La Nuevahttps://www.lanueva.comLa Nueva RSSFri, 01 May 2026 01:59:58 GMTFri, 01 May 2026 01:59:58 GMTDiario La Nueva Provincia SRLLa Nueva<![CDATA[Jubilados: gestionando la orfandad]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-26-5-0-34-jubilados-gestionando-la-orfandadhttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-26-5-0-34-jubilados-gestionando-la-orfandad¡Lo que dijo el ministro Lugones días pasados es indignante!

“El PAMI tiene un millón de personas, más o menos, con más de 80 años, sobre los 5 millones de personas que hay en total. Tiene una carga muy grande. Tiene casi 6.000 personas de más de 100 años. Estamos viendo que ya hay abuelos, hijos y nietos en PAMI. Esa es la crisis que tiene el PAMI”.

Hoy no puedo formular preguntas, estoy impactada.

Sin dudas, esto no es solo una crisis de caja. Es un experimento de resistencia sin anestesia. Esto no es una abstracción de números, esto pega en el cuerpo de jubilados/as que vienen siendo cacheteados/as desde que comenzó esta gestión, pero en los últimos días es peor: trámites que se estiran, medicamentos que no llegan, coberturas que cambian sin explicación.

En Capital Federal ya es habitual que, en la farmacia, cuando jubilados/as no “llegan” con su dinero, hacemos “la vaquita” entre los presentes.

No hay mucha vuelta. Cuando el Estado decide que un medicamento es “un gasto a recortar” o empieza a tratarlo como un lujo, no está ordenando la planilla de Excel, está haciendo algo mucho más profundo.

Desde la Psicología cabe recordar a Silvia Bleichmar. Ella decía que el Estado no es solo un administrador de recursos; es, también, el que sostiene un piso de sentido. El que organiza la idea de que hay reglas, de que hay un mínimo de cuidado garantizado, de que la vida tiene valor. Es el garante del bienestar de los/as jubilados/as. 

Cuando ese piso se resquebraja, no cae solo una prestación, no caen médicos/as de cabecera. Se cae una referencia, y ahí quedamos todos/as a la intemperie, los que padecen y también los/as que miramos.

El mensaje trasciende la falta de un medicamento porque la fuerza del mensaje está en lo que ese faltante dice. Dice: “arreglate como puedas, que alguien haga la vaquita”.  El mensaje es letal, porque lo queda en evidencia es que, a determinada edad, la vida de los/as viejos/as es discutible.

La Psicología expresa que cuando la persona queda sin ese marco de sostén, aparece lo que se llama indefensión. Esa sensación de que el mundo se volvió imprevisible, hostil, y que no hay a quién recurrir. Esto es mucho más que una idea teórica, es angustia concreta. Es no dormir. Es racionar pastillas. Es elegir entre comer o medicarse.

El Estado tiene una función de cuidado. No en un sentido paternalista, sino en uno básico: garantizar que nadie quede completamente solo/a frente a la enfermedad, frente al deterioro, frente a la finitud. Cuando esa función se retira, lo que queda no es solo un problema sanitario. Es un problema subjetivo.

La premisa es concreta y también peligrosa: si no producís, si no rendís, si ya no estás en edad activa, tu lugar se vuelve precario. Eso deteriora la salud mental, produce angustia de desvalimiento y erosiona el lazo social.

Y se habla de  “ahorro”, y ahora sí surgen preguntas: ¿Ahorro para quién y a costa de qué?
 
Lo que parece un ajuste técnico tiene efectos muy concretos en la vida cotidiana. No es lo mismo discutir números que discutir si alguien puede sostener un tratamiento. No están recortando partidas. Están administrando incertidumbre y corriendo el límite de lo tolerable. Están gestionando la orfandad de quienes deberían estar más cuidados/as.

La discusión ya deja de ser económica, es ética. La cuestión no es cuánto cuesta un medicamento, sino qué tipo de sociedad decide que hay vidas que pueden empezar a quedar afuera del cuidado común.

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<![CDATA[La lechería en su laberinto: una visión desde adentro sobre la crisis del consumo y la necesidad de exportar]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-24-5-0-43-la-lecheria-en-su-laberinto-una-vision-desde-adentro-sobre-la-crisis-del-consumo-y-la-necesidad-de-exportarhttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-24-5-0-43-la-lecheria-en-su-laberinto-una-vision-desde-adentro-sobre-la-crisis-del-consumo-y-la-necesidad-de-exportarCómo vivir de crisis en crisis y no morir en el intento. Así podría definirse la realidad del sector lechero en la Argentina, no solo por los vaivenes del país (varios y variados, siempre), sino también por estar ligada, de alguna manera, a los contextos internacionales.

Por estos días, la crisis de rentabilidad que atraviesa la actividad obedece —como en otras oportunidades— a una relación desfavorable entre los costos de producción y el precio de la leche.

En su doble carácter de productor lechero y dirigente gremial (fue presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa entre los períodos 2012-2016 y 2020-2024), el Cr. Horacio Fermín Salaverri describe el actual panorama: “Estamos en una situación compleja. Veníamos de un año y medio de excelente performance y con un 2024 que tuvo un crecimiento importante en litros, pero hoy la situación es distinta. El problema central en la lechería es la relación insumo-producto; es decir, cuántos litros de leche necesito para comprar mis insumos. Lamentablemente, esa relación se empezó a deteriorar y hoy el panorama de muchos tambos está comprometido por ese desequilibrio”.

También alude a una suerte de estabilización de la actividad.

“Se ha producido un amesetamiento importante en el consumo interno, algo que, a su vez, planchó los precios en las tranqueras. Si bien no hemos profundizado en el estudio de las causas, al parecer obedece a un problema de poder adquisitivo de la población y, posiblemente, a algunos cambios de hábitos de consumo que el sector industrial aún no ha terminado de manifestar con claridad”, explica Salaverri, en diálogo con La Nueva.

La pregunta se orienta a precisar una salida: “El camino es mejorar el mercado interno o, de lo contrario, buscar decididamente el mercado externo. Hoy casi el 25 % de la producción se exporta y entiendo que todavía hay margen para aumentar ese número sin afectar el consumo local, ya que el mercado interno está deprimido. Es decir, actualmente no hay una tensión real entre ambos”.
Salaverri también es protesorero de la Sociedad Rural de Suipacha; miembro del consejo directivo de Carbap e integrante del mismo cuerpo en Confederaciones Rurales Argentinas (CRA, en representación de Carbap). Incluso, en ambas entidades gremiales integra las correspondientes comisiones de lechería.

—¿Qué medidas concretas ayudarían a mejorar la rentabilidad del sector?

—Es fundamental trabajar sobre los reintegros de impuestos. No hablamos de un aporte del Estado, sino de que se le devuelva al productor el que ya se cobró dentro de la cadena. No tiene sentido exportar impuestos (sic); debemos exportar productos. Un salto hacia el mercado externo permitiría que el litro de leche en tranquera valga un peso más.

—¿Cómo influye el mercado de subproductos, como los quesos, en esta ecuación?

—El consumo de queso es muy importante, ya que representa casi el 50 % del consumo interno. Sin embargo, no alcanza a compensar la crisis actual. Muchos quesos con procesos especiales, o mayor tiempo de maduración, tienen costos que los hacen de difícil acceso para un bolsillo golpeado. Mientras tanto, la leche en polvo sigue siendo nuestro principal producto de exportación.

—En este contexto de precios bajos de la leche, ¿qué le permite al tambero seguir operando?

—El equilibrio económico de muchos tambos hoy no se da por la leche, sino por la venta de la vaca. Lo que no sale por la leche se empareja con la ganadería de carne.

“Específicamente, la venta de la denominada vaca china es la que está nivelando las cuentas y permitiendo que el productor se mantenga a flote”.

—¿Qué sucede si el precio en tranquera no se corrige en un tiempo prudencial?

—Si no hay una mejora en los valores la situación se va a volver todavía más crítica. Necesitamos recuperar esa relación insumo-producto para que la actividad vuelva a ser sustentable sin depender, de manera exclusiva, de las ventas de ganado para cubrir el déficit de la producción láctea.

OTROS TEMAS DE ESTA MISMA COLUMNA:

—SOB: ¿cómo trabaja el INTA para aprovechar este momento de la ganadería?

—La carne argentina en el radar global: ¿es cara en relación a otros países?

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—Digitalización y biotecnología (+IA): la agroindustria ve la luz al final de túnel

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—Carnes: ¿por qué se diversifica el consumo de proteínas?

—¿Por qué el acceso al crédito es (hoy) el mayor desafío para el agro?

—Girasol: rendimientos históricos y muy buenos precios (por la escasez)

—Pasturas y verdeos: ¿por qué significan una llave para la ganadería?

—Huevos: con el asterisco puesto en los récords de producción y consumo

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—La ley antideforestación, la carne vacuna y los consumidores: ¿dónde estamos?

