Bahía Blanca | Martes, 26 de septiembre

Bahía Blanca | Martes, 26 de septiembre

Bahía Blanca | Martes, 26 de septiembre

Los productores argentinos insisten: pondrán U$S 40.500 millones bajo tierra

La inversión para la campaña 2023/2024 contempla unos U$S 24.230 M sólo en cultivos. El cálculo es de la SAGyP.

Cosecha de maíz tras la sequía en el SOB. / Fotos: Rodrigo García-La Nueva.

Una renovada apuesta por invertir en una tierra poco menos que arrasada (como consecuencia de la histórica sequía) prevén realizar los agricultores (y ganaderos) argentinos de cara a la campaña 2023/2024.

El dato, aportado desde la secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, a cargo de Juan José Bahillo, no es menor (por el monto y por la fuente): se estiman unos 40.500 millones de dólares para la utilización de 38,9 millones de hectáreas.

“En base a las predicciones climáticas podemos ser optimistas para una buena campaña. Incluso, hay condiciones para recuperar los volúmenes perdidos por la sequía. Esto es así porque estamos en un sector perseverante y resiliente”, dijo el propio funcionario entrerriano sobre la cuestión.

De acuerdo con los cálculos realizados desde los equipos técnicos del organismo que depende del ministerio de Economía, aquellos U$S 40.500 M se desglosan de esta manera:

—43,1 % a la renta de campos.

—15,8 %, en fitosanitarios.

—14,1 % a labores diversas y labranza.

—13,7 % en semillas para la siembra.

—13 % a fertilizantes de distinto tipo.

—0,3 % en sistemas de riego diversos.

La proyección se realizó en base a los principales cultivos para la próxima campaña de gruesa (con soja y maíz a la cabeza); fina (con trigo y cebada como los principales); arroz; maní; algodón y legumbres.

Puntualmente en cultivos, la inversión será de 24.230 millones de dólares.

La soja (en sus variedades de primera y de segunda) encabeza el listado con unos U$S 9.233 M, seguida del maíz, con U$S 7.800 M y el trigo, con U$S 2.800 M.

Para la comercialización y la cosecha de la campaña 2023/2024 se han considerado 10.300 millones de dólares, en tanto que se prevén unos U$S 6.000 M para atender diferentes aspectos relacionados con la producción.

Quienes elaboraron la presentación precisaron que el 70 % de la superficie sembrada está en manos de terceros.

También se hizo el cálculo respecto del área: alrededor de 7,7 millones de hectáreas serán para las principales de fina, como trigo y cebada; unos 29,5 millones para maíz, soja, girasol y sorgo y los restantes 1,7 millones irán a arroz, maní, algodón y legumbres.

A los efectos de una comparación, un informe —de este junio— de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) calculó en 16.456 millones de dólares la inversión (“sin precedentes”, calificó la entidad) realizada por el sector agropecuario en la campaña 2022/2023 para hacer frente a la suba de precios de los insumos y al tercer año consecutivo de La Niña.

Se contempló la siembra, la pulverización y los insumos, que bien pueden contrastarse con los 24.230 millones de dólares calculados para la campaña 2023/2024 por la Secretaría de la Agricultura.

Aquellos U$S 16.456 M surgieron, en gran parte, a la conjunción de los dos factores ya mencionados sobre el aumento de los insumos agrícolas y del fenómeno climático La Niña. Ambos generaron una caída cercana al 40 % en la producción granaria del país. Esos más de U$S 16.000 M habían resultado un 23 % superior al monto de la campaña previa y un 47 % mayor al promedio los últimos cinco ciclos agrícolas.

Una parte importante de la inversión se financió con capital propio, representando aproximadamente el 30 % del total. Esto implicó que los productores realizaran un desembolso de U$S 4.937 millones para cubrir los gastos de siembra, insumos y pulverización.

Para el restante 70 % de la inversión; es decir, unos U$S 11.519 millones, los productores buscaron financiamiento a través de diversas entidades y mecanismos.

Al crédito bancario acudió el 21 % de los productores. Se ofrecieron diversos instrumentos como las tarjetas agro, los forwards cedidos, el descuento de valores y otras líneas de crédito, tanto en pesos como en dólares. Los préstamos y créditos otorgados por las entidades representaron U$S 2.470 millones.

El Mercado Argentino de Valores fue otra fuente de financiamiento clave, ofreciendo la negociación de cheques de pago diferido, facturas de crédito electrónicas y pagarés avalados o no avalados, al que concurrió el 6 %: allí obtuvieron alrededor de U$S 708 M.

Finalmente, al crédito comercial acudió el 72 % de los productores. La mayor parte del financiamiento provino de corredores, acopios, cooperativas, proveedores de insumos y traders. Estos actores del mercado agrícola ofrecieron préstamos, cuentas corrientes en dólares y pago en especie; es decir, canje de insumos por granos. El monto final fue de U$S 8.341 millones.

