Bahía Blanca | Jueves, 18 de abril

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Retenciones a las economías regionales: el (consabido) pato de la boda

La afectación a un sector productivo clave representa una recaudación para el fisco equivalente al 0,074 % en relación al PBI.

A poco más de una semana para las primarias que se realizarán en el país, y cuando el debate de la mayoría de los precandidatos no parece centrarse en temas vinculados a la producción agropecuaria, que haya una suerte de coincidencia respecto de qué decisión tomar respecto de un desglose del sector asoma como un vaso con agua en pleno desierto.

La referencia es para las economías regionales que, aún hoy, siguen afectadas por los derechos de exportación.

Las entidades gremiales del campo vienen reclamando la eliminación de las retenciones en general, pero de las economías regionales en particular.

Por ejemplo, esta es la visión de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA): “Los DEX tienen efectos negativos en la economía del país, ya que generan menos inversiones, menos empleo y menos ingreso de divisas por exportación. Además, son injustos y discriminatorios, ya que gravan de manera desproporcionada a la actividad agropecuaria y a las economías regionales en contraste con otros sectores productivos”.

El planteo no es sólo económico: “La eliminación total de los DEX podría desencadenar una explosión productiva como ocurrió en 2016 con el trigo y el maíz, cuando hubo un notable aumento en la superficie sembrada, mejorando la rotación de cultivos y la sustentabilidad del suelo. De este modo, también se puede garantizar la seguridad alimentaria para todos los argentinos”.

Más allá de la declamatoria, un reciente estudio del área de estudios económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario, elaborado por Francisco Rubíes, Bruno Ferrari y Julio Calzada, pone negro sobre blanco y aporta dato por encima del relato.

Las presunciones respecto del valor real de las retenciones sobre las economías regionales eran, hasta hace un rato, sólo eso; presunciones. La precisión, tomada ahora con lo sucedido durante 2022, es contundente.

Así se explica:

—Las economías regionales argentinas realizaron exportaciones, en el último año, por 10.067 millones de dólares.

—En los distintos niveles de derechos de exportación, el fisco retuvo 470 millones de dólares.

—El 65 % de las producciones se vio afectada por alguna alícuota.

—Las retenciones totales de las EERR equivalen a un aporte —en recaudación— de 0,074 % en relación al Producto Bruto Interno (PBI).

Desde la BCR se agregó que las economías regionales representan en la Argentina más de 30 cadenas de valor; que se caracterizan por su impacto en las comunidades al fomentar el arraigo y la generación de valor agregado local; que poseen un alto efecto multiplicador y son intensivas en empleo privado y las desarrolladan pymes con alto potencial exportador en razón de las ventajas competitivas de nuestra economía en el comercio internacional de productos agroindustriales.

Desde la Federación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina (FADA) se hace permanente hincapié en la cuestión, siempre subidos a las bondades que podrían potenciarse a partir de una Nación federal.

Si bien se destaca que la producción agropecuaria tiene una relevancia central como generadora de actividad económica, exportaciones y empleo, así como recursos fiscales, también lo es por la propia característica de la producción y la cultura de los actores involucrados. Esto es, porque un rasgo distintivo del sector es el arraigo local y el desarrollo regional.

“Por eso es necesario resaltar y visibilizar el impacto en la región que generan políticas fiscales de orden nacional como, por ejemplo, los derechos de exportación. En esta dualidad de objetivos, tanto en los aportes a la economía nacional como al desarrollo local, hay que diseñar esquemas tributarios que permitan equilibrar los múltiples objetivos”, sostuvo David Miazzo, economista jefe de la FADA.

Si bien viene a cuento lograr una política fiscal que genere el aporte tributario que requiere el Estado, también lo es que se deje espacio a las jurisdicciones locales y provinciales para recaudar sus propios impuestos, que son los que tienen un retorno más directo en la infraestructura y servicios públicos como la salud, la educación o la seguridad que mejoran la calidad de vida en el interior del país.

¿Qué significaría eliminar las retenciones a las EERR, tal como propone la mayoría de los precandidatos de los diferentes espacios políticos? Básicamente, es no quitarles la competitividad exportadora, algo que —en forma sistemática— la Argentina ha ido perdiendo desde hace más de 15 años. De no producirse cambios, se seguirá en una pendiente en decadencia y, demás está decirlo (pero hay que insistir): la economía necesita esos dólares (y todos los que se puedan generar a futuro).

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