Una relación entre buenos vecinos

Guillermo Faure, el hombre que siempre estuvo al lado de Manu y Yuyo Ginóbili

1/5/2021 | 08:27 |

Fue destacado jugador y después presidente. Fruto de la fusión entre Bahiense Juniors y Deportivo Norte, hoy es uno de los tres que están en lo alto del estadio de Bahiense del Norte. 

Guillermo, con el fondo que lo identifica. Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva. y archivo.

 

Por Fernando Rodríguez

Twitter: @rodriguezefe

Instagram: ferodriguez_

(Nota publicada en la edición impresa)
 

   Las siluetas de Manu Ginóbili lanzando con la 6 de Bahiense del Norte y festejando con la 20 de los Spurs sobresalen de la gigantografía. Las rodean las otras camisetas que MG vistió a lo largo de su carrera. Fue el mejor de todos los tiempos. No hay dudas. El, como tantos otros, echó raíces ahí, en Salta 28.

   A un lateral de esas imágenes que resumen sus pasos deportivos cuelga la camiseta número 5 de Bahiense Juniors y que correspondía a Yuyo Ginóbili, el padre de la criatura.

   Del otro lado, la 10 de Deportivo Norte, la que vistió un hombre que naturalmente suena menos, pero que era la figurita de esa institución y está muy ligado a la historia: Guillermo Faure.

   Ambos fueron referentes de los clubes embrionarios de Bahiense del Norte, que nació el 1 de diciembre de 1975.

   —Guillermo, ¿qué significado tiene para vos que tu camiseta cuelgue en los alto junto a la de Yuyo y Manu?

   —Obviamente me llena de orgullo, pero tengo mis dudas que realmente merezca estar ahí. Me parece que es demasiado.

   —¿De qué jugador de Norte hubieras colgado la camiseta en lugar de la tuya?

   —El que más respeto me generaba era el Colorado (Rubén) Cavallo; era mi referente de Norte. Muy buen jugador, de Selección, y muy buena persona. Dios quiso que se fuera muy jovencito.

Tercera de Norte. Parados, desde la izquierda, Néstor Forteza (DT), Omar Ascensi, Juan Francisco Carchini, Juan Carlos Lobo, Crocceri, Rubén Cavallo, Carlos Rodríguez Gariboto y Carlos Lobo. Abajo: Daniel Anníbali, Guillermo Faure, José Ros, Carlos Viguie, Carlos Caldironi y Carlos Hernandorena.

 

   Guillermo, hombre de pocas palabras y no demasiado expresivo, hoy se arrepiente de no haber destacado, la noche del descubrimiento de su camiseta, la importancia que tuvieron para él varias personas.

   “Me invitaron a descubrir algo, pero no tenía idea de qué se trataba. Cuando lo vi me sorprendió y me generó una alegría enorme. De todas maneras, como hablo poco y no soy demasiado expresivo, no pude exteriorizar lo que me hubiera gustado, como mencionar al Colorado Cavallo, Juan Carlos Lobos, Bruno García, Rodríguez Gariboto y Alberto Rossini, dirigentes de Norte. A veces uno, por la forma de ser, se queda un poco corto. Pero es una satisfacción y un orgullo el reconocimiento”, insistió.

   Guillermo tiene 67 años y a los 22 le tocó cambiar de camiseta, de nombre de equipo y de cancha donde jugar de local. Junto con sus compañeros de Norte (ubicado en Salta 359) se mudaron -poco más de 300 metros- a Bahiense Juniors (Salta 28) donde, a decir verdad, nunca se sintieron visitantes.

   “Sabíamos que Norte era la más débil de las dos instituciones –admite- porque tenía menos infraestructura y demás. Pero si uno se pone a pensar sin egoísmos, en los chicos y el futuro, estuvo perfecto fusionarse. Se deben hacer cosas importantes, si no, a la corta o a la larga, como sucede habitualmente, desaparecía o quedaba en estado vegetativo”.

   —¿Siempre pensaste así?

   —Sí. Y en esa oportunidad hubo consenso, salvo con los socios más grandes. No se perdió la identidad, porque el actual nombre y los jugadores fueron una mezcla. No recuerdo que alguien quisiera oponerse. Fue tranquilo.

   En el acuerdo de la fusión, al momento de consensuar el nombre, Bahiense resignó Juniors y Norte perdió Norte, surgiendo así Bahiense del Norte. Los colores, simple: coincidía el azul y le agregaron amarillo -de Bahiense- y rojo -de Norte-.