Está dicho. Contra viento y marea (y falta de lluvias), el productor otra vez vuelve a apostar (con la de su bolsillo) por el campo. No es poco en el actual contexto nacional.

OTROS TEMAS DE ESTA MISMA COLUMNA:

—Odisea argentina: cómo comunicar qué hace el campo y no fracasar en el intento

—Lo que faltaba: la inteligencia artificial se mete entre las malezas

—Retenciones a las economías regionales: el (consabido) pato de la boda

—Carne vacuna: ¿no alcanza con ser campeones mundiales?

—Cambia, todo cambia: la soja vuelve a darle lugar al trigo y al maíz

—Carne vacuna exclusiva: más barata no se consigue

—La agricultura que no miramos: tratado sobre inundaciones y sequías

—El derrame bonaerense que no fue (porque la seca no quiso)

—Exportación: los pequeños volúmenes que pueden hacer grande al país

—Agroactiva 2023: otro mundo que no deja de proyectarse al mundo

—Brecha de rendimiento: ¿el concepto que obliga a reinventar la agronomía?

Seguro multirriesgo agropecuario: un proyecto para repensar el campo

—Leche hervida: ¿por los cambios de hábito o por el (menor) poder adquisitivo?

—Realismo mágico: el consumidor paga casi $ 4 por cada $ 1 que recibe el productor

—Los números del trigo: ¿habrá pan bajo el brazo?

—Carne vacuna: ¿por qué cae el consumo en nuestro país?

—Lo que faltaba: ratifican la tendencia a la baja del precio de la carne de exportación

—No habrá derrame: las otras consecuencias de una sequía histórica

—Cae la SD: si la sustentabilidad importa, alguien tendrá que resetear

El lado B del cambio climático: incide más en la temperatura que en la lluvia

Carne vacuna: el agregado de valor que hace la diferencia

Trigo: ¿la solución es eliminar las retenciones?

Que el árbol no tape el bosque: es necesario reinventar la sostenibilidad

Trigo HB4: el bálsamo que puede cambiar la historia productiva del SOB

Sequía: ¿Es utópico pensar que se trata de otra oportunidad?

Carne vacuna (indómita): ¿cuándo terminará la recomposición de precio?

Todos los huevos en la misma canasta: Argentina ya es el cuarto consumidor del mundo

Enero seco: la agroindustria (y el país) empiezan a sentir el impacto en las exportaciones

Sequía 2022: cuando el SOB tuvo su propia versión de zona núcleo

De carne somos: ¿No consumir más de dos hamburguesas por semana puede salvar al planeta?

Toda la carne en el asador (para seguir perdiendo frente a la inflación)

La suerte está echada: las pérdidas de la campaña 2022/2023 serán multimillonarias

Contámela de nuevo: la exportación cerealera superó los U$S 40.000 M en 2022

Lechería: la sequía y el dólar soja II licúan a un sector ya deteriorado

Carne: la cadena suma deterioro (y un asado cada vez más barato)

Maquinaria agrícola: ¿por qué la sequía afectará la actualización de la tecnología?

Sequía: la doble Nelson que condiciona a la ganadería

La camioneta pasa cada vez más lejos del productor agropecuario

El pan nuestro de cada día (llega cargado de impuestos)

Crónica de una sequía anunciada: ¿hasta cuándo impactará en el ingreso de divisas?

La tormenta perfecta: sólo hay que mirar al cielo, rezar y esperar

Cómo seguir promocionando la carne vacuna y no morir en el intento

La carne vacuna que viene: ¿con o sin cuarteo?

Brecha de rendimiento: que el árbol no tape el bosque

La Niña alimenta el refrán: No hay dos sin tres

Una tribuna para todos y todas

“Cuanto más vacas tengamos, menos incendios vamos a sufrir”

Troceo de la carne: ¿llegó la hora de ponerle el hombro a la modernización?

Gases de efecto invernadero: ¿El campo es el malo de la película?

Dólar soja: cuando creatividad mata galán

Exportaciones: más allá de las restricciones, la carne sigue aportando dólares

Trigo 2022/23: ¿Vendrá con el pan bajo el brazo?

Retenciones: ni se miran ni se tocan (hacia abajo)

Campaña 22/23: ¿Por qué las expectativas del campo están por el suelo?

¿Qué tienen en común la carne vacuna y el fútbol argentino?

Soja: hay que leer la letra chica para entender de qué se trata

Carne vacuna: cuando el debate no debe pasar sólo por el precio

Biocombustibles: ¿y si vamos pensando en extender el corte?

Agroexportación: ¿cómo romper récords y sobrevivir en el intento?