El oleoducto VMOS entra en su etapa decisiva para exportar crudo por la costa de Punta Colorada
El proyecto que unirá Vaca Muerta con la costa atlántica, en Río Negro, avanza en varios frentes críticos de obra y se encamina a habilitar una nueva vía de salida para el petróleo argentino.
Con más de la mitad del trazado ejecutado y múltiples frentes de obra activos en simultáneo, el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) ingresó en una etapa decisiva para concretar una salida directa de crudo por la costa atlántica.
El proyecto busca resolver uno de los principales cuellos de botella de la producción no convencional: la evacuación del petróleo desde la cuenca neuquina hacia el Atlántico, en un contexto de crecimiento sostenido de la oferta de hidrocarburos.
La traza del VMOS se extiende a lo largo de más de cuatrocientos kilómetros entre el núcleo productivo de Vaca Muerta y la zona de Punta Colorada, en el Golfo San Matías.
El oleoducto fue diseñado con un diámetro troncal de gran porte, apto para transportar altos caudales de crudo con sistemas de bombeo distribuidos en estaciones intermedias.
La iniciativa incluye válvulas de seccionamiento, sistemas de detección de fugas por balance de masa, telemetría en tiempo real y centros de control para la operación continua del ducto.
Cruce del Río Negro
Uno de los hitos técnicos más relevantes de los últimos meses fue el cruce del río Negro mediante perforación horizontal dirigida, una técnica de ingeniería que permite atravesar el lecho del curso de agua sin afectar el cauce ni el ecosistema superficial.
La ejecución demandó estudios geotécnicos detallados, diseño de trayectorias con radios de curvatura controlados, uso de lodos de perforación estabilizados y monitoreo permanente de presiones y retornos durante el avance del túnel.
Este tipo de cruces exige tolerancias milimétricas para garantizar la integridad estructural del caño una vez instalado.
El sistema del VMOS fue concebido para operar en etapas.
En una primera fase, la capacidad permitirá evacuar volúmenes significativamente superiores a los que hoy canaliza la infraestructura existente. A medida que se incorporen estaciones de bombeo adicionales, refuerzos de potencia y tramos de duplicación selectiva, el caudal transportado podrá incrementarse de manera escalonada para acompañar el crecimiento de la producción de Vaca Muerta.
El diseño contempla presiones de operación elevadas, con aceros de alta resistencia y recubrimientos anticorrosivos externos e internos para extender la vida útil del ducto.
En la costa atlántica, la terminal de Punta Colorada avanza como el nodo logístico clave del proyecto. La infraestructura contempla tanques de almacenamiento de gran volumen, sistemas de bombeo costero, manifolds de despacho y un sistema de amarre y carga costa afuera mediante monoboyas
Estas instalaciones permitirán transferir crudo desde tierra a buques tanque fondeados en mar abierto, una modalidad que reduce la necesidad de obras portuarias tradicionales y habilita la operación de buques de mayor porte.
El esquema de monoboyas incluye líneas submarinas, mangueras flotantes de alta resistencia, sistemas de anclaje dinámico y dispositivos de desconexión de emergencia ante condiciones meteorológicas adversas.
Contratación de una empresa noruega
La empresa que tendrá a su cargo la instalación de las monoboyas ya fue definida, lo que despeja uno de los componentes más críticos del cronograma offshore del proyecto. La ejecución de estas obras demanda embarcaciones especializadas, equipos de posicionamiento dinámico, tendido de líneas submarinas y pruebas de carga en condiciones reales de operación.
Según precisó el sitio especializado Argenports.com, la empresa a cargo será la noruega DOF Group, con los buques Scandi Hera y Scandi Patagonia.
La coordinación entre el avance en tierra del oleoducto y el montaje de las instalaciones marinas es clave para evitar desfases en la puesta en servicio del sistema completo.
Desde el punto de vista operativo, el VMOS se integrará con los sistemas de evacuación existentes en la cuenca neuquina, permitiendo derivar crudo desde distintos yacimientos hacia un único corredor de exportación. Esto introduce flexibilidad logística, reduce tiempos de espera y optimiza el uso de la infraestructura de transporte, además de disminuir la dependencia de trayectos más extensos hacia terminales ubicadas en otros puntos del país.
A fin de año saldrá el primer buque
El cronograma oficial prevé que, una vez concluidos los trabajos de ducto, estaciones de bombeo, tanques de almacenamiento y sistema de monoboyas, pueda concretarse el primer despacho de crudo desde Punta Colorada hacia fines de este año.
Ese hito marcará un cambio estructural en la logística petrolera argentina, al habilitar por primera vez una salida atlántica directa para la producción de Vaca Muerta.
El impacto del VMOS excede el plano estrictamente energético. La obra moviliza mano de obra especializada, demanda servicios de ingeniería, metalmecánica, transporte pesado, logística de grandes equipos y provisión de insumos críticos.
A lo largo de su traza, el proyecto genera actividad económica en distintas localidades, con efectos sobre el empleo y el entramado productivo regional.
En la costa rionegrina, la terminal marítima configura un nuevo polo logístico con potencial de desarrollo de servicios portuarios, almacenamiento y operaciones offshore.
Desde una perspectiva estratégica, la puesta en operación del VMOS permitirá mejorar la competitividad del crudo argentino en los mercados internacionales. La reducción de distancias logísticas, la mayor previsibilidad en los despachos, la posibilidad de operar con buques de mayor porte y la existencia de una salida atlántica directa inciden de manera directa en los costos finales y en la capacidad de inserción comercial del petróleo de Vaca Muerta en un mercado muy ç´p competitivo.
En un escenario de crecimiento sostenido de la producción no convencional, la disponibilidad de infraestructura de transporte se volvió un factor determinante para sostener el ritmo de inversiones y evitar cuellos de botella.
La etapa que transita hoy el VMOS concentra por ese motivo una atención particular de la industria energética y de los actores logísticos, que ven en esta obra una pieza central del nuevo esquema exportador de la Argentina y una plataforma clave para consolidar el posicionamiento del país como proveedor relevante de crudo en el mercado internacional.