   “En definitiva, Bahiense no perdía nada, porque en Norte la idea era vender el terreno y con eso cerrar Bahiense, que era muy grande”, recordó Faure.

   En las charlas originales, también sondearon a Sportivo Bahiense y Argentino para sumarse, algo que no prosperó.

   —¿Existía rivalidad entre Norte y Bahiense Juniors?

   —Para nada. Te digo más, conformamos un grupo muy unido. La mayoría éramos jovencitos. Inclusive, no nos enfrentábamos mucho; en Norte teníamos más rivalidad con Liniers. Y ya cuando nos fusionamos, con (Alfredo) Settimi, (Nelson) Damiani, (Raúl) Lucanera, (Héctor) Maidana, Cango Dimieri y Horacio Menecozzi se formó una relación muy buena que perduró en el tiempo.

   —¿Qué diferencias existían entre Norte y Bahiense Juniors?

   —Bahiense Juniors tenía una Primera importante, con Yuyo Ginóbili y (Jorge) Caubet y Norte se destacaba más por las divisiones formativas. Tuvimos un muy buen técnico como Bruno García, quien hizo un gran trabajo.

   —¿Qué tiene hoy Bahiense del Norte de Bahiense Juniors y Deportivo Norte?

   —Bahiense ya tiene su propia identidad. Inclusive, el grupo de whatsapp está mezclado. Es una relación íntegra. Nunca sentí que hubiera una división.

   —¿Hoy pueden decir que fue la mejor decisión que tomaron?

   —Sí, desde todo punto de vista. Inclusive, Bahiense del Norte, después de la fusión, trató de unirse con El Nacional. Lo manejamos con Yuyo, cuando el presidente era Gustavo Iraola.

   —¿Qué los llevó a intentar repetir la historia?

   —La idea era tener el club más grande de Bahía Blanca. Las instalaciones de Bahiense eran importantes y también las de El Nacional. La idea siempre fue sumar, integrarse y seguir para adelante, pero no todos los dirigentes piensan igual y debe respetarse.

   —¿Cuánto avanzaron en aquella oportunidad con El Nacional?

   —Muy poco, porque de entrada a Iraola no le pareció posible. Una lástima.

De todo un poco

   Bahiense Juniors había nacido el 15 de diciembre de 1930 y Deportivo Norte, el 12 de enero de 1931. Guillermo, siguiendo los pasos de su padre Jorge, quien fue presidente de Norte, tuvo su experiencia como titular de Bahiense del Norte durante el período 1993-1995.

   —¿Qué fue lo que más te reconfortó durante tu presidencia?

   —Tuvimos la suerte de comprar un terreno de 20x50 en calle Estomba. En su momento salió 70 mil dólares. Estuvo bueno.

   Antes, durante y después de ese período Faure se dedicó al deporte, algo que hoy lo sigue movilizando

   Fue jugador de vóley (en Norte y Bahiense del Norte), fútbol (Liniers), sóftbol (Los Yankees), bochas (Bahiense del Norte), tenis de mesa y tenis.

   “Antes era distinto, porque te juntabas entre 10 o 15 chicos y jugabas en la calle. Era mucho más potrero”, comparó.

   En esa diversidad se inclinó por el básquetbol, el mismo que actualmente practican sus cuatro nietos: Joaquín (13), Sofía (10), Isabella (10) y Martino (8).

   “Todos juegan en Bahiense”, aclara, con el pecho inflado, el marido de Susana Spaccesi.

Martino, Joaquín, Sofía e Isabella, rodeando al orgulloso abuelo Guillermo.

 

   Su forma de tomar el deporte no cambió a través de los años.

   “Era bastante responsable y competitivo. Y sigo siendo ¡eh! Je. A veces –confiesa- me retan porque quiero correr más de lo que puedo y me lesiono, je. Pero me mantiene vivo y me da satisfacciones, como poder jugar al tenis algún torneo en pareja con mi hijo (Darío) o mi hija (Belén). Es una gran alegría, más allá del resultado.

   —¿Qué significaba para vos ganar o perder?

   —Ganar era fundamental y perder significaba llorar. Siempre le di mucha importancia al resultado, aunque no tendría que ser así. Pero bueno...

   —La pelota siempre tenía que pasar por tus manos, ¿no?

   —No, también por las de quien sacaba, je, je... Era un poquito abusador del tiro.

Entre títulos y selecciones

   Un total de seis títulos consiguió Guillermo a nivel de clubes. Con Deportivo Norte ganó en Pulguitas (1962 y 1965), Tercera (1969, pero terminó en 1970) y Segunda (1973, finalizó en 1974). Mientras que integró el primer equipo campeón de Bahiense del Norte (en Segunda, 1978, que finalizó en 1979) y el que ganó el Ciudad de Bahía Blanca de 1982.