—La ganadería argentina es candidata al Martín Fierro de Oro

—UNS, INTA e IPCVA: las alianzas que le dan otro vuelo al campo

—Ganadería bovina: ¿de qué manera se puede ser más eficiente?

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<![CDATA[Francisco: una ausencia que interpela]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-19-5-0-21-francisco-una-ausencia-que-interpelahttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-19-5-0-21-francisco-una-ausencia-que-interpelaEl 21 de abril se cumple un año de la muerte del Papa Francisco. Su partida, tal vez, cerró una etapa atravesada de tensiones internas en la Iglesia, desafíos globales sin precedentes y un pontificado que deja una huella imposible de igualar.

La pregunta es: ¿qué queda de Francisco?

Me atrevo a esbozar que la respuesta es como él mismo, amplia y compleja, inmensa.

Francisco fue el primer Papa argentino, latinoamericano, el primer jesuita, tal vez el que más incomodó e interpeló a su propia institución. Con un estilo único, con una perseverancia inclaudicable por poner en el centro de la escena a los/as descartados/as, en ir a las periferias, con una Iglesia “en salida”, lo convirtieron en un líder único, indiscutido; también blanco de críticas y de una gran resistencia. 

Durante sus doce años de pontificado publicó cuatro encíclicas que funcionan como un mapa de su pensamiento. Lumen Fidei (2013), propone la fe como una luz que orienta la vida personal y social. Laudato si' (2015) pone el foco en el cuidado de la "casa común", y enlaza la crisis ambiental con el sufrimiento de los más pobres. 

Ya en 2020, en plena pandemia, publica Fratelli tutti, que promueve la fraternidad universal y la amistad social como los pilares necesarios para construir un mundo más justo y solidario. Dilexit nos (2024), una vuelta al amor humano y divino, al corazón, en un tiempo que suele fragmentarlo todo.

Su defensa a las personas migrantes, su crítica a modelos económicos excluyentes, la denuncia de los abusos y la reforma en la Curia romana, fueron una revolución, una sacudida real sin precedentes para una institución con tradiciones inamovibles.

¿Qué queda de Francisco?

A nivel institucional muchas de sus ideas siguen vigentes, aunque a otro ritmo. Otras, parecen estar en pausa al menos por el momento.

A nivel emocional su figura es irreemplazable. Su comunicación verbal y no verbal fueron únicas. Al revisar imágenes, homilías y gestos, parecieran que se agrandan aún más con el paso del tiempo.

Francisco tuvo una capacidad única para conectar con creyentes y no creyentes, para atraer a los/as desencantados/as. Líderes políticos, deportivos, de la realeza, referentes culturales, desfilaban para tener un momento de intercambio con él. Su forma de mirar hacía sentir al otro/a visto, incluso antes de decir nada.

Jóvenes y ancianos/as colmaban los lugares, veían un líder cercano, con un lenguaje tan simple que tocaba la fibra humana antes que la doctrinal. Cada viaje pastoral dejó una infinidad de gestos inmortales, pero tal vez el más recordado fue la bendición urbi et orbi en una Plaza de San Pedro vacía durante la pandemia sigue siendo una de las imágenes más potentes del siglo XXI: un hombre solo, bajo la lluvia, interpelando al mundo entero. ¡Sin palabras!

El escritor jesuita Javier Cercas dijo: “los líderes verdaderos no son los que imponen certezas, sino los que nos obligan a hacernos preguntas incómodas”. Francisco encarnó esa incomodidad. No buscó agradar, sino despertar. No pretendió cerrar debates, sino abrirlos. 

Más allá del análisis eclesial o político, la muerte de Francisco dejó un vacío humano. 

Quienes lo conocimos, sabemos de su humor particular, su forma de escuchar sin interrumpir, esa memoria asombrosa para los nombres y los detalles y de sus cartas de puño y letra cuando ya nadie escribe de forma manuscrita.

También sabemos de sus últimos tiempos signados por la fragilidad física, el cansancio, la conciencia de que el tiempo se terminaba. Seguramente por eso, se advertía una serenidad final que no se improvisa.

A un año de su partida, se necesitan voces capaces de tender puentes en un mundo cada vez más roto. Francisco no resolvió todas las tensiones de la Iglesia, tampoco pretendió hacerlo. Pero dejó algo más difícil de sostener, o como se dice “dejó la vara alta”; dejó una orientación incómoda: la idea de que la fe, como la política, como la vida, pierde sentido si no se traduce en servicio a los más vulnerables.

Tal vez por eso su ausencia se siente tanto y la siento tanto. Porque, en una época de estridencia y respuestas fáciles y rápidas, él eligió otro camino: escuchar, dudar, volver a mirar. Misericordia antes que sentencia. Ese camino no se cerró con su muerte. Quedó ahí. Menos visible, quizá, esperando que alguien se anime a caminarlo sin hacer ruido.

¡Gracias por tanto Francisco! ¡Sigo rezando por vos!

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<![CDATA[SOB: ¿cómo trabaja el INTA para aprovechar este momento de la ganadería?]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-17-5-0-2-sob-como-trabaja-el-inta-para-aprovechar-este-momento-de-la-ganaderiahttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-17-5-0-2-sob-como-trabaja-el-inta-para-aprovechar-este-momento-de-la-ganaderiaMás allá de una coyuntura excepcional para la ganadería (clima, precios y demás), la región del sudoeste bonaerense, acostumbrada a los sinsabores por la falta de lluvias (y por ende forrajes adecuados en tiempo y forma), tiene una oportunidad única para acrecentar su ralentizado potencial de los últimos años.

En otras palabras, están dadas las condiciones para una apuesta importante en razón de un momento de revalorización económica y tecnológica. Ahora bien, la pregunta es: ¿de qué manera se trabaja desde la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Bordenave, situada en el corazón del sudoeste bonaerense, para brindarle al productor las herramientas adecuadas para que, finalmente, pueda subirse a este tren.

El Ing. Agr. Federico Castoldi lo explica de esta manera: “El momento es extraordinario, con un presente y una prospectiva muy interesantes. Históricamente, la ganadería fue el primo pobre de la agricultura, que siempre incorporó más tecnología y tuvo mayores progresos. Sin embargo, ese retraso hoy representa una oportunidad para crecer tecnológicamente. Un dato clave es el valor del vientre, que actualmente se encuentra en niveles que triplican su promedio histórico. Ante este escenario, tanto los productores como instituciones como el INTA y el IPCVA debemos estar a la altura para promover la incorporación de herramientas técnicas”.

También se refiere a los principales desafíos productivos en esta zona semiárida.

“La clave y la mayor dificultad aquí es lograr una base forrajera estable. La incertidumbre climática, sumada a suelos que no permiten reservar agua adecuadamente, genera años muy húmedos y otros absolutamente secos. Por eso, el INTA se enfoca en tres ejes: incrementar la productividad del pasto, estabilizar la producción y mejorar el estatus sanitario mediante variedades más resistentes”, explica.

La referencia situada en el distrito de Puan tiene impacto en la Argentina. El INTA Bordenave lidera a nivel nacional la producción de material genético para verdeos. El 93 % del trigo, el triticale y el centeno del país —e incluso de países limítrofes— sale de la EEA.

“Trabajamos articuladamente con el INTA Ascasubi; ellos se especializan en leguminosas y nosotros en gramíneas. Un ejemplo de este éxito es el centeno, cuya superficie se ha duplicado gracias a su uso como cultivo de cobertura, una tecnología adoptada, incluso, en la zona núcleo. En términos de rendimiento, los nuevos verdeos han incrementado la productividad entre un 40 y un 50 % respecto a la línea de base”, añade Castoldi a La Nueva., durante la Jornada a Campo del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) realizado en el establecimiento El Campito, de la familia Montero, en el distrito de Puan, donde participaron más de 600 personas.

Uno de los dilemas en esta región se plantea a partir de generar reservas para las épocas de (paradójicamente) vacas flacas.

Para sobrevivir a las habituales épocas de sequía, Castoldi destaca que no solo se trata de reservar alimento, sino de implementar estrategias de manejo operativas y tecnológicas que permitan estabilizar la producción.

Algunas de ellas son las siguientes:

—Manejo del rodeo y uso de fusibles: una de las decisiones más importantes es no agotar la capacidad total del establecimiento solo con vacas de cría (léase vientres). La recomendación es achicar el rodeo de vacas y mantener una cantidad menor de vientres permanentes.

“También utilizar a los terneros y a las terneras como un elemento flexible. En caso de falta de pasto, estos animales pueden ser los primeros en salir del sistema, protegiendo así el recurso forrajero para el plantel básico”, acota Castoldi.

—Destete precoz: esta herramienta es fundamental para enfrentar la sequía. Al sacarle el ternero a la vaca, se reduce drásticamente su requerimiento nutricional, lo que le permite atravesar períodos críticos de falta de agua y pasto sin comprometer su estado físico.

