Bahía Blanca | Jueves, 18 de abril

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Seguro multirriesgo agropecuario: un proyecto para repensar el campo

Una propuesta legislativa apunta al debate tras las mayores pérdidas económicas (y medioambientales) de la historia de la producción agropecuaria argentina.

La seca afecta a la Argentina desde hace tres campañas. / forbesargentina.com

Primero se calculó en más de 10.000 millones de dólares. Luego se estiró a U$S 15.000 M. Hoy, algunas entidades relacionadas con el sector agropecuario estiman que las pérdidas por la sequía de la campaña argentina 2022/2023 (como frutilla de un amargo postre de las dos previas) llegarán hasta los U$S 25.000 M.

Las multimillonarias inversiones a cielo abierto, porque eso resume la empresa que encaran todos los años los productores agropecuarios, especialmente los agricultores, no están correspondidas en forma directa con seguros que amortigüen eventualidades meteorológicas que, en este tiempo, han transitado desde la fase de cambio climático a variabilidad climática con la sucesión de fenómenos extremos e inesperados.

Desde las propias entidades gremiales del campo se han presentado propuestas a los gobiernos de turno para trabajar en este aspecto (también desde las bancas privadas), atendiendo que el Estado debe tener una participación indispensable en función de las futuras rentas que, como se advierte ahora y más allá de cuestiones anexas, puedan reducir el margen de pérdidas económicas y logren un mayor desarrollo del país.

En tal sentido, no deja de ser oportuna y atinada la propuesta de tres diputados nacionales, entre ellos el tandilense Alejandro (Topo) Rodríguez, quien fue ministro de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires entre los años 2013 y 2015 durante la gobernación de Daniel Scioli y que, hoy, representa al Interbloque Federal.

El proyecto también fue firmado por la santafesina Mónica H. Fein, de Partido Socialista y exintendenta de la ciudad de Rosario (2011-2019); y el riocuartense Carlos Mario Gutiérrez, de Córdoba Federal.

En Corrientes se advierte el actual estado de los campos (otrora) productivos. / www.momarandu.com

Se trata del denominado seguro multirriesgo agropecuario, que pretende responder a los perjuicios y daños causados por los fenómenos climáticos e, incluso, de los derivados por factores sanitarios.

La herramienta, que será voluntaria, se presenta como un instrumento estabilizador y garantizador de la producción agrícola y ganadera.

“El sistema de emergencia agropecuaria de la Argentina ya no sirve; llega tarde y es ineficaz. Este Gobierno amagó con avanzar en el seguro multirriesgo, pero se quedó en palabras”, explicó Topo Rodríguez, en diálogo con La Nueva.

Los dos puntos más interesantes aparecen en la gestión de los recursos. Para tal fin, se pretende crear un fondo multirriesgo agropecuario para el sostenimiento parcial del costo del SMA.

De acuerdo con el proyecto, el FMA se integrará, anualmente, con el 10 % de lo recaudado en concepto de derechos de exportación (DEX) del complejo sojero, más los recursos que, a tal efecto, se asignen en la ley de presupuesto nacional.

También se abre la alternativa, para el productor que contrate un SMA, de deducir hasta el 50 % de los gastos de cobertura del Impuesto a las Ganancias, “desde el primer hasta el tercer año consecutivo de aplicación, sin perjuicio del cómputo contable que tales erogaciones resulten en gastos o costos según corresponda”.

Un aspecto novedoso de la propuesta asoma respecto de las propias retenciones: “En la medida de que disminuya en forma gradual el porcentaje de derechos de exportación hasta llegar a cero, se podrán incrementar proporcionalmente las partidas presupuestarias para financiar el FMA”.

El tandilense Topo Rodríguez es diputado nacional por Interbloque Federal. / Emmanuel Briane-La Nueva.

Los casos a atender con el SMA son para los fenómenos de viento; helada; granizo y granizo con incendio; exceso de lluvia e inundación; altas temperaturas y sequía y factores de origen biológico susceptibles de ser controlados por productos comerciales.

“Nosotros creemos que esta propuesta puede ser una base para avanzar, abierta a la discusión y a que otros la mejoren. Lo importante es hacerlo, porque los pequeños y medianos productores del campo de Bahía Blanca, en la región y en todo el país necesitan este instrumento”, añadió el diputado nacional por la provincia de Buenos Aires.

Hay coincidencia de los actores directamente involucrados en la cuestión. Es decir, sostienen que algo hay que hacer para enfrentar el cambio en las condiciones climáticas a la hora de producir y así reducir los costos que derivan de la falta de previsión ante fenómenos imprevistos en inversiones de riesgo.

Que haya legisladores con propuestas abiertas al debate —un eventual sostenimiento del SMA a costa de retenciones es inviable para quienes alientan, justamente, la eliminación de las DEX— en pos de aportar soluciones a una problemática (que no afecta sólo a los productores) no deja de ser un hecho auspicioso para los tiempos que corren.

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