, tiene un impacto mayor en términos de empleo y de contribución al PBI.

Otro síntoma de la agroindustria cervecera se refleja en el índice de empleo en el mundo: con 23 millones de puestos generados, es la responsable por 1 de cada 110 fuentes laborales de la economía global.

Para el desarrollo de una región extendida, que tiene al puerto de Bahía Blanca como una salida natural de productos exportables a escala mundial, que un segmento relevante de la producción de cebada cervecera (y malta) argentinas se encuentre en un radio de alrededor de 250 kilómetros no es un dato menor.

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