—Estabilización de la base forrajera: dado que el suelo de la región tiene limitaciones para reservar agua, el INTA trabaja en desarrollar material genético resistente y adaptado.

Las estrategias incluyen uso de verdeos de invierno. En tal sentido, Bordenave lidera la producción genética respecto a las líneas base y cultivos de cobertura con la incorporación de especies como el centeno y la vicia villosa ayuda a proteger el suelo y estabilizar la oferta de forraje.

—Conservación y calidad del alimento: para garantizar que el alimento guardado sea eficiente se están desarrollando investigaciones específicas tales como el ensilado de verdeos. En INTA se estudia cómo conservar la calidad y las propiedades nutricionales del pasto en forma de silaje para ser usado en momentos de escasez.

Asimismo, se suma el análisis de digestibilidad donde, a través de laboratorios de nutrición animal, se utiliza licor ruminal de novillos fistulados para realizar análisis precisos que aseguren que el forraje conservado sea realmente aprovechable por el animal.

“Estas medidas, combinadas con el asesoramiento de las agencias de extensión del INTA, que conocen, y reconocen, el sistema productivo local permiten a los productores ser más resilientes ante la incertidumbre climática”, concluye Castoldi.

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<![CDATA[Corrupción: impacto en la salud mental y el clima social]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-12-5-0-12-corrupcion-impacto-en-la-salud-mental-y-el-clima-socialhttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-12-5-0-12-corrupcion-impacto-en-la-salud-mental-y-el-clima-socialLa escena se reitera. Al abrir una aplicación o encender la “tele”  los escándalos parecen no tener pausa.Caso ANDIS, 5 millones de kilos de alimentos en galpones mientras se suspendía la asistencia a comedores, causa $Libra, funcionarios con propiedades no declaradas en Miami,  préstamos millonarios a funcionarios, las empresas de limpieza, retornos de sueldo en PAMI y Anses, el vaciamiento de la IOSFA, valijas que no son revisadas, el oro que no se sabe dónde está, y Adorni con varios capítulos en su haber.

Datos o como dicen ahora “factos”, que antes de que se puedan procesar mentalmente, es el cuerpo quien acusa recibo. La calle habla: un nudo en el estómago, la bronca que sube, una sensación de vergüenza ajena y saturación. La corrupción o la sospecha reiterada y sostenida es un estresor social, y en un escenario en tensión por no poder comprar lo básico, por la incertidumbre, por los aumentos, todo funciona como combustible emocional.

Y estos datos o causas, más allá de si llegan a la Justicia o si se habla en la sobremesa, en la oficina, en el bondi o en el café, activan una alarma, para algunos/as muy incómoda. Quien prometió terminar con ciertas prácticas está en medio de una ola de lodo.  

La Psicología Social sostiene que aquello que se siente y escucha en “la calle” sin necesidad de encuestas, se lo denomina “clima socioemocional”, algo así como un balance entre emociones y sensaciones tales como esperanza, seguridad u orgullo y otras como miedo, tristeza e indignación. 

Un estudio experimental en Perú en 2021 concluye que cuando las personas perciben que el control y la sanción de la corrupción son eficaces, mejora ese balance emocional y crece la sensación de eficacia colectiva. Es decir que no es lo mismo vivir en un país donde “se roban todo” que en otro donde, al menos, hay consecuencias. La impunidad no solo desordena las cuentas públicas; desordena el ánimo.

El tema es complejo, porque del “roban, pero hacen” pasamos al “roban y no hacen” y, además  “rompen todo”. 

La pregunta es: ¿cómo impacta todo esto en la mente?

Ante la experiencia de injusticia, en la que unos pocos se benefician, mientras el resto se ajusta en silencio o jubilados son golpeados en una marcha, se activan emociones de alta intensidad tales como enojo y la consecuente frustración y desamparo. Además, irrumpe la incertidumbre puesto que ante “el escándalo de cada día” surgen interrogantes sobre quién decide, con qué criterios, a favor de quién. 

En consecuencia, se erosiona la confianza, esa construcción invisible que vuelve predecible la vida social. Cuando los líderes son confiables, pareciera que la vida fluye, cuando se desconfía, todo es observado, chequeado, se vive en estado de vigilancia permanente y eso es estresante; agotador.

En estas columnas ya mencioné cierto estado de apatía, en el que se siente que se haga lo que se haga, nada sirve. Los escándalos reiterados generan lo que en Psicología se denomina “indefensión aprendida”. Ante situaciones que se perciben como incontrolables la persona se retira. No es apatía en sí, sino autoprotección emocional. Ante el convencimiento de que nada sirve se preservan las expectativas. La consecuencia es que esta “anestesia” bloquea las fuerzas para acciones colectivas.

Todo esto no se agota en la bronca del momento o en la rabia al conocer nuevos datos. Distintos estudios revelan que ante la sucesión de este tipo de acontecimientos aumentan los síntomas de ansiedad y depresión. Por lo tanto,  la corrupción impacta en la salud mental y cuando el sacrificio es en vano disminuyen los recursos subjetivos para sostener la vida cotidiana.

Sin dudas se requiere un esfuerzo, por un lado, para salir del estupor y de la indignación, pero también para dimensionar que el riesgo no es solo político, es individual, es íntimo. Se necesitan energías para construir, para exigir, para cuidar lo poco común que aún no han roto y para imaginar futuro desde este piso emocional en el que intentamos permanecer de pie. 

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<![CDATA[La carne argentina en el radar global: ¿es cara en relación a otros países?]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-10-5-0-16-la-carne-argentina-en-el-radar-global-es-cara-en-relacion-a-otros-paiseshttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-10-5-0-16-la-carne-argentina-en-el-radar-global-es-cara-en-relacion-a-otros-paisesNo son pocos los artículos sobre el precio de la carne vacuna presentados en esta columna, en los que, contemporáneamente, se ha concluido que el tema obedece —de forma mayoritaria— al poder adquisitivo de los argentinos, pero también a una reconversión del consumo proteico (en favor del pollo y del cerdo) y a los cambios de hábitos alimenticios.

En ese contexto no deja de ser interesante el trabajo realizado por los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso, responsables de la sección Agroindustrial de la Fundación Mediterránea – IERAL, al comparar el valor de cortes tradicionales de carne vacuna (cuadrada, bola de lomo y nalga) en la Argentina con relación a otros países (también productores).

Si bien las circunstancias en que cada kilo de carne llega desde los frigoríficos a la góndola o a las carnicerías son diferentes para cada lugar (en algunos casos muy diferentes), vayamos al punto sobre los valores aludidos.

El mapa de precios diferencia tres niveles sustanciales para los bloques internacionales (a considerar desde el promedio de   1.420 pesos por dólar de esta semana):

—Extremo superior: las economías desarrolladas como los Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda lideran los precios más altos, con valores que oscilan entre los 18 dólares por kilo (a esta semana, 25.560 pesos) y los U$S 22 dólares K ($ 31.240).

—Nivel intermedio: aquí se posicionan la Argentina y Chile, con precios que rondan los U$S 13 por kilo (18.460 pesos) y U$S 14 K ($ 19.880).

—Grupo de precios bajos: está conformado por los principales competidores regionales y exportadores como Uruguay, Paraguay y Brasil, donde los registros se sitúan entre los U$S 9 por kilo (12.780 pesos) y U$S 11 K ($ 15.620).

“¿Por qué la carne cuesta lo que cuesta? La diferencia de precios entre países no es caprichosa y responde a factores estructurales. En las economías desarrolladas, los mayores costos de comercialización, logística, cadena de frío y alquileres, vinculados a salarios reales más altos, empujan los valores al alza. Este fenómeno, conocido como el efecto Balassa-Samuelson, explica por qué los países con mayor productividad suelen tener precios internos más elevados en servicios y en productos finales”, indica Garzón.

Asimismo, existen otros elementos clave que influyen en el precio final que llega al mostrador. Veamos:

—Carga impositiva: impuestos como el IVA o Ingresos Brutos impactan directamente en lo que paga el consumidor.

—Formalización del mercado: en países con mayores exigencias regulatorias, sanitarias y fiscales, los costos operativos tienden a ser más altos y se trasladan al precio.

—Costo de la hacienda: en América del Sur, la disponibilidad de tierra y los sistemas de producción pastoril permiten tener costos de ganado inferiores a los de Norteamérica.

“En este sentido, la Argentina se distingue de sus vecinos por una calidad percibida elevada, sustentada en la genética del rodeo y sus sistemas de alimentación. Atributos como la terneza y el sabor permiten que el país sostenga precios relativamente más altos frente a otros exportadores de la región como Brasil o Paraguay”, añade Artusso.

Los investigadores coinciden en que las políticas comerciales también juegan su parte: mientras que las economías abiertas alinean sus precios con los valores internacionales, los mercados más protegidos tienden a sostener precios domésticos más elevados al limitar la competencia mediante aranceles.

