Otro destino

Sebastián Giannino sorprendió con la decisión de su retiro: “Fui feliz dirigiendo”

27/2/2021 | 06:30 |

Cuelga el silbato cuando estaba en el mejor momento de su carrera y presidiendo el Colegio de Arbitros de Bahía Blanca.

 

Por Fernando Rodríguez

Twitter: @rodriguezefe

Instagram: ferodriguez_

(Nota publicada en la edición impresa)

 

   Integraba el top 5 del árbitraje del básquetbol local, venía ascendiendo a nivel nacional, se había afianzado como presidente del Colegio de Bahía Blanca y, de repente, la pandemia lo obligó a tomar una decisión que causó sorpresa: “Dejo de dirigir”, aseguró Sebastián Giannino.

   “Además de arbitrar -contó- era acompañante terapéutico, lo cual me permitía acomodar los días y horarios. Pero fue un año muy duro para todos. Me surgió una propuesta que me permite proyectarme y, si bien fue muy difícil la decisión, no puedo desaprovecharla. La acepté y eso me obliga a dejar de dirigir”.

   —Me imagino que esta decisión significa un antes y un después en tu vida.

   —Sí. Será un cambio de vida cien por ciento. Me mudo a Bonifacio y voy a trabajar con un tío que tiene una empresa de máquinas agrícolas. Apuesto todo. Me la estoy jugando. Voy dispuesto a aprender y poder materializar ese futuro que parece muy bueno.

   —Curiosamente dejás el arbitraje en tu mejor momento.

   —Me enganchó en la etapa de más ascenso en la carrera, por eso fue muy difícil la decisión. Pero prioricé el futuro, la calidad de vida, futura familia y demás.

   —¿Hay otros casos que puedan llegar a dejar el arbitraje por situaciones similares?

   —La pandemia generó muchos cambios. Y si bien algunos no piensan dejar, ahora tienen otros tiempos disponibles.

   —Antes acomodaban el trabajo al arbitraje y, ahora, varios deberán acomodar el arbitraje al trabajo.

   —Ese es el resumen de lo que está pasando. Sé que hay reacomodamientos, sin tener que emigrar de la ciudad, pero varios modificaron horarios y no siempre estarán disponibles para dirigir.

   Sebastián nació en Bragado, tiene 32 años y a los 10 se radicó en Bahía. Jugó en El Nacional y un año en Villa Mitre.

El saludo con Néstor Schernenco, el extitular del Colegio.

 

   —¿Qué enseñanzas te dejó el arbitraje?

   —Trato de sacarle lo positivo a todo. Y creo que me dejó muchas enseñanzas de vida y vivencias. Y el lugar, que sin querer me tocó ocupar este último tiempo, me llevó a tratar con gente grande, chicos, jugadores de mucha experiencia... Fue una enseñanza de vida.

   —¿Un poco eso se genera por la investidura del árbitro, quien tiene que formatearse con ese perfil?

   —El árbitro tiene poco margen de error. Podés hacer una gran carrera, pero te equivocaste, te fuiste de tu eje y quedás marcado. No hay vuelta atrás. Hay que mantener una conducta y eso es un aprendizaje constante. De todas maneras, siempre me sentí bien, lo hice de forma natural.

   —Es decir, no padeciste ser árbitro.

   —Para nada. Después, te podés ir de la cancha mejor o peor, según como te haya ido, pero llegaban las finales y me sentía feliz, pleno, había dirigido todo el año para estar ahí. Me sentí respetado y querido.

   —¿Cuál fue el mejor momento?

   —Y... Muchos momentos me marcaron. Inclusive me moldearon la personalidad. Imaginate que empecé a dirigir a los 16 años.

   —¿Hubo alguna situación por la que pusiste en duda tu continuidad?

   —Nunca pensé que no era para mí, más allá que varias veces me fui disconforme con mi rendimiento. La gente dirá si le parecía que dirigía bien, regular o mal, pero yo me sentía bien. Iba para adelante; considero que me fue bien. Lamentablemente tengo que cortar en un momento en el que estaba en ascenso. Fue una decisión de vida. Hasta ahora, la más importante y la que, probablemente, marcará mi vida.

El 22 de abril de 2019, cuando asumió como presidente.

 

   —¿Quién te marcó en el arbitraje?

   —Varios. El Colorado Estévez es un monstruo, una bestia total dentro de la cancha; no tuve la suerte de compartir con el Colo (Raúl) Chaves. El Negro Ramallo... Me formé con Javier (Sánchez), con quien me une una amistad y permanentemente me exigió para que avanzara en la carrera; René (Schernenco), como compañero dirigencial, porque ama al Colegio y lo inculca a los más jóvenes... Miguel Firpo también... Toda gente con la que me fui formando.

   —¿Qué te quedó pendiente?

   —En todas las categorías que me tocó dirigir estuve en la final, salvo en Liga Argentina, en la que me sentí muy bien. Las finales acá en Bahía son de otro nivel. Y hasta me di el gusto de dirigir un Juego de las Estrellas de Liga Nacional.

   —Vos te vas. ¿Qué queda en el Colegio?

   —No lo personalizo, sí entiendo que en el primer año se materializaron cosas importantes que se venían trabajando de procesos anteriores. Hace muchos años que el Colegio viene en ascenso, mejorando en orden, cada vez con más chicos de nivel provincial y nacional. Económicamente está totalmente ordenado. Y hay muchísima juventud, son más los menores de 30 años que los mayores.

   —¿Dirigir de a tres fue uno de los principales logros?

   —Dirigir de a tres hizo que los chicos, en menores, lo que más nos importa, se sientan con mayor confianza, mejores y más capacitados. Eso me dejó muy contento.

Junto con Emanuel Sánchez, actual vicepresidente.

 

   —En la lista de la comisión quien te sigue es Emanuel Sánchez. ¿Lo ves ocupando el puesto de presidente?

   —Hace tiempo que nos manejamos en grupo, descentralizando la figura del presidente. Y es un momento en el que varios podrían ocupar el cargo. Creo que surgirá de una charla, porque hay un clima muy bueno, sin enemistades como en otras épocas.

   —¿Vas a contar con orgullo que fuiste árbitro de básquet?

   —Totalmente. Creo que uno nunca deja de ser árbitro de básquet. Me lo han dicho y así lo siento. Es muy difícil de explicarlo, porque siempre parece que únicamente quien disfruta y se divierte es el jugador, pero no sé qué es lo que al árbitro lo hace dirigir contento y sentirse bien, por más que a uno lo insulten y a veces la pase mal. Somos como una raza aparte. Es para estudiarlo.

   —¿Volverías a elegir el arbitraje?

   —Sí. Me dejó mucho aprendizaje, tanto bueno como malo, para mi futuro. Por eso no me arrepiento y volvería a elegirlo. Fui feliz dirigiendo.

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