Bahía Blanca | Lunes, 15 de abril

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El derrame bonaerense que no fue (porque la seca no quiso)

Las pérdidas en esta campaña serán de casi U$S 8.500 millones menos respecto de 2022; esto es, el 5 % del PBG.

El impacto de la sequía promete extenderse. / Fotos: Pablo Presti-La Nueva.

Si bien las presunciones respecto de las pérdidas por la sequía y los menores ingresos por exportaciones eran varias veces millonarias, la oficialización de esta tragedia con datos fuertes le puso un número a la casa (en ruinas, e iniciando en forma lenta el proceso de recuperación).

Veamos tres referencias salientes.

—La Argentina tuvo una pérdida de 26.400 millones de dólares de ingresos por DEX. Las 55 millones de toneladas menos representan más de dos veces el saldo positivo de la balanza comercial del último año.

—Sólo en derechos de exportación, la caída es de U$S 6.500 millones. Significa el 1,2 % del déficit fiscal.

—El impacto en la provincia de Buenos Aires es el más relevante del país y magnifica la fase negativa: las pérdidas en su economía son de 8.466 millones de dólares respecto del año 2022; esto es, el 5 % del Producto Bruto Geográfico (PBG) de 2021.

El desglose de las caídas por actividad, siempre en el territorio bonaerense, es de U$S 6.475 millones en agricultura; U$S 1.774 M en ganadería y U$S 217 M en lechería.

Es la primera vez que, en detalle, se aporta una radiografía sobre las consecuencias de un factor climático que se presentó en escala ascendente por tres campañas y que no se producía, al menos en su carácter consecutivo, desde el año 1975.

La investigación la presentó Tomás Palazón, director del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina, en el marco de la reunión de delegados, directores y socios de los distritos 1, 2 y 3, que se desarrolló en la localidad de Chascomús, con la presencia —entre otros— del presidente de la SRA, Nicolás Pino, y del ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, Dr. Javier Rodríguez.

En el trabajo denominado Impacto de la sequía en Buenos Aires, quedó explicitado que nuestra provincia es la más afectada del país tras 10 meses de seca, ya sea en tiempo como en cobertura (desde el punto de vista agronómico). Por ejemplo: la zona del este bonaerense sufrió una sequía severa (afectación total por falta de lluvias) desde noviembre hasta este febrero.

Por si hiciera falta extender la afirmación en cuanto a lo económico, aquellos U$S 8.466 millones de pérdidas representan el 32 % de los U$S 26.400 M de la Argentina.

La Niña ha dejado —por el momento— una caída de la producción agrícola récord del 42 %.

La producción de soja alcanzará las 6,68 millones de toneladas, siendo la más baja desde la campaña 2001/02 (5,77 M/T). Y la de maíz llegará a los 7,64 M/T, siendo el nivel de producción más exiguo desde 2013/14 (7,2 M/T). En ambos casos, se trata de la mitad de lo generado en 2022.

¿Excepciones? Se prevé una producción de sorgo de 411.000 toneladas, la menor desde la campaña 2019/20 (327.000). La caída respecto a 2022 es del 2 %. Y en girasol fue de 2,1 M/T, el volumen más bajo desde 2019/20 (1,5 M/T). La caída aquí en relación a 2022 es del 8 %. En los dos casos se ratifica, además, el carácter resistente de los cultivos a la falta de agua.

El trigo cayó un 40 % (se cosecharon 5,6 millones de toneladas, la más baja producción desde 2015/2016) y la cebada tuvo una caída del 12 %: 4,3 M/T en relación a 2021/22.

El 32 % de la ganadería argentina estuvo, por 10 meses, en sequía extrema. La situación mejoró en estas semanas, aún el 17 % sigue en la misma condición crítica.

Como se trata de una cuestión que no afecta sólo al campo, como se debe terminar de comprender, un reflejo se aprecia —en la publicación de la SRA— a partir del movimiento en los puertos de la provincia de Buenos Aires.

 

En el caso de Ingeniero White, en esta campaña ingresaron 49.516 camiones menos: la caída es del 55 % en relación a 2022. También es el peor primer cuatrimestre desde 2020, cuando la actividad se vio afectada por la pandemia. En Necochea la situación no es diferente: en el primer cuatrimestre ingresaron 40.152 camiones, un 50 % por debajo de los ingresos del mismo período del último año.

En la misma presentación realizada por Palazón se aportaron eventuales soluciones en razón de las importantes consecuencias para la actividad económica y la cadena de pagos, las que se apreciarán en materia fiscal y cambiaria.

Descontando que “los instrumentos existentes para enfrentar este tipo de situaciones son impotentes para compensar la dimensión de las pérdidas ocurridas”, entre los numerosos ítems citados desde la SRA aparecen:

—Los derechos de exportación se deben eliminar y, además, hay que unificar el tipo de cambio para evitar la pérdida del capital de trabajo.

—Para el desarrollo de la ganadería y la lechería es necesario impulsar la salida exportadora. ¿Cómo? Eliminando cupos, prohibiciones y restricciones para evitar la pérdida de capital de trabajo.

—En política tributaria provincial se propicia eliminar el complementario del Impuesto Inmobiliario; el de la transferencia gratuita de bienes y el referido a movimientos portuarios, así como revertir el aumento de las alícuotas de ingresos brutos a la venta de fertilizantes.

—También se pretende una nueva ley de emergencia, que sea menos burocrática, más flexible y consistente a la actual situación.

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