En este escenario, la Argentina navega entre su capacidad productiva y los costos internos (volátiles si los hay) que definen el precio de uno de sus productos más emblemáticos: el de la mesa de los argentinos.

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<![CDATA[Mercado de fertilizantes: algo más que tensión por un cuello de botella logístico]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-4-3-5-0-51-mercado-de-fertilizantes-algo-mas-que-tension-por-un-cuello-de-botella-logisticohttps://www.lanueva.com/nota/2026-4-3-5-0-51-mercado-de-fertilizantes-algo-mas-que-tension-por-un-cuello-de-botella-logisticoAl convivir en una gran aldea global, como se ha definido al mundo desde tiempos contemporáneos, no es menor el dato que surge como consecuencia del conflicto bélico en Medio Oriente (por decirlo respecto de una afectación en general y, luego, particularizarlo sobre el sector agropecuario).

Los registros de importación de fertilizantes —un insumo clave para la producción agrícola— indican que en 2025 los países hoy afectados por la crisis del Golfo Pérsico proveyeron el 35 % de los nitrogenados (urea y UAN) y el 2 % de los fosfatados (MAP y DAP) que ingresaron a la Argentina. El impacto no podría ser más directo (y preocupante) en función del futuro.

De acuerdo con el análisis de Jeremías Battistoni, del área Comercial de Insumos de AZ Group, el recrudecimiento de las tensiones y las trabas a la navegación en el Estrecho de Ormuz afectan volúmenes críticos para el agro mundial, ya que el 34 % de las exportaciones globales de urea; el 23 % del DAP y el 12 % del MAP se ven comprometidas por este cuello de botella. Y a esto se suma, incluso, el encarecimiento directo del gas, el petróleo y los fletes internacionales.

En este contexto, los valores de referencia reflejan la tensión: la urea FOB Medio Oriente se ubica en 665 dólares por tonelada, tras un salto abrupto de U$S 180 T en apenas un mes. Por su parte, el MAP (FOB Golfo de México) alcanzó los U$S 656 T, mientras que en Brasil los valores ya se posicionan en U$S 790 T.

En el trabajo se detalla que, durante este mes de febrero, se registraron importaciones por volúmenes mínimos (36.000 toneladas de urea y 19.000 de MAP), que responden a la estacionalidad habitual.

“Sin embargo, el fuerte salto en los valores internos le puso un freno a las compras anticipadas: el precio de referencia para la urea en puerto alcanzó los U$S 847 T, lo que representa un incremento mensual del 53 %”, admitió Battistoni (la última semana).

En cuanto a los fosfatados, señaló que el mercado presenta una tendencia alcista más sostenida y estable, pero no menos costosa, con el MAP posicionándose en torno a los U$S 925 T en puerto.

“A pesar de que la ventana de tiempo se agota y los requerimientos de los cultivos de primavera comienzan a presionar la demanda, la mayoría de los actores locales opera con extrema cautela.

En el lado positivo, la suba del precio del trigo a cosecha y la disponibilidad de líneas de financiación ayudan a que las relaciones de compra, aunque castigadas, sigan bajo análisis por parte de los productores”, explicó el analista.

¿Existe un plan B para la Argentina? Lo cierto es que el país, que en Ingeniero White posee desde 2001 la planta de Profertil, que genera 1.320.000 toneladas anuales de urea y 790.000 toneladas anuales de amoníaco para un abastecimiento de entre el 50 y el 60 % del mercado local, enfrenta el desafío de reemplazar a sus proveedores tradicionales del Golfo Pérsico en un mercado donde grandes consumidores, como los Estados Unidos, están explorando opciones en la región —Venezuela es una alternativa— para evitar los sobrecostos logísticos.

Ante este escenario de escasez, otras grandes potencias globales han tomado medidas drásticas. En tal sentido, China reforzó las restricciones a la exportación para blindar su mercado interno y priorizar el abastecimiento propio e India postergó licitaciones de compra (aunque la necesidad de reponer stocks en el corto plazo le pondrá un límite a esa espera).

El marco de toda esta problemática es la inestabilidad de Medio Oriente, cuyo escenario no tiene una eventual fecha de conclusión (más allá de las consecuencias posteriores que dejará) que deposite la paz a un sitio estratégico de la economía mundial.

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<![CDATA[La confianza rota y 2027 a la vuelta]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-3-29-5-0-36-la-confianza-rota-y-2027-a-la-vueltahttps://www.lanueva.com/nota/2026-3-29-5-0-36-la-confianza-rota-y-2027-a-la-vueltaDesde 2001, y de manera ininterrumpida, la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella elabora cada mes el índice de Confianza en el Gobierno. La medición llevada a cabo mediante una encuesta nacional revela que en marzo cayó 2,30%. A su vez, muestra tres caídas consecutivas desde que comenzó el año, es el indicador más bajo del mandato de Javier Milei y para sorpresas de muchos/as supera ampliamente el valor alcanzado por la gestión Alberto Fernández en marzo de 2022.

El dato se compone de cinco indicadores: honestidad, capacidad, evaluación general del gobierno y preocupación por el interés general.

Pero mientras en Argentina las cosas están complicadas, el resto del mundo tampoco es color de rosa, y si hay algo que hace la Psicología desde un paradigma sistémico es mirar el fenómeno de manera global.

Edelman Trust Barometer es un estudio elaborado anualmente por Edelman, la firma global de marketing y comunicaciones más grande del mundo. Dicha medición evalúa la confianza mundial en instituciones como empresas, gobiernos, ONG’s y medios. Las conclusiones son llamativas y creo que se deben considerar con vistas a la campaña electoral del próximo año. 

La palabra clave es la insularidad. Concepto que se utiliza para analizar el aislamiento geográfico y sus efectos socioeconómicos y ecológicos, también se lo emplea en Antropología y Psicología Social. La palabra clave entonces es aislamiento.

El informe concluye que: “La insularidad se convierte en la nueva crisis global de confianza” , esto además de ser una tendencia dominante significa que el mundo, tiende a confiar solo en quienes se perciben como similares. Esta forma de pensar se da en 7 de cada 10 y erosiona la cohesión social, dificulta la colaboración y bloquea el progreso económico y político.

El optimismo se desploma y las brechas sociales se profundizan. Los niveles de pesimismo sobre el futuro alcanzan niveles históricos, ya que solo un 32% cree que la próxima generación estará mejor. Además, la brecha de confianza entre altos y bajos ingresos se viene duplicando, consolidando así desigualdades estructurales.

La confianza se vuelve local y se retrae de las instituciones, ya que las personas confían cada vez menos en instituciones nacionales y globales, y más en su círculo cercano. Por lo tanto, se pierde confianza en gobiernos, medios y líderes empresariales extranjeros y crece la confianza en familiares, amigos, vecinos, y compañeros de trabajo. Es decir que ya no hay lugar para el “nosotros”  que venía muy desgastado y se muta hacia el  “yo y los míos” reforzando el aislamiento.

Hace tiempo se viene hablando de los efectos del aislamiento o la insularidad y la promesa de estar más conectados queda en eso, una promesa.
 
La insularidad además de un fenómeno social impacta directamente en la economía y en la innovación.

¿Cómo se sale de esta situación? 

La tarea es casi artesanal y acá hay un punto a tener en cuenta para quienes quieran lanzarse como candidatos/as en 2027. 

Algunos/as dicen hay que volver a enamorar, sin embargo, hay que dejar a un lado el romanticismo y entender otras cuestiones. Hay que aprender a escuchar, (así como lo hizo el alcalde de Nueva York), luego decodificar y entender las necesidades de todos los grupos e identificar los intereses comunes, y lo más difícil algunos dicen volver a crear puentes. Para mí se trata de escuchar, entender las necesidades, traducirlas en un proyecto y eso es lo que vuelve a reconstruir el lazo y la confianza.

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<![CDATA[Digitalización y biotecnología (+IA): la agroindustria ve la luz al final de túnel]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-3-27-5-0-59-digitalizacion-y-biotecnologia-ia-la-agroindustria-ve-la-luz-al-final-de-tunelhttps://www.lanueva.com/nota/2026-3-27-5-0-59-digitalizacion-y-biotecnologia-ia-la-agroindustria-ve-la-luz-al-final-de-tunelEl excepcional momento que atraviesa el sector agropecuario en sus múltiples vertientes virtuosas —una de ellas por las producciones generadas en un contexto constante de demanda de dólares para solventar las cuentas del Estado—, permite hacer una mirada de faros largos para que el episodio no sea efímero (y que se extienda más allá de lo económico).

Así entonces, al influjo de las bondades de la inteligencia artificial no son pocas las conclusiones que pueden obtenerse a partir de lo que se produce en el denominado campo argentino.

Justamente, el Ing. En Producción Agropecuaria, Federico Mayer (UCA) describe —en su obra Agro 10X— el tránsito hacia una transformación histórica impulsada por la fusión de la inteligencia artificial, la digitalización y la biotecnología, partiendo del hecho concreto de que el sector agropecuario es el protagonista indiscutido de esta nueva revolución de algoritmos, sensores y redes.

