La megainversión de TGS que potencia a Bahía Blanca y a su puerto
El proyecto para procesar líquidos del gas de Vaca Muerta requerirá dos buques semanales y, probablemente, otra posta de inflamables en Galván.
La decisión de Transportadora de Gas del Sur (TGS) de impulsar un megaproyecto energético de aproximadamente 3.000 millones de dólares para procesar y exportar líquidos del gas de Vaca Muerta desde Bahía Blanca marca un punto de inflexión en la evolución del sistema energético argentino.
Y al mismo tiempo, refuerza el rol estratégico del complejo portuario del sur bonaerense dentro de la cadena logística de la cuenca neuquina.
La iniciativa fue presentada inicialmente en Nueva York, durante la Argentina Week, donde ejecutivos de la compañía expusieron ante inversores y analistas internacionales los alcances del proyecto.
Días más tarde, el jueves, la inversión fue anunciada formalmente en Bahía Blanca, en un acto encabezado por el intendente Federico Susbielles, autoridades del Consorcio de Gestión del Puerto y representantes de la empresa.
En ese encuentro se detallaron los principales lineamientos de la iniciativa y el impacto que tendrá sobre la economía regional, la infraestructura energética y el movimiento portuario.
Además de Susbielles, encabezaron la presentación el presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, Santiago Mandolesi Burgos; el representante local de TGS, Fernando Bono y los miembros del directorio del puerto, Gustavo Damiani y Horacio Moretti.
“Es una decisión estratégica muy importante para la Argentina y estamos convencidos de que se eligió la mejor locación posible para este proyecto”, afirmó Susbielles durante la presentación.
El intendente remarcó que Bahía Blanca reúne las condiciones industriales, logísticas y portuarias necesarias para desarrollar proyectos de esta magnitud con mayor rapidez y competitividad que otras regiones del país.
Un sistema que conectará Vaca Muerta con el puerto
El proyecto contempla la construcción de un sistema integrado destinado a captar, transportar, fraccionar y exportar los líquidos asociados al gas natural producido en Vaca Muerta, conocidos en la industria como NGL (Natural Gas Liquids).
Estos hidrocarburos incluyen principalmente propano, butano y gasolinas naturales, productos que se utilizan como materia prima petroquímica, combustibles o insumos industriales y que cuentan con una fuerte demanda en el mercado internacional.
El primer eslabón del sistema estará ubicado en Tratayén, en la provincia de Neuquén, donde TGS instalará una planta de procesamiento destinada a separar los líquidos del gas natural producido en la formación neuquina.
Desde ese punto partirá un poliducto dedicado de aproximadamente 577 kilómetros, que atravesará cuatro provincias para transportar esos hidrocarburos líquidos hasta el polo petroquímico de Bahía Blanca.
Las tierras donde se levantará el complejo, en General Cerri.
El ducto tendrá capacidad para movilizar alrededor de 7,7 millones de toneladas anuales de líquidos del gas, volumen que permitirá abastecer el complejo industrial que se construirá en el área portuaria.
Una vez en la ciudad, los productos serán procesados en una planta de fraccionamiento que se levantará frente a la actual planta de TGS, en terrenos que la compañía ya adquirió para el desarrollo del proyecto.
El sistema se completará con instalaciones de almacenamiento, refrigeración y despacho destinadas a la exportación.
Los tanques de almacenamiento y otras estructuras industriales se ubicarán detrás del predio que ocupaba la antigua refinería de Esso, en el sector de Puerto Galván, una zona históricamente vinculada a la actividad energética dentro del complejo portuario bahiense.
El diseño preliminar contempla la construcción de tanques criogénicos de gran capacidad para propano (100 mil m3), butano (70 mil m3) y gasolina natural (60 mil m3), además de sistemas de bombeo, refrigeración y carga marítima para operar buques especializados.
Según las estimaciones difundidas durante la presentación, el complejo permitirá exportar alrededor de 2,7 millones de toneladas anuales de líquidos del gas, generando ingresos por más de 1.200 millones de dólares anuales.
