Retenciones: una señal más allá del alivio a la distorsión tributaria
La reducción de los DEX para trigo y cebada (del 7,5 % al 5,5 %) y la soja (hacia 2027) es un incentivo para quien produce.
Periodista. Círculo de Periodistas Deportivos de Bahía Blanca. Fue redactor de la revista Encestando (1985-2000). Desde 1987 trabaja en el diario La Nueva Provincia (hoy La Nueva.). Pasó por las secciones Deportes, La Región y La Ciudad, donde se desempeña actualmente. Está especializado en periodismo agropecuario desde 2001. Miembro de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios. Responsable de las páginas webs de la Asociación de Ganaderos (AGA) y de Abopa.
“Es una medida económicamente bien orientada: mejora precios netos, reduce parcialmente la principal distorsión tributaria que enfrenta el agro y fortalece los incentivos de cadenas en las que la Argentina tiene ventajas competitivas”.
Para el Dr. Juan Manuel Garzón, economista jefe del IERAL (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana) de la Fundación Mediterránea, la rebaja en retenciones para trigo, cebada y soja representa un paso necesario para mejorar la competitividad del sector, aunque advirtió que el proceso aún requiere consolidarse para generar un cambio estructural.
Puntualmente, el Gobierno nacional anunció —como parte de la estrategia para mejorar la competitividad— que, a partir de este lunes 1 de junio, las retenciones al trigo y a la cebada se reducirán del 7,5 % al 5,5 %, en tanto que para el resto de los cultivos el calendario —difundido desde el ministerio de Economía— comenzará a regir desde enero de 2027. Referencia: en 2023 las retenciones en trigo y cebada estaban en el 12 % y, en 2024, fueron reducidas al 7,5 %.
Así entonces, la soja tendrá reducciones mensuales que llevarán el tributo al 21 % hacia diciembre del año 2027 (hoy está en el 24 %) y, posteriormente, al 15 % en diciembre de 2028.
En maíz y sorgo (hoy con el 8,5 % de retenciones) habrá bajas trimestrales hasta alcanzar 7,5 % a fines de 2027 y 5,5 % hacia diciembre de 2028. El girasol (actualmente en el 4,5 %) bajará en forma semestral hasta el 3 % en el año 2028. ¿El resto de los subproductos agroindustriales? Se prevé, oportunamente, una reducción proporcional.
Uno de los puntos clave del análisis de la medida es el impacto en las cuentas públicas. “El costo fiscal estimado luce manejable en términos agregados, siempre que se preserve el equilibrio de las cuentas públicas”, dice Garzón, para plantear que la pérdida de ingresos directos podría mitigarse si se logra un aumento en la actividad económica y en la recaudación de otros impuestos menos nocivos.
En términos de recaudación, el costo fiscal directo para 2027 se estima en un rango de entre 390 y 690 millones de dólares, lo que representa entre un 0,06 % y un 0,10 % del PBI.
“Este monto parece manejable en el marco de una política fiscal ordenada. Sin embargo, la compensación dinámica (léase recuperar recaudación mediante mayor producción e inversión) no debe suponerse automática ni inmediata, ya que depende de la consistencia macroeconómica y el clima”, explica.
Respecto de la comparación sobre una situación semejante de reducción en retenciones realizada durante los años 2016 y 2019, el economista de la Fundación Mediterránea aclara que, a diferencia de entonces, donde la baja inicial fue agresiva pero sufrió una reversión total hacia el final del mandato debido a recurrentes crisis financieras, el esquema actual apuesta por la gradualidad.
“Aquella experiencia deja una lección importante: la dificultad no es solo bajar los DEX, sino sostener la baja en el tiempo”, dice Garzón. Y amplía: “Cuando el programa fiscal se debilita estos derechos suelen reaparecer por su facilidad recaudatoria. Por eso, el valor del actual anuncio reside en su capacidad de ser una trayectoria creíble y permanente”.
Garzón remarca —asimismo— que el éxito de esta política dependerá de factores que trascienden la mera baja de alícuotas nacionales. Y que el impacto estructural estará sujeto a que el sendero de reducción sea creíble y se mantenga en el tiempo.
Además, subrayó la necesidad de que este alivio sea acompañado por una agenda tributaria más amplia, incluyendo reducciones provinciales en Ingresos Brutos y Sellos, todo enmarcado en un contexto de estabilidad macroeconómica y una mayor integración comercial con el mundo.
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