Para Mayer, la crisis ambiental global debe leerse como una ventana de posibilidades para el país: “En paralelo, el mundo enfrenta la presión de los límites planetarios. Esto abre una enorme oportunidad para el agro, el único sector capaz de secuestrar carbono de manera masiva y, a partir de esto, generar biomasa transformable en alimentos, energía y biomateriales”.

Esta visión trasciende lo meramente ecológico para insertarse en la lógica del mercado actual: “Además, nuevas corrientes financieras reconocen que el 60 % del PBI global depende directamente de la naturaleza, por lo que cuidarla ya no es solo un tema ambiental, sino una cuestión de negocios”.

El autor de Agro 10X destaca que la Argentina posee activos fundamentales para liderar este nuevo paradigma de la bioeconomía. Entre ellos se encuentran un sector agro-bioindustrial altamente profesionalizado y con prácticas sustentables, un ecosistema emprendedor en expansión y una diáspora global de talento (similar a la de países como Israel).

Asimismo, Mayer resalta el potencial de los ahorros de argentinos en el exterior, cuyo pequeño porcentaje podría dinamizar la creación de nuevas empresas.

“El objetivo de este modelo es multiplicar por diez el valor del sistema, promoviendo bioproductos y economías circulares que integren la ciencia con el territorio. En este esquema, las ciudades del interior —sostiene— juegan un rol crucial como centros, donde el talento y la innovación se articulan naturalmente con las cadenas de valor”.

Mayer enfatiza que el país debe superar la postura de simple adaptación y tomar un rol activo en el diseño de nuevas realidades.

“La transformación de la Argentina depende de nuestra capacidad para innovar, colaborar y pensar en grande. Debemos dejar de esperar soluciones mesiánicas y asumir la responsabilidad de crear redes, empresas y capacidades que permitan a la Argentina procesar la complejidad del mundo actual”, afirma.

Mayer es ingeniero en Producción Agropecuaria por la UCA y magíster en Administración de Empresas de la Universidad Austral de Rosario. Además, es coach ontológico profesional (CEOP) y forma parte de la comunidad de Scalabl Academy. Junto a Joaquín Piedra Buena, en 2018 fundó el Club AgTech, un espacio que vincula al agro con la tecnología, facilitando la búsqueda, creación e implementación de innovación para solucionar problemas en el agro, organizando los procesos y aplicando la tecnología adecuada para alcanzar los objetivos de productividad y sustentabilidad.

La publicación se presenta, asimismo, como una hoja de ruta para quienes buscan un futuro próspero basado en el conocimiento.

“Con mentalidad moderna, cooperación y nuevas plataformas de sueños colectivos, es posible construir una Argentina pujante, atractiva y protagonista de la nueva era”, concluye Mayer.

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<![CDATA[De la existencia a la subsistencia]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-3-22-5-0-44-de-la-existencia-a-la-subsistenciahttps://www.lanueva.com/nota/2026-3-22-5-0-44-de-la-existencia-a-la-subsistenciaMientras escribo esta columna “el rey de los deslomados” está regresando de New York. Con lo cual seguramente escucharemos una serie de argumentos, respecto de cómo se deslomó, cuánto se deslomó, para qué se deslomó y los beneficios que tendremos luego de semejante deslomada.

Así que es momento propicio para conjugar la Psicología con la Política, ambas ciencias se complementan muy bien. También es momento de conjugar la Psicología con la Comunicación. La idea es ponernos “las lentes” de estas disciplinas y generar en 3000 caracteres algunos elementos desde donde pensar esta deslomada y el impacto que genera, máxime cuando en paralelo se conoció el dato de la inflación y lejos está del cero prometido.

Tal como sucede en estos casos en los que se “destapa una olla”, quienes están en el mismo equipo del deslomado, además de salir con una “coreografía comunicacional”, sincronizada y defendiendo al mismo tiempo lo indefendible, esgrimen un argumento: todo es “ruido digital”.

Técnicamente no es ruido digital, tampoco una conversación de unos pocos, este fue un tema que impactó en muchos sectores y en el ciudadano en general. Obviamente los memes se multiplicaron, pero a estas alturas, la humorada de las redes sociales se agradece porque es una forma de tramitar la angustia; no en vano Freud escribió en 1905 “El chiste y su relación con el inconsciente”.

Salir a la calle a escuchar de lo que habla la gente siempre es enriquecedor, es el verdadero termómetro emocional. En este sentido, ante la deslomada, las emociones que prevalecen son enojo y rabia, esta última no es ira en sí, pero siempre es el prólogo del “relato salvaje”. También hay mucha preocupación.

Así se advierte enojo y bronca, ambos sentimientos son colectivos, no son focos aislados. El denominador común es “no hay plata” y cada vez se dificulta más llegar a fin de mes.

¡De un proyecto de existencia a un proyecto de subsistencia!

Es sabido que en líneas generales toda persona proyecta, lo simple y lo complejo. Desde qué vamos a comer hasta qué carrera seguir. Sin dudas la postal está mutando pues el proyecto de existencia se desvanece y hoy el proyecto es de subsistencia.

Se proyectaban vacaciones, salidas, el asado del fin de semana, comprar un electrodoméstico, y seguramente algún economista que se desloma dará argumentos contrarios; yo simplemente veo conductas por ejemplo la felicidad que genera poder comprar una heladera en cuotas.

El 6 de marzo una señora en el colectivo hablaba por su celular y decía: “ya pagué las cuentas, solo me faltó el cable, no me quedó más dinero, te compré un calzoncillo porque están rotos y lo necesitás para ir a trabajar…”

De la existencia a la subsistencia.

Si tenemos en cuenta que un proyecto de vida se inscribe en coordenadas de espacio y tiempo,  el espacio es desolador, y el tiempo en permanente desfase porque se llega al día 7 o al 15 y eso deriva en impotencia en estado puro.

Y muchos se preguntan ¿por qué tanto enojo? 

Es simple, hay despojo. 

El Observatorio de la UCA revela que el 61,1% de los asalariados se saltea alguna comida por falta de recursos. Los jubilados comen una vez al día, los discapacitados se quedan sin sus terapias… y la lista del despojo sigue.

Esto que se repite cada mes deviene en un ritual por subsistir. La elección no es vacaciones en la playa o en la montaña, la elección es comida o medicamentos. Y en esta repetición los/as únicos/as deslomados/as que llevan una pesada carga en la espada, ya sabemos de qué lado están.

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<![CDATA[Comunicar en territorio, gestionar vínculos reales]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-3-22-5-0-44-comunicar-en-territorio-gestionar-vinculos-realeshttps://www.lanueva.com/nota/2026-3-22-5-0-44-comunicar-en-territorio-gestionar-vinculos-realesPor Valeria Caliva, líder del pilar de Federalización del Consejo Profesional de Relaciones Públicas de Argentina.

Ejercer relaciones públicas es hacer territorio. Dicho así suena fuerte y abstracto, pero hablo de algo concreto. 

En esta ciudad del sur de la provincia de Buenos Aires conviven la industria, el agro, la energía y el puerto, lo que la convierte en un nodo estratégico para la región. 

Pero, más allá de su peso productivo, Bahía es también un escenario ideal para pensar la profesión desde una mirada integral y, sobre todo, para entender qué oportunidades existen para las y los comunicadores fuera del AMBA.

En ciudades como la nuestra, las organizaciones tienen un rol central porque forman parte de la vida cotidiana.

No son estructuras lejanas: las personas trabajan allí, viven cerca y conviven con su operación todos los días. 

A eso me refiero cuando hablo de territorio. Es el punto de partida de la comunicación, porque en ese cruce se encuentran lo productivo, lo social y lo humano.

Las relaciones públicas, en este contexto, no se tratan solo de visibilidad o posicionamiento.


Valeria Caliva

Se trata de construir vínculos reales con la comunidad, sostener la confianza y gestionar agendas que muchas veces atraviesan temas sensibles. 

Nuestro trabajo es ayudar a que organizaciones y comunidad puedan entenderse, incluso en escenarios complejos.

Para ello hay que tener un mapa de medios real para conocer a nuestros públicos y sus particularidades. 

De esta manera definir con quienes hablamos de negocios y producto, y quiénes esperan algo más de nosotros. 

Cuando la comunicación es local, entran en juego dos activos clave: la reputación y la licencia social para operar. Para gestionarlos no alcanza con emitir mensajes. 

Es necesario involucrarse, conocer el territorio y comprender las percepciones, las preocupaciones y las tensiones que existen. Lejos de ser un problema, esas tensiones son oportunidades para revisar prácticas, abrir el diálogo y fortalecer la presencia.

Con el tiempo aprendemos que comunicar no es solo decir, sino anticipar, escuchar y sostener conversaciones en el largo plazo con distintos públicos. 