En ese contexto, el CEO de TGS, Oscar Sardi, explicó que el proyecto que impulsa la compañía en Bahía Blanca responde a una lógica distinta a otras iniciativas que se analizan en la región.
Según señaló, el complejo bahiense estará orientado principalmente al abastecimiento del mercado interno y de los mercados regionales, especialmente países de Sudamérica que demandan propano, butano y otros líquidos del gas. De esa manera, el ejecutivo marcó una diferencia con la planta que YPF evalúa en la costa de Río Negro, vinculada al desarrollo de proyectos de exportación de gas natural licuado (GNL) destinados a mercados de mayor distancia.
Un impacto directo en el tráfico marítimo
El volumen previsto para las exportaciones tendrá un efecto directo sobre el movimiento de buques en el estuario de Bahía Blanca.
Si se toma como referencia esa producción anual, el nuevo complejo energético podría generar un tráfico adicional de al menos dos buques por semana, dedicados al transporte de propano, butano y gasolina natural hacia distintos mercados internacionales.
Este flujo constante de más de 100 tanqueros al año representa un salto significativo para el sistema portuario local, que en los últimos años ya experimentó un crecimiento sostenido vinculado al desarrollo de Vaca Muerta y al aumento de las exportaciones energéticas.
La incorporación de este nuevo movimiento de buques implicará mayores exigencias operativas y de infraestructura, especialmente en las instalaciones destinadas al manejo de productos inflamables.
En ese contexto, dentro del propio sector portuario se considera muy probable que el crecimiento de esta actividad termine impulsando la construcción de una nueva posta de inflamables en Puerto Galván, destinada a atender el despacho de estos productos.
Esta nueva estructura, la cuarta, se construiría junto a las ya existentes.
La infraestructura actual del puerto cuenta con instalaciones especializadas, pero el aumento sostenido del movimiento de hidrocarburos y derivados podría requerir una ampliación de la capacidad operativa.
Empleo e impacto económico
El desarrollo del proyecto tendrá además un fuerte impacto económico y laboral.
La inversión global alcanzará 3.000 millones de dólares y demandará aproximadamente 45 meses de construcción.
Durante la etapa de obras se estima la creación de unos 4.000 puestos de trabajo directos y alrededor de 15.000 empleos indirectos, vinculados a servicios industriales, transporte, ingeniería, construcción y provisión de equipos.
En el caso de Bahía Blanca, se calcula que cerca del 50% de la inversión total se realizará en la ciudad, especialmente en la construcción de la planta de fraccionamiento, los tanques de almacenamiento y la infraestructura portuaria asociada.
Sólo la construcción de la planta podría demandar unos 800 trabajadores en promedio, a los que se sumarán luego empleos directos para la operación del complejo.
Durante la presentación, Susbielles subrayó que esta inversión permitirá fortalecer la matriz productiva local y agregar valor a los recursos energéticos del país.
“Bahía Blanca es el puerto natural de salida de la producción de Vaca Muerta”, afirmó el jefe comunal.
Según explicó, la ciudad cuenta con infraestructura energética, experiencia industrial y una red de proveedores consolidada que permiten acompañar el crecimiento del sector.
Un nodo energético en expansión
La inversión anunciada por TGS refuerza una tendencia que se consolidó en los últimos años: la transformación de Bahía Blanca en uno de los principales nodos energéticos del país.
El complejo portuario ya alberga una de las mayores concentraciones de infraestructura energética e industrial de la Argentina, con terminales petroquímicas, plantas de procesamiento de hidrocarburos y redes de transporte que conectan la región con los principales centros productivos.
La incorporación de un complejo para procesar y exportar líquidos del gas natural ampliará aún más esa función, agregando valor a un recurso estratégico y consolidando al puerto como una pieza clave dentro de la cadena energética nacional.
Si el proyecto avanza según los plazos previstos, Bahía Blanca no sólo sumará una de las inversiones energéticas más importantes de su historia reciente.
También reforzará su posición como una de las principales puertas de salida de la producción de Vaca Muerta y como uno de los centros industriales y portuarios más relevantes del sistema productivo argentino.