El plantel de 1978. Parados, desde la izquierda, Nelson Damiani, Horacio Menecozzi, Héctor Maidana, Raúl Lucanera, Guillermo Goisué y Alfredo Settimi. Abajo: Alberto Celani, Carlos Rodríguez, Pedro Dimieri, Guillermo Faure y Ricardo Fuentes. También jugaron Víctor Duckardt, Eduardo Mauri, José Fonseca y Efraín Bécare. DT: Oscar Sánchez.

 

   Su nivel le permitió jugar en varias selecciones.

   Con Bahía ganó, en Juveniles el Zonal de 1970 y los Provinciales de 1969 y 1970.

   En Mayores fue campeón del Zonal de 1971. Con Provincia jugó dos Argentinos de Juveniles: 2º en 1970 y 3º en 1971.

Juveniles de Provincia, 1971. Parados, desde la izquierda, José Luis Paggela, Héctor Maidana, Marcelo Dalimier, Jovito Correa, Eliseo Diez y Adolfo Scheines. Abajo: Cosmas Boltsis, Norberto Laguzzi, Carlos Ovejero, Roberto Capaccioni, Guillermo Faure y Jorge Panisse.

 

   —¿Antes era más complicado tener un lugar en la Selección cuando se llegaba de un club chico?

   —Fácil no era. Calculo que no di un salto mayor por no estar en un club de más nivel. En el 80 tuve oportunidad de ir a Pacífico, que dirigía Carlitos Spaccesi, mi cuñado.

   —¿Qué significaba jugar por Bahía?

   —Era un orgullo. En Mayores llegue a jugar un Zonal en Tres Arroyos (1971). Creo que antes se sentía más.

Con la Mayor de Bahía. Parados: Raúl Álvarez, José Ignacio De Lizaso, Néstor Sánchez, Adolfo Scheines, Oscar Valussi y Alberto Cabrera. Abajo: Jorge Cortondo, Guillermo Faure, Raúl López, Roberto Ojunián, Alfredo Monachesi y Jorge Mc Donald.

 

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   —¿Siempre elegiste el número 10?

   —Sí, desde chiquito. En realidad, no sé si fue casualidad o no, pero era fanático de Fruet. 

Este Bahiense

   —¿En Bahiense del Norte durante los últimos años se naturalizó el triunfo, sobre todo en divisiones formativas?

   —Ganar siempre es importante. Antes se disfrutaba más, porque había máayor pertenencia por parte de los chicos. Hubo años con mejores divisiones menores, hoy se debe trabajar en eso. De todos modos, el club está muy lindo y ahora lo disfruto ya como abuelo, después de haber sido jugador y dirigente. Juegan todos mis nietos al básquet. Todavía existe la pertenencia de la familia con el club.

   —¿Al crecer tanto Bahiense perdió un poco ese espíritu de pertenencia?

   —En general lo mantuvo. Incluir actividades como patín, vóley y básquet femenino ayuda a generar un ambiente social. Y las instalaciones están muy bonitas. 

   —¿Qué anhelás para Bahiense institución?

   —La idea es que el club siga creciendo en forma importante, que se fusione con otros clubes...

   —Repetiste lo  de la fusión. ¿Te parece que acá en Bahía un impedimento puede ser que, particularmente en el básquet, se prioriza fuertemente la competencia y no hay una apertura entre instituciones?

   —Creo que existe egoísmo por parte de algunos dirigentes; les cuesta mucho cambiar, por el color, el nombre o en lo que no puede haber consenso absoluto. Me parece que falta visión de futuro y expansión por parte de los clubes. En Bahía hay más de 20 clubes de básquet, y está bien que todos tienen actividad, pero creo que es demasiado. De otra manera se podrían brindar más servicios y eso permitiría mejorar la parte económica. Pero bueno, los dirigentes no lo ven así.

   —Viviste muy de cerca el crecimiento de Manu como basquetbolista, inclusive, tenés un vínculo personal. ¿Cómo convivieron en el entorno con esa brillante carrera?

   —Imaginate que ser amigo es un orgullo y una satisfacción muy grande, por su humildad y como es él, al igual que su familia.

   Hoy, la imagen de Faure junto con los Ginóbili en lo alto de Bahiense del Norte no es más que una prolongación de aquella relación que nació entre dos buenos vecinos: Bahiense Juniors y Deportivo Norte.

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