Eso exige desarrollar capacidades como la lectura de contexto, la comprensión del escenario político y social, y, sobre todo, la presencia en el territorio. 

El vínculo directo sigue siendo irremplazable.

Hacer relaciones públicas en este contexto no solo implica desafíos, sino también una gran oportunidad profesional. 

En ese camino, fortalecer redes, generar espacios de intercambio y promover una perspectiva federal resulta clave para el crecimiento del campo laboral.

Porque, en definitiva, el valor de nuestra profesión sigue estando en lo mismo que planteamos desde el inicio: conocer el territorio y construir vínculos reales.

 

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<![CDATA[Drones en el agro: una revolución que no pisa el suelo ni teme al barro]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-3-20-5-0-7-drones-en-el-agro-una-revolucion-que-no-pisa-el-suelo-ni-teme-al-barrohttps://www.lanueva.com/nota/2026-3-20-5-0-7-drones-en-el-agro-una-revolucion-que-no-pisa-el-suelo-ni-teme-al-barroInnovadoras líneas de drones agrícolas permiten, hoy, la aplicación de agroquímicos y siembra de semillas sin dañar el suelo. Sus vuelos controlados fueron de los más observados en el tecnódromo Mario Bragachini de Expoagro 2026.

En tal sentido, y para presentarlo de manera pronta y directa antes de conocer sus virtudes, la pregunta del millón es si el dron reemplazará al tradicional mosquito (o si, eventualmente, es un complemento).

Así entonces, una primera conclusión permite inferir que, a grandes escalas, se trata de una complementaridad. Desde el mismo sector, incluso, no se pretende una competencia directa, pero un tema los incentiva: si la batería llega a durar una hora y media, que es una suerte de punto de inflexión tecnológico, la situación podría cambiar de manera radical (por la diferencia en la inversión).

En otras palabras, por ahora el dron agrícola es ideal para acciones donde el tractor no llega; para siembras de cobertura (léase alfalfa o semillas finas) y sobre cultivos en pie como el maíz (sin quebrar nada y ganando tiempo biológico).

De acuerdo con la opinión de Esteban Tablón, responsable del proyecto de drones de Next Siembra, la herramienta —centrada en la eficiencia operativa y en la preservación del cultivo— posee estas características:

—Evita el daño por pisada: a diferencia de la maquinaria terrestre, el dron (con capacidad de carga de hasta 70 litros u 80 kilos de sólidos) no pisa el suelo ni rompe las plantas. “Se estima que la pisada de un mosquito tradicional puede restar entre un 4 y 5 % de la producción por el daño físico que ocasiona al cultivo”, explica.

—Acceso a terrenos difíciles: el dron no esquiva al barro y puede operar inmediatamente después de una lluvia intensa en suelos arcillosos o pantanosos donde un tractor se quedaría encajado. También puede volar bajo condiciones de llovizna o de noche en razón de su visión binocular, radar y láser.

—Ahorro de insumos: el uso de esta tecnología permite reducir el consumo de agroquímicos hasta en un 30 %.

—Método quirúrgico: estos equipos operan con una precisión robótica absoluta. Mediante el uso de una antena RTK, el margen de error en la aplicación se reduce de metros a apenas centímetros. “Además, cuentan con dosificadores que permiten regular el tamaño de la gota (NdR: entre 50 y 500 micrones) para asegurar que el cultivo quede empapado y no solo mojado”, asegura.

—Control de deriva: poseen un sistema de visión 3D con láser que les permite superar obstáculos por arriba en lugar del costado, lo que evita aplicaciones accidentales en campos vecinos. “La deriva es casi nula, porque el algoritmo ajusta el flujo y la altura según las condiciones medidas por un anemómetro”, sostiene Tablón, en diálogo con Pool de Periodistas.

—Siembras de cobertura sin daños: permiten realizar implantaciones de semillas finas (como la alfalfa) sobre cultivos en pie (maíz) antes de la cosecha. “Es decir, esto permite ganar tiempo biológico sin quebrar ni dañar el cultivo principal, algo que sería imposible para un tractor sin causar destrozos”, dice.

—Menor inversión: aunque en grandes escalas se consideran actualmente un complemento, la inversión requerida es considerablemente menor en comparación con la maquinaria pesada tradicional.

Tablón también aporta información respecto de nuestra posición en drones agrícolas en cuanto a la región.

“En toda América hay un gran desarrollo, pero en el país, por restricciones a las importaciones, el proceso fue más lento. Mientras México tiene más de 3.000 drones funcionando y Brasil unos 9.000, la Argentina hoy cuenta con alrededor de 600. Sin embargo, el mercado potencial es enorme; se calcula que apenas estamos en un 4 % de adopción. Y nosotros, por ejemplo, ya contamos con stock propio de unidades y repuestos para atender la demanda inmediata sin depender de pedidos de último momento a China”, describe.

“¿El futuro? El siguiente paso será la batería de calcio, que es más barata, menos extractiva y con el triple, o cuádruple, de duración que el litio, que parece haber llegado a su límite tecnológico”, concluye.

Más allá de las (muchas) fortalezas y (escasas) debilidades, al parecer los drones seguirán evolucionando para ser otra fuente de funcionabilidad en los lotes de campos argentinos.

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<![CDATA[Hoy el celular, ¿mañana?]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-3-15-5-0-38-hoy-el-celular-mananahttps://www.lanueva.com/nota/2026-3-15-5-0-38-hoy-el-celular-mananaLa cuestión era progresiva. Primeros años, fibrones, crayones y tizas; luego, la lapicera coronaba el proceso. El papel se trozaba, al cabo de poco más de un año y para estrés de la familia, llegaba el pedido de la tijera.

Seguramente si tenés hijos/as, nietos/as, sobrinos/as entendés de lo que hablo. En el Jardín de Infantes todo es progresivo y millones de niños/as aprendieron a lo largo de la historia a usar la tijera; hasta hubo un corte de pelo en el medio…

¡Capítulo aparte merece el punzón! ¡Era emocionante presentar el punzón!

Se guardaban todos en un frasco y el día en el que se usaba se extremaban las recomendaciones y la docente, más de una vez, “cortaba clavos”. El objetivo era ejercitar la presión, la coordinación óculo-manual, prácticas indispensables para la escritura manuscrita.

Jamás escuché que se prohibieran las tijeras, los punzones, los bastones en Educación Física, y tantos otros elementos que facilitan el desarrollo de competencias. Sí había enseñanza-aprendizaje en el uso responsable de todos esos elementos.

Comenzaron las clases y el celular pasó a ser una especie de “demonio” en el sistema educativo. En la pandemia posibilitó continuar con un proceso, hasta hace unos meses docentes hablaban de “classroom”. Hoy se prohíbe.

¿De revolucionar la educación a la eliminación? ¿Sacar los dispositivos es la solución? ¿Qué lugar ocupa la prohibición? 

Obviamente no es un instrumento como la tijera o el punzón, mi comparación es ”figurada”. En consecuencia, así como el celular no debe ser concebido como una mera herramienta, dejarlo “en la puerta de la escuela” tampoco es una forma de ponerle fin al problema. 

El celular es un parte de un ecosistema tecnológico, comunicacional y hasta de mercado. No es un elemento neutro. Desde el momento en que fue concebido y producido a escala industrial, tiene un cometido. 

¿Para qué fue inventado? ¿Qué función cumple? ¿A qué interés responde y de quienes?

Estoy de acuerdo con que el Estado debe ser un regulador de procesos, pero cuando hay una catarata de prohibiciones, tengo más dudas que certezas; más preguntas que respuestas. El sistema educativo es amplio, por ende: ¿Hay que prohibir para todas las edades? ¿No es más significativo educar en el uso responsable? 

El territorio digital es una realidad, y en ese territorio ilimitado suceden interacciones “nutritivas” y también ciberbullying, grooming, ghosting, orbiting, y muchas practicas más. Si en la escuela no se reflexiona sobre esto, si no educa sobre esto, entonces ¿para qué sirve la escuela? 

Trabajo en el sistema universitario español. En dicho país el desarrollo de la competencia digital es clave y no se limita a una única área o materia, sino que aparece de forma explícita a lo largo de todo el desarrollo curricular. La competencia digital se inicia en lo que sería nuestro nivel Inicial y, progresivamente, se va complejizando. 

En el nivel Secundario hay una asignatura obligatoria: "Tecnología y Digitalización", cuyo objetivo es construir los conocimientos, destrezas y actitudes en competencia digital. La premisa no es “saber usar” un dispositivo, sino que se fomenta el uso crítico, responsable y sostenible de la tecnología, su impacto en la sociedad, en la sostenibilidad ambiental y en la salud, también el respeto por las normas establecidas para la participación en la red, así como la adquisición de valores que fomenten la igualdad y el respeto hacia los demás. 

