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El consumo de proteína animal se sigue transformando (con la carne vacuna a la baja)

No se trata de sectores ganadores o perdedores, sino de un proceso de renovación de hábitos alimenticios de la mesa de los argentinos.

El consumo total de proteínas animales en la Argentina no se ha modificado en los últimos 80 años. / Fotos: Prensa Expoagro.

El consumo de carne vacuna en nuestro país ha continuado en una lenta y progresiva caída hasta situarse, en el corriente año, en alrededor de 46 kilos por habitante por año, bien lejos de valores, solo para citar referencias extremas, de alrededor de 100 kha de la década del 50 y los más recientes de 61 kha del inicio de 2000.

Ahora bien, la pregunta es: ¿cuál es el límite de esta caída?

Una aproximación sobre el interrogante la aporta el consultor de mercados cárnicos Víctor Tonelli, quien además es productor ganadero. “Mi proyección para dentro de una década es de un consumo de entre 35 y 38 kilos, en el mejor de los casos. ¿Quién ocupará buena parte de ese espacio? El cerdo se llevará casi todo”.

En realidad, el cambio de hábitos es un proceso que se vive en casi todo el mundo, pero también lo es que adquiere otra trascendencia por los niveles de consumos tradicionales e históricos de la carne vacuna en nuestra tierra. En otras palabras, se trata de una modificación progresiva de la composición de la dieta que impacta de manera directa sobre los distintos sectores productores de proteínas animales del país.

Una referencia. Para el caso de las carnes vacuna, porcina y aviar (es menor la incidencia de la ovina y del pescado), el consumo en el mundo es de casi el 80 % para las dos últimas y del 20 % restante para la bovina.

Si tomamos a la Argentina, desde la citada década del 50 se consumen entre 110 y 120 kilos por habitante por año (el último dato oficial de 116,49 kha para 2025), lo que consolida una cifra constante más allá de los (relevantes) cambios en esta paleta proteica, mucho más relacionados a una cuestión de época que con los precios.

Víctor Tonelli, consultor de mercados cárnicos.

“Se trata de carnes diferentes si uno se propone evaluarlas a futuro —dice Tonelli, en todoagro.com.ar—. Por caso, observo un límite en el crecimiento del consumo de pollo, ya que lleva varios años moviéndose en torno a los 48-50 kilos anuales por habitante. El cerdo, en contrapartida, presenta otra perspectiva. Está en 20 kilos, pero va a llegar a 30. Claramente, en este sector está todo por hacer”.

Un repaso al consumo total de proteínas animales en el país para el período comprendido entre 2020 y 2025 permite inferir que el volumen mostró una tendencia ascendente —con oscilaciones intermedias— hasta acumular un crecimiento del 4,2 %.

La cifra total inició en 111,81 kilos por habitante por año en 2020 y 111,58 kha en 2021, ascendiendo luego a 114,13 kha en 2022 y a 116,0 kha en 2023. Tras registrar un descenso a 112,16 kha en 2024, el consumo total alcanzó su nivel más alto de la serie en 2025: 116,49 kha.

En el desglose, la carne porcina se consolidó como el motor de crecimiento más destacado del período, registrando una suba acumulada del +31,7 %.

La demanda mostró un avance ininterrumpido año tras año: partió de 14,34 kilos por habitante por año en 2020, subió a 15,86 kha en 2021, a 16,80 kha en 2022 y a 16,82 kha en 2023. El aumento continuó en 2024 con 17,42 kha y culminó en 2025 con 18,89 kha.

La carne bovina, en tanto, tuvo un comportamiento fluctuante que resultó en una retracción neta del 1,5 % entre los extremos del período elegido.

Inició con 50,68 kilos por habitante por año en 2020 y retrocedió a 49,4 kha en 2021, para luego repuntar a 50,98 kha en 2022 y alcanzar su pico máximo en 2023 con 52,72 kha. No obstante, en 2024 cayó a su piso más bajo (48,49 kha), antes de recuperarse parcialmente en 2025 para cerrar en 49,92 kha.

Estabilidad y un sostenido volumen, por su parte, es la carta de presentación de la carne aviar a lo largo de la serie, cerrando el quinquenio con un aumento acumulado del 1,9 %.

Luego de registrar 46,79 kilos por habitante por año en 2020, se mantuvo en niveles sumamente estables entre 2021 (46,32 kha); 2022 (46,35 kha); 2023 (46,46 kha) y 2024 (46,25 kha). Finalmente, el último año experimentó un repunte que situó su nivel en 47,68 kha.

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