El mapa lechero se reconvierte (hacia la concentración de tambos)
Mientras los de mayor escala han multiplicado (por ocho) la actividad productiva, las unidades de menos de 2.000 litros diarios disminuyeron su participación.
Periodista. Círculo de Periodistas Deportivos de Bahía Blanca. Fue redactor de la revista Encestando (1985-2000). Desde 1987 trabaja en el diario La Nueva Provincia (hoy La Nueva.). Pasó por las secciones Deportes, La Región y La Ciudad, donde se desempeña actualmente. Está especializado en periodismo agropecuario desde 2001. Miembro de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios. Responsable de las páginas webs de la Asociación de Ganaderos (AGA) y de Abopa.
Tal como sucede en otros sectores del ámbito agropecuario, la estructura de la producción láctea en nuestro país atraviesa una profunda metamorfosis basada, principalmente, en la creciente concentración del volumen en unidades productivas de mayor envergadura física y tecnológica.
¿Se trata de algo reciente? No en realidad, ya que de acuerdo con los datos relevados por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), el marco de referencia de esta actividad, el perfil de los establecimientos tamberos ha experimentado un corrimiento decisivo en los últimos 16 años, modificando de manera sustancial la distribución de la oferta total de leche en el país.
El indicador central de esta transformación refleja un aumento sostenido en la eficiencia y en el volumen promedio por establecimiento. Por ejemplo, entre 2014 y 2026 la leche producida diariamente por cada tambo pasó de un promedio de 3.007 a 4.111 litros, lo que representa una tasa de crecimiento anual acumulado del 2,6 %.
El cambio estructural se evidencia con particular claridad al observar el comportamiento de los establecimientos de menor escala diaria de ordeñe. Veamos: en el año 2010, aquellos tambos con una producción inferior a los 2.000 litros diarios constituían el 60 % del total del país y aportaban el 27 % de la producción nacional de leche.
Para 2026, la participación de este segmento cayó al 41,8 % del total de unidades productivas, mientras que el aporte al volumen total de leche generada se redujo al 9,9 %. En el extremo opuesto del espectro productivo, los establecimientos de gran escala han mostrado la expansión más acelerada del sector. Las unidades productivas capaces de generar más de 10.000 litros diarios de leche multiplicaron por ocho su representatividad en el mapa lácteo.
En 2010, el segmento de alta producción representaba apenas el 1 % del total de tambos y explicaba el 5 % de la producción nacional. En el corriente año, estos megatambos pasaron a constituir el 8,4 % del total de establecimientos del país, pero concentran el 37,5 % de la producción láctea total.
Por otro lado aparece el cuello de botella en las unidades intermedias y la distribución geográfica. En este sentido, un hallazgo clave —que aparece en el informe de OCLA— radica en la naturaleza de las discontinuidades del sector.
La pérdida de presencia no se registra principalmente en los tambos más pequeños —asociados, mayoritariamente, a la producción familiar y a las cuencas no tradicionales—, sino en aquellos establecimientos de escala intermedia. Específicamente, las unidades que producen 2.000, o más litros diarios, enfrentan severas dificultades para dar el salto hacia escalas de mayor volumen, quedando vulnerables por diversas razones operativas y económicas.
¿Dónde sucede este fenómeno? El proceso de concentración y la localización de los tambos de mayor tamaño tienen su epicentro en la provincia de Buenos Aires, seguida muy de cerca por Córdoba.
El informe correspondiente a este octubre elaborado por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina permite, en el mismo hilo, dimensionar la capacidad del rodeo y la infraestructura productiva actual del país. Veamos:
—Rodeo nacional en producción: 1.454.637 vacas lecheras.
—Unidades productivas activas: 8.717 tambos.
—Carga promedio por establecimiento: 167 vacas en producción por tambo.El consumo de proteína animal se sigue transformando (con la carne vacuna a la baja)
—Rendimiento diario promedio por tambo: 4.111 litros por día.
Asimismo, las mediciones del SIGLeA (Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina, una plataforma de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación que centraliza el intercambio de información de toda la cadena láctea), registran que esos 4.111 litros diarios por tambo alcanzados representan un incremento del 6,3 % en comparación con el volumen registrado en el mismo mes del año anterior. En otras palabras, este repunte reafirma la tendencia hacia rodeos más intensivos y un mayor volumen entregado por unidad operativa.
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