Una vez más el eje no es prohibir o no prohibir,  sino que a partir del consenso del sistema escolar y familiar con las voces de los/as estudiantes/as presentes, se debe priorizar la gestión y la promoción de cuidados y construir decisiones respecto de cómo y para qué habitar una escuela.

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<![CDATA[Carnes: ¿por qué se diversifica el consumo de proteínas?]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-3-13-5-0-0-carnes-por-que-se-diversifica-el-consumo-de-proteinashttps://www.lanueva.com/nota/2026-3-13-5-0-0-carnes-por-que-se-diversifica-el-consumo-de-proteinasPor encima de las cuestiones de precio en góndolas y carnicerías respecto de la carne vacuna (un tema recurrente en las últimas semanas), cierto es que la dieta de los argentinos acentúa una diversificación hacia otras variedades —léase aviar y porcina— que no hace sino incrementar el consumo de proteínas totales a nivel mundial.

Así entonces, en el año 2025 se terminó con un promedio de 116,4 kilos por habitante por año, solo detrás de los Estados Unidos, que llegó a los 120 k/h/a y por encima de Australia, que ronda los 105 kilos per cápita.

El volumen de ingesta es extraordinario aún sin considerar que consumimos unos 1,5 kilos de carne ovina y algo semejante en pescados y frutos del mar (langostinos, mejillones, pulpos, calamares y demás). Es decir, rondamos los 120 kilos totales por año.

El crecimiento del 6 % (110,5 k/h/a en 2024 vs. los citados 116,4 de 2025) se da en un contexto de lenta recuperación de años previos, pero a esta altura está claro de que las carnes alternativas llegaron para quedarse de manera (casi) definitiva.

Una explicación respecto de esta dinámica la ofrece el Lic. Ignacio Iriarte, consultor de mercados cárnicos: “El auge de las carnes alternativas responde directamente a la estructura de costos y precios en el mercado local. El bolsillo del consumidor y la eficiencia productiva son las claves de esta tendencia”.

Asimismo, el analista entiende que la producción y el consumo de las carnes aviar y porcina se ven favorecidos por el alto precio relativo de la carne vacuna y por el bajo costo del alimento (léase granos y subproductos). En otras palabras, su conclusión tiene un sentido puntualmente económico.

En el desglose, y de acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), dependiente del Ministerio de Economía de la Nación, el desglose del crecimiento por categorías cárnicas es el siguiente:

Bovina: aumentó de 48,49 kilos por habitante por año en el año 2024 a 49,92 k/h/a en 2025 (+ 2,94 %).

Porcina: pasó de 17,42 kilos per cápita a 18,89 k/h/a (+ 8,44 %).

Aviar: creció de 46,25 kilos por habitante por año a 47,68 k/h/a (+ 3,07 %).

Otra visión la aporta la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), desde donde se aguarda que el consumo promedio de proteínas de carnes aumente alrededor del 3 % (la mitad del alza de la última década).

Debe todos modos, una mirada más enfocada en dar precisión hacia el futuro se relaciona con la reducción demográfica mundial (que ya es explícita). Así, se proyecta un incremento cárnico de solo el 12 % hacia el año 2033, con este desglose: pollo, + 16 % ; vacuna, + 11 % y cerdo, + 8 %.

También se precisó que el mayor crecimiento de la demanda llegará desde los países asiáticos (en razón de la suba del poder adquisitivo) y del África Subsahariana (por el aumento de la población). Y ahí, justamente, aparece la Argentina, junto a Australia, Brasil y Tailandia, con esta particularidad: serían los que mayor crecimiento podrían tener en sus exportaciones.

Ahora, digamos todo: si en algún momento alguien pensó que en la Argentina el veganismo (una acepción cuyos practicantes se basan en el respeto ético hacia los animales y excluyen de sus dietas a carnes, pescados, lácteos, huevos, miel y cualquier derivado animal), tendría un peso relativamente trascendente, eso no estaría sucediendo. Al menos hasta el momento de redactar estas líneas.

OTROS TEMAS DE ESTA MISMA COLUMNA:

—¿Por qué el acceso al crédito es (hoy) el mayor desafío para el agro?

—Girasol: rendimientos históricos y muy buenos precios (por la escasez)

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—Huevos: con el asterisco puesto en los récords de producción y consumo

—Mate listo: de residuo cotidiano (yerba mate usada) a recurso industrial

—La ley antideforestación, la carne vacuna y los consumidores: ¿dónde estamos?

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<![CDATA[El feminismo nunca es amenaza]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-3-8-5-0-38-el-feminismo-nunca-es-amenazahttps://www.lanueva.com/nota/2026-3-8-5-0-38-el-feminismo-nunca-es-amenaza¡Hoy no se celebra, hoy se conmemora! es decir, se hace “memoria con…”. Por lo tanto, los/as invito a que hagamos memoria, es imperativo. Hoy no se dice “feliz día”, máxime en este contexto.

El Día Internacional de la Mujer empieza a conmemorarse por la ONU en 1975 y en 1977 es proclamado por su Asamblea. Se origina en las manifestaciones de mujeres, que, a comienzos del siglo XX, reclaman en líneas generales, derecho al voto y mejores condiciones laborales y en relación con esto, mejor no acordarse de la reforma que se votó días pasados.

Si bien la génesis se remonta al reclamo de las trabajadoras de una fábrica en Nueva York, en la que mueren un centenar de ellas en un incendio, la lucha se extendía por varios países.

Con un gobierno que se esmera en quitar y retroceder en materia de derechos cabe preguntarse: ¿dónde estamos paradas?

Obviamente desde la Psicología formulamos preguntas y en este caso algunas respuestas respecto del feminismo, los derechos conquistados y luego echados por tierra, podemos encontrarlas en el análisis de Cristóbal Rovira, Tomás Arriaza y Talita Tanscheit titulado “Actitudes antifeministas en América Latina”.
 
No caben dudas de que, en los últimos años, en Argentina y en el resto de los países Latinoamericanos fuimos testigos de una trasformación cultural importante. El feminismo se convirtió en un actor político, social, cultural y simbólico. Fue más allá de “los pañuelos verdes” (a veces nombrados despectivamente) ya que tanto el Ni Una Menos, el Me Too, el derecho al aborto, y tantas otras temáticas, impactaron en las agendas públicas y mediáticas.

¿La ola se detuvo?

Todo cambio, máxime si toca intereses, genera resistencias y en este sentido hay una corriente más que significativa, que tal y como siempre sucede en estos casos, viene precedida por el prefijo “anti”. 

El antifeminismo también es una ola que crece acompañada del impuso que toman las ideologías y los gobiernos de derecha, en consecuencia, asistimos a una batalla cultural sin precedentes.

Esta cuestión del antifeminismo no es fenómeno espasmódico o trivial, de hecho, los datos recopilados en el informe de Rovira y sus colaboradores revelan que en América Latina hay tres grupos: la mitad de la población rechaza abiertamente las posturas antifeministas, un tercio las apoya, y un segmento no menor oscila en posiciones ambiguas. 

Los grupos que se oponen a la conquista de derechos no se los puede circunscribir a un perfil sociodemográfico único o puntual, tampoco a una clase social específica, franja etaria o nivel educativo, lo llamativo es que sí hay un dato común: en todos los países analizados los que sistemáticamente son más antifeministas son los varones.
Para los hombres las luchas de las mujeres no son una conquista de derechos, sino que la perciben como una amenaza para ellos, para sus posiciones de privilegio. Estos “señoros” de posturas conservadoras se oponen al matrimonio igualitario, al aborto, a la adopción homoparental y adhieren a la pena de muerte, al autoritarismo y a la flexibilización de la tenencia de armas (lindos muchachos).

El estudio revela que donde el antifeminismo es más fuerte y hasta presidentes enarbolan la bandera, el apoyo a la democracia tiende a ser más débil o hay mayor indiferencia. 

Como la democracia no se sostiene con el voto, sino que se robustece en valores pluralistas, evidentemente tendremos que seguir trabajando y trascender el “cliché de ampliar derechos”, pues en este momento hay una disputa de sentidos que obliga a construir acuerdos para que la igualdad no sea entendida como una amenaza.
 

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<![CDATA[¿Por qué el acceso al crédito es (hoy) el mayor desafío para el agro?]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-3-6-5-0-57-por-que-el-acceso-al-credito-es-hoy-el-mayor-desafio-para-el-agrohttps://www.lanueva.com/nota/2026-3-6-5-0-57-por-que-el-acceso-al-credito-es-hoy-el-mayor-desafio-para-el-agroDe la mano de un acentuado profesionalismo y de mayor innovación a todos los procesos productivos en un contexto donde los márgenes son cada vez más acotados, el escenario para el sector agropecuario en el corriente año presenta —cuanto menos— un cambio de paradigma en la gestión empresarial.

Más allá de la necesidad imperiosa de rezar para que el clima acompañe toda la secuencia productiva que implica implantar semillas bajo tierra en una millonaria inversión a cielo abierto, la clave no reside en la tradicional puja cambiaria, sino en la capacidad de las empresas para acceder al financiamiento en un entorno de mayor selectividad.

