Bahía Blanca | Lunes, 15 de abril

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Carbono neutro: un programa con presencia bahiense en el campo nacional

El Gobierno salió a reconocer un trabajo clave —de las bolsas de cereales y de comercio— que responde a las demandas por mayor sustentabilidad en la producción de alimentos.

Massa observa la firma de Abraham. Atrás aparecen Pino, Ravettino, Crinigan, Idígoras y Bahillo (semioc.). / Fotos: Prensa SAGyP.

Para el 1 de enero de 2025, dentro de un rato nomás, la Unión Europea no admitirá la comercialización de carne bovina y de soja, principalmente, así como de otros productos que estén asociados a la deforestación y a la degradación del mismo sector. En otras palabras, para quienes produzcan sin esos estándares la actividad tendrá una barrera paraarancelaria natural a partir de una insistente exigencia sobre la sustentabilidad.

La medida involucra a la exportación de dos de los principales productos alimenticios de la Argentina, además de otros que, en meses venideros, también serán incluidos en los listados de los países importadores.

Para una nación cuyos 7 de cada 10 dólares que ingresan de la exportación provienen de la agroindustria y que se caracteriza por la calidad y el volumen de la producción de alimentos no es menor estar alineado para responder a los nuevos protocolos no sólo internacionales, sino respecto de las exigencias del mercado interno.

Esta, justamente, es la génesis del Programa Argentino de Carbono Neutro (PACN). Se trata de una iniciativa privada —de adhesión voluntaria— lanzada por las Bolsas de Cereales y Comercio de Bahía Blanca, Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Entre Ríos, Rosario y Santa Fe, con el objetivo de generar, desde el sector productivo, herramientas de facilitación del cálculo y la gestión del carbono equivalente por producto agroindustrial.

En tal sentido, los actores del sector agropecuario han valorado el reconocimiento —realizado esta semana— por el Gobierno nacional al trabajo previo del PACN, como una herramienta necesaria para trabajar en metodologías comunes de balance y captura de carbono alineadas a certificaciones internacionalmente.

Producción ganadera en cercanías de Bahía Blanca. / Pablo Presti-La Nueva.

Más allá de las cuestiones políticas derivadas de una inminente elección presidencial, la presencia del Estado en estas circunstancias valida las certificaciones futuras y deja líneas de trabajo sólidas y comprometidas, desde las propias instituciones, de cara al futuro (más allá de aquel 1 de enero de 2025).

Maximiliano Abraham, presidente de la Bolsa de Cereales, Oleaginosos, Frutos y Productos de Bahía Blanca, quien participó de la firma del convenio en el ministerio de Economía, Producción y Agricultura de la Nación, lo explica de esta manera: “El Gobierno respaldará el trabajo conjunto para lograr que las cadenas de valor agroindustriales implementen cálculos del balance de carbono, particularmente acciones de capacitación y transferencia de capacidades a productores, así como apoyo para formalizar nuevas mesas sectoriales dentro del PACN y el acceso gratuito de todos los productores argentinos a las herramientas desarrolladas. También se compromete a gestionar las disposiciones necesarias para lograr la difusión del programa en el continente europeo y en otros mercados internacionales, así como los sellos de certificación del PACN en toda campaña de posicionamiento de productos nacionales en el mundo”.

¿De qué se trata? El PACN ayudar a medir y reducir las emisiones de carbono y atenuar, o mitigar, el cambio climático y la efectividad y éxito dependen de su implementación y el seguimiento adecuado. Se descuenta que, al fomentar prácticas más sostenibles, se busca proteger el medio ambiente y, al mismo tiempo, ayudar a los productores a colocar de manera más redituable sus productos en el exterior.

“La presencia de la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca, cuyos socios componen los distintos eslabones de la cadena agroindustrial y uno de sus principales objetivos es velar por los intereses de los sectores, se torna natural en este contexto”, agrega Abraham.

El trabajo iniciado oportunamente desde las bolsas de cereales y de comercio argentinas se enmarca en la aprobación del Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera, del 14 de julio de 2021, que promete gravar los bienes importados con alta huella ambiental. Asimismo, está inmerso en los compromisos asumidos por los países de la Unión Europea para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 55 % al año 2030 (con base de 1990) para llegar a la carbono neutralidad en 2050.

El acuerdo fue firmado por Nicolás Pino, presidente de la SRA; Gustavo Idígoras, titular de CIARA-CEC; Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC) y los representantes de todas las entidades cerealeras y de comercio del país, entre ellas la de Bahía Blanca, pero también por representantes de entidades conservacionistas, como Josefina Vecino, de Nature Conservancy, y Daniel Kaminsky, de Tropical Forest Alliance.

Por el Gobierno firmaron el ministro de EPyA de la Nación, Sergio Tomás Massa; el secretario de Agricultura, Juan José Bahillo y el subsecretario del área, Delfo Emilio Buchaillot.

Desde el propio PACN sostienen que el objetivo es convertir los retos climáticos en oportunidades empresariales. Y que, dentro de los requerimientos de acceso a mercado de los alimentos y bebidas, existe una multiplicidad de estándares, tanto a nivel público como privado, basados en categorías de impacto ambiental, bajo un análisis de ciclo de vida y una aproximación por categoría de producto. También que, precisamente, son los alimentos y los productos agrícolas los que se han visto más afectados por este tipo de medidas en los últimos tiempos.

En tal sentido, si de mirar hacia el futuro se trata, el sector agroindustrial siempre está un paso adelante y lo demuestra con hechos. Este es un ejemplo más que lo ratifica.

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