Bahía Blanca | Viernes, 13 de febrero

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Pasturas y verdeos: ¿por qué significan una llave para la ganadería?

El sector atraviesa un escenario de alta competitividad y expectativas positivas, ideales para apostar por el sector.

El costo de implantación de pasturas se ubica un 35 % por debajo del promedio histórico. / Fotos: Rodrigo García-La Nueva y Archivo LN.

Costos relativos de implantación en mínimos históricos.

Relación de precios carne/pasto sumamente favorable.

Demanda global que garantiza la absorción de la producción.

Son tres de las razones por las cuales el sector ganadero atraviesa una etapa de precios atractivos y condiciones óptimas, donde con costos de implantación históricamente bajos y una demanda global insatisfecha, la producción de carne bovina en base a pasturas se consolida como la estrategia económica más inteligente.

Así, la ganadería transita un escenario de alta competitividad y expectativas positivas que, por si hiciera falta, el reciente acuerdo comercial entre nuestro país y los Estados Unidos, donde se amplió a 100.000 toneladas la exportación de carne para el corriente año (la cuota era de 20.000 Tns.), termina de ratificar que las inversiones orientadas a generar más kilos ofrecen (ofrecerán) un importante retorno y una solidez en el tiempo, especialmente en lo que respecta a la implantación de pasturas y verdeos.

Así se entiende también desde la Cámara de Semilleristas de la Bolsa de Cereales, cuando se sostiene que invertir actualmente en la siembra de pasturas y verdeos no es solo una decisión productiva, sino una estrategia de alta rentabilidad.

Según definen, “capitalizar este momento excepcional mediante el uso de semilla legal de calidad superior es la llave para consolidar un sistema ganadero eficiente, sólido y preparado para liderar el mercado internacional”.

Más allá de las intencionalidades y de los diagnósticos, lo cierto es que actualmente el costo de implantación de pasturas —medido en kilos de novillo, según el Índice Novillo del Mercado Agroganadero, I.N.M.A.G.— se ubica un 35 % por debajo del promedio histórico.

Los semilleristas sostienen que esta relación de precios es sumamente conveniente. Esto es, considerando una tasa de conversión de pasto en carne de 15:1 (base materia seca), la ganancia obtenida en el primer y segundo pastoreo cubre prácticamente la totalidad del costo de implantación.

También que la firmeza de los precios, ideal para inversiones en praderas de 4 a 5 años, se sustenta en los siguientes pilares:

Demanda internacional firme: los Estados Unidos atraviesa el stock ganadero más bajo de los últimos 60 años debido, entre otras razones, a sequías históricas. No solo exporta menos, sino que se ha convertido en un comprador agresivo.

Por su parte, China —además de ser un comprador de volumen— se ha transformado en un mercado que demanda cortes de calidad.

Oferta mundial limitada: Brasil, después de años de faena récord, está entrando en una fase de retención de hembras. Es decir: guardará vacas para producir terneros, reduciendo su oferta exportable para 2026/2027.

La Unión Europea, debido a sus regulaciones ambientales, está forzando el cierre de tambos y feedlots, lo que provoca una caída de la producción interna de carne bovina. Mientras tanto, tras la liquidación forzosa provocada por la sequía extrema de 2018-2020, Australia se encuentra en un proceso de recomposición de existencias.

Rigidez estructural en la Argentina: en el plano local se presenta una fase histórica. En los últimos 20 años, el stock ganadero se ha mantenido estancado, mientras que la población nacional creció de manera constante.

Si bien el consumo de carne bovina per cápita (kilos por habitante por año) ha mostrado una ligera tendencia a la baja, el incremento total de habitantes (sumado a la demanda externa) supera la capacidad de respuesta de un rodeo que no se expande. Esta brecha estructural es el motor que sostiene los precios y que garantiza la previsibilidad económica del sector.

De acuerdo con las estimaciones de la Cámara de Semilleristas, el consumo doméstico de semillas de pasturas y ryegrass anual creció un 31 % en 2024, pero aún se encuentra por debajo de los niveles de la última década (lo que marca un amplio margen de recuperación productiva).

En este sentido, un escenario técnico abre ventanas claras para la toma de decisiones del productor ganadero a partir de:

—Migración de áreas agrícolas marginales a ganadería mediante praderas de media loma.

—Verdeos para pastoreo entre cultivos agrícolas (con excelente retorno).

—Recuperación de campos degradados o bajos anegados con pastos de alta producción.

—Disponibilidad de áreas tempranas para verdeos de invierno debido a la menor siembra de especies de verano en la campaña anterior.

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