Bahía Blanca | Sabado, 02 de marzo

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La Niña alimenta el refrán: No hay dos sin tres

La falta de precipitaciones suma otra campaña, las producciones se acotan y la pregunta se impone: ¿Qué pasará en 2023/2024?

Guillermo D. Rueda / grueda@lanueva.com

   Es oficial.

   La circunstancia climatológica descripta como La Niña, que en términos usuales se refiere a períodos en que las lluvias se manifiestan por debajo de los promedios habituales, llegó para quedarse.

   No es algo nuevo. Contemporáneamente, en la Argentina sucedieron fenómenos semejantes entre los años 1973 y 1976 y 1998 y 2001.

   Instalada desde 2019/2020 y tras haber agotado (ahora) casi todas las reservas de las napas, La Niña se ha constituido en la actual campaña como la más destructiva de todas, especialmente en la denominada zona núcleo, en el motor productivo natural del país.

   Aquellas predicciones de una campaña récord de trigo, por ejemplo, sustancialmente a partir de un precio internacional inmejorable, han sido morigeradas con el paso de las últimas semanas, cuando poco menos que se echa el resto en otra etapa demandante de agua para el cultivo.

   Si bien el caso es general para todo el país, y ahora extendible a los cereales de gruesa, no representa la misma magnitud para la región del sudoeste bonaerense y de los departamentos linderos con la provincia de La Pampa.

   En estos meses de junio y julio la siembra fina se pudo realizar pese a la escasa humedad en los perfiles, más aún considerando que el agua —en esa instancia— resulta casi el 50 % del éxito final del cultivo.

   De acuerdo con el Departamento de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca, ya se había producido una caída en la siembra de trigo del 4 % para esta campaña respecto de la anterior, bajando a casi 1,6 millones de hectáreas para el área de influencia. Un caso contrario sucedió con la cebada, que marcó un incremento del 5 % para 842.000 Has.

   Los cálculos finales se podrán precisar en el relevamiento a campo del Agrotour que realizará la entidad entre los venideros miércoles 23 y jueves 24 de noviembre, pero se presume que la falta de precipitaciones en tiempo y forma, más allá de los promedios, seguramente hará mella en los rendimientos y en la producción.

   En realidad, la región está sobreviviendo por el temporal de los días 23 a 25 de marzo últimos, cuando el promedio en la región del sudoeste bonaerense llegó a los 146 milímetros para dicho lapso.

   En esas 72 horas hubo picos de 292mm en el Cerro Napostá Oeste; 275mm en Tornquist; 245mm en El Zorro; 190mm en La Vitícola y 185mm en Coronel Pringles.

   A este septiembre ha llovido 435mm respecto del promedio histórico de 459mm, considerando los registros desde 2016 a 2021.

   A nivel país, las estimaciones siguen en picada y se prevé una cosecha final de trigo menor a las 18 millones de toneladas, que sería casi un 17 % menos respecto de la campaña 2021/22.

   Por razones obvias, las consideraciones acerca del impacto en el aporte de divisas para la Nación serán no menos impactantes. Difícilmente se pueda mantener el promedio, sólo en derechos de exportación (DEX), de casi 7.000 millones de dólares de los últimos 20 años para los cereales totales. 

   Ahora bien, echadas las cartas la pregunta del millón es: ¿Habrá una La Niña en versión 4?

   Hasta ahora, lo único cierto es que no existe un consenso sobre el fin o la continuidad de La Niña, así como para cuándo se espera la eventual llegada de El Niño. O, en el mejor de los casos en virtud de esta coyuntura, el período denominado Neutral.

   Los expertos en clima, que vienen trabajando como nunca en estas tres campañas para responder a la demanda de los productores, aseguran que La Niña continuará, por lo menos, hasta fin del corriente año.

   ¿Una terrible sequía? Tampoco, al atenderse algunos fenómenos aislados de lluvias localizadas, con formato de mangas y por cortos períodos.

   En tal sentido, cualquier parecido con la variabilidad climática, el paso más adelantado del cambio climático, es mera coincidencia.

   ¿Qué se puede hacer? Mirar el vaso medio lleno es una de las alternativas.

   “La probabilidad de un tercer fenómeno consecutivo La Niña es de apenas el 10 %. Es la misma chance que tiene el regreso, después de mucho tiempo, de El Niño”, sostuvo el Ing. Agr. Eduardo Sierra, climatólogo de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

   “Asumiendo como caso más probable la persistencia de una tendencia hacia la normalidad, debe tenerse en cuenta que la transición será lenta. Aunque el invierno continuará observando un lento proceso de reactivación, recién al llegar la primavera las lluvias y la temperatura se acercarán a lo normal”, agregó.

   Otra práctica, usual y no menos efectiva, dicen, es mirar al cielo y rezar. Pero ahí están siempre los productores, más allá de las contingencias climáticas.

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