Bahía Blanca | Lunes, 15 de abril

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Agroactiva 2023: otro mundo que no deja de proyectarse al mundo

El sector atraviesa las coyunturas (como la terrible actual, como sea), pero sigue con el foco puesto hacia 2030 (o 2040).

“Fue un año muy difícil para quienes hacemos agricultura; lo mismo pasa con los ganaderos. Sin embargo, AgroActiva parece otro mundo: es mucha la gente entusiasmada en hacer negocios e impresionada por el nivel de tecnología. Además, acá también se respiran las sensaciones del interior productivo”.

Jorge Solmi, secretario de Coordinación Federal Agropecuaria del ministerio de Economía de la Nación, productor agropecuario de Pergamino surgido desde Federación Agraria Argentina (FAA) y abogado especializado en Derecho Económico Empresarial, no podría haber sido más explícito a la hora de definir el espíritu histórico del campo.

En medio de una sequía que sólo registra antecedentes hacia 1975, y con una caída de ingresos para el Estado en esta campaña de alrededor de 25.000 millones de dólares, el sector se continúa proyectando hacia (el mundo de) 2030, o 2040, tal como ha sido, y lo sigue siendo, con una mirada diferente respecto de determinadas políticas agropecuarias de los últimos años.

Con 7 de cada 10 dólares exportados, no es menor el aporte del complejo agroindustrial. Se trata de un actor determinante en la economía argentina y no hace falta repasar índices que ratifiquen tal afirmación, ya que, sencillamente, puede apreciarse en la vida cotidiana.

La postura de quienes producen es que, hoy, el campo no está bien. Pero que va a estar bien, y que por eso seguirán apostando, más allá de algunos que dicen que lo hacen porque no les queda otra. O porque es lo único que saben hacer.

Para definirlo de otro modo: su norte siempre es el optimismo (ejemplo: que alguna vez vuelva a llover; que los precios de los commodities se mantengan en alza; que la carne vacuna argentina siga demandada en el mundo y demás).

Con este paradigma, es inevitable que el clima haya sido diferente en la exposición realizada la última semana en Armstrong.

“Teníamos algunas dudas respecto de la convocatoria porque atravesamos un tiempo muy complejo, pero hoy debo admitir que todos creen que es el momento de estar y de continuar apostando por una producción más sustentable y eficiente y una mejor tecnología de quienes intervienen para lograrlo. Es decir, la idea es seguir invirtiendo en el campo. Lo percibimos. Y por eso estamos juntos a ellos”, dijo la Arq. Rosana Nardi, presidenta de Agroactiva.

Este acompañamiento, semejante al que realizan otros actores de la cadena productiva agropecuaria, así como el Estado nacional, las provincias y hasta los municipios, resulta clave para proyectar la mirada hacia el futuro.

Subidas a esta movida estuvieron varias entidades bancarias con innovaciones con uno de los bienes más preciados en el campo: la financiación. En punta picó el Banco de la Nación Argentina, a través de la secretaría de Agricultura a cargo de Juan José Bahillo, con 60.000 millones de pesos, para una tasa final del 59 % para productores pymes, así como la entidad provincial santafesina ofreció $ 5.000 M, a la misma tasa, y con un plazo de amortización de hasta 52 meses.

El propio Bahillo lo explicó así: “Acompañamos a los organizadores y vimos, fundamentalmente, todo el desarrollo de la agroindustria, con la fortaleza, la importancia del sector primario, de las economías regionales y del desarrollo tecnológico. Esto es verdaderamente un reconocimiento, tanto para el productor, por su profesionalismo, por su vocación por invertir, por superarse, por crecer y, también, para la industria que aporta tecnificación y desarrollo para la agricultura de precisión”.

El sector de la maquinaria agrícola, expuesta en la región metalmecánica más relevante de la Argentina, es conciente de una campaña sin cosecha (la actual) para quienes trabajan en la zona núcleo productiva más rica (y donde nunca llovió). ¿Solución? Seguir con los mismos formatos de accesibilidad al crédito para la compra de herramientas indispensables (muchas poseen financieras propias), pero por un período de gracia que concluirá al iniciarse la zafra de la campaña 2023/2024. Es decir, será a pagar a partir de marzo o abril venideros.

Otros sectores, afines con el campo, también han optado por alternativas semejantes. El objetivo es siempre el mismo: que el campo (la producción) no pare.

Si el productor argentino es considerado como el más innovador del mundo (desarrollos tecnológicos incluidos), cierto es que el resto de los actores también lo son. Sobremanera en momentos en que debe primar algo más que decisión, ingenio y audacia para sobrevivir.

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