Así lo entiende el Cr. Diego Palomeque, director académico del postgrado en Agronegocios de agroeducacion.com, quien así amplía su mirada: “El éxito de la producción se sintetiza en una fórmula binaria que combina la naturaleza con la ingeniería financiera: la agricultura es agua y palanca, donde palanca es crédito, leverage (NdR: el apalancamiento financiero se refiere al uso de deuda o financiación externa, como préstamos, emisión de bonos o capital de riesgo, para aumentar la capacidad de inversión de una empresa o de un individuo)”.

Bajo esta lógica, la disponibilidad de capital de terceros —proveniente de bancos, mercado de capitales, SGR y proveedores— se vuelve estructural para sostener la actividad.

El especialista sostiene que, ante una cosecha que se proyecta en niveles promedio, el foco debe desplazarse desde el clima hacia la salud de las carteras de crédito. En este sentido, advierte que el tema no pasa tanto por la discusión peso-dólar, sino porque conseguir financiamiento para producir en este 2026 va a ser la actividad más desafiante.

Uno de los puntos centrales del diagnóstico es la distinción entre la rentabilidad contable y la supervivencia financiera, ya que la ruptura de una empresa no suele originarse en su balance operativo, sino en la interrupción de la cadena de pagos.

“Cuando se cae una empresa, nunca es por el estado de resultados: siempre es por el flujo de fondos. Y esta realidad se vuelve crítica cuando el sistema financiero es selectivo. El día que te rebotan la cámara de cheques, tu stock de crédito se transforma rápidamente en cero”, explica.

Un primer análisis indica que, si bien hay dinero en el sistema, existe una marcada resistencia a prestar debido a la mora acumulada durante el año previo.

En este sentido, Palomeque diferencia claramente estos dos fenómenos: “No hay un problema de liquidez. Hay una gran crisis de crédito: el que tiene que financiar está asustado, y este temor se traduce en un endurecimiento de las políticas de riesgo y un acortamiento de plazos. En este contexto se produce una maniobra delicada: las deudas no se pagan, sino que se rolean. Y el problema aparece cuando el stock de crédito se achica y no se puede refinanciar”.

Frente a tasas reales positivas y un crédito escaso, la propuesta es un cambio radical en la estrategia de inventarios del productor, donde la recomendación es evitar el almacenamiento de granos financiado a altas tasas y priorizar la liquidez inmediata.

“Hay que amigarse a gestionar: más caja y menos stock. El nuevo manual del productor para 2026 implica andar livianito (sic): rotar el capital de trabajo, vender cuando existen márgenes y evitar las decisiones basadas en viejas lógicas de licuación de pasivos que ya no resultan aplicables en el contexto actual”, concluye Palomeque.

OTROS TEMAS DE ESTA MISMA COLUMNA:

—Vender un campo: cuando el riesgo aumenta al confundir precio con valor

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<![CDATA[¿Dónde quedó la consideración?]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-3-1-5-0-8-donde-quedo-la-consideracionhttps://www.lanueva.com/nota/2026-3-1-5-0-8-donde-quedo-la-consideracionNo es necesario ser un/a gran observador/a, menos aún terapeuta, para advertir que esta cuestión de la consideración pareciera estar en el ocaso, simplemente alcanza con experimentar sensaciones que frecuentemente se confunden con la ingratitud, la indiferencia, el desprecio y hasta la maldad.

¿Dónde quedó la consideración? ¿Hay algo así como un individualismo “al palo”?

Seguramente te han inculcado la importancia de tender la mano a quien lo necesita, a ofrecer colaboración o hacer una “gauchada”, máxime en el entorno más cercano y afectivo. 

Sin embargo, ya sea en la pareja, dentro del círculo familiar o en el ámbito laboral, hay una serie de quejas en las que el factor común es la desconsideración. Y sí, esa sensación en la que literalmente alguien se “defeca” en otro/a, genera angustia y dolor.

Ser considerado/a implica ver y registrar las necesidades de los otros, también reconocer que ciertas circunstancias requieren de nuestra intervención, de modo tal que la acción se ejecute sin que medie solicitud. Consideración es dar, actuar, contener, ofrecerse ante una necesidad ajena, sin que el/la otro/a lo pida.

Un repaso por “Introducción a las teorías de la personalidad”, nos ilustra sobre el tema en cuestión.  Según Bárbara Engler, autora, el ser humano, desde pequeño, tiene dos necesidades básicas: la de consideración positiva de los demás y la de autoconsideración positiva. La primera se refiere a la necesidad de ser y sentirse amado/a, y la segunda se da en forma automática si se ha recibido la primera de forma incondicional.

A simple vista pareciera que quien es desconsiderado/a “lo pasa mejor” por “los aires” de comodidad; sin embargo, indiferencia, insensibilidad, frialdad, distancia, funcionan como anestesia afectiva que se traduce en “desaires” especialmente cuando lo que se espera es ayuda, colaboración, aliento, contención, ¡consideración!

Si estás dentro del grupo que no registrás las necesidades ajenas y tenés dificultades para tender una mano, estás en graves problemas, pues tales actitudes neuróticas te mantienen atrincherado/a y protegido/a del miedo que te acecha a ser ignorado/a, menospreciado/a, herido/a. 

La desconsideración es una coraza psíquica para proteger heridas de antaño que aún permanecen abiertas y para subsanar las fisuras emocionales; es un modelo de establecer relaciones que genera dificultades y conflictos vinculares.

Tal vez el primer paso para cultivar la consideración sea reconocer el problema o la propia neurosis, la sensibilidad y el registro de los/as otros/as se construirá o reaprenderá por encima de la indiferencia y la desconsideración. 

Tal vez debas ser considerado/a con vos mismo/a para poder elaborar y tramitar vivencias de tu infancia, de tu adolescencia, de modo tal de poder desplegar todo tu potencial; y más allá del sufrimiento y del dolor que acarrea el proceso, considerá la posibilidad de sanar o aliviar viejas heridas. 

Sin dudas sentirás alivio, y posiblemente le facilites algo de bienestar a quienes te rodean.

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<![CDATA[Vender un campo: cuando el riesgo aumenta al confundir precio con valor]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-2-27-5-0-34-vender-un-campo-cuando-el-riesgo-aumenta-al-confundir-precio-con-valorhttps://www.lanueva.com/nota/2026-2-27-5-0-34-vender-un-campo-cuando-el-riesgo-aumenta-al-confundir-precio-con-valorEn el complejo mercado inmobiliario rural de la Argentina —en general, pero del sudoeste bonaerense por su particular devenir climatológico—, la venta de un campo productivo, o de una estancia, no resulta ser una transacción convencional.

Naturalmente, las cuestiones básicas son analizar la calidad del suelo, la aptitud productiva (ya sea para la ganadería, hoy especialmente, o para la agricultura), el acceso al agua, la infraestructura, el estado del establecimiento, de las instalaciones y de los alambrados, así como cuál es la situación legal y catastral en los ámbitos municipal, provincial y nacional.

Del mismo modo, no es lo mismo intentar una negociación en la zona denominada Núcleo —léase pampa húmeda del norte de la provincia de Buenos Aires y sur de Córdoba y de Santa Fe—, que hacerlo en regiones semiáridas, y hasta áridas, del citado sudoeste bonaerense o de sus tierras linderas de La Pampa o Río Negro.

En un marco donde los expertos del sector agropecuario coinciden en que actualmente existe un mercado de oportunidad, impera decir que los inversionistas buscan refugio en tierras que garanticen estabilidad y rendimientos constantes pero que, también, eviten asumir riesgos excesivos.

Ahora bien. Sin entrar en una exhibición de precios por hectárea, por regiones y por eventuales productividades (son múltiples complejidades que serían motivo de otro artículo), una precisión a tener en cuenta acerca del tema la ofrece Federico Nordheimer, director ejecutivo de Nordheimer - Campos y Estancias.

“Uno de los fallos más recurrentes de los propietarios es de carácter conceptual. Es decir, se confunde precio con valor, ya que muchas veces se fija una cifra de venta sin una estrategia clara, ni un argumento técnico que la respalde ante el mercado”, explica.

“Poner un precio es un ejercicio numérico, mientras que construir valor es una tarea estratégica que requiere ordenar aspectos técnicos y legales, entender la renta real del activo y conocer la situación financiera del vendedor. En este sentido, existe una premisa fundamental para el inversor: 'El comprador no paga hectáreas: paga previsibilidad y renta”, amplía.

Más. La innovación, la tecnología y la profesionalidad ya son moneda corriente en el sector agropecuario y se aplica no solo a la producción para ser más eficiente, sino que a todos los factores que repercuten (transacciones inmobiliarias incluidas).

Sucede que, en realidad, vender un establecimiento rural guarda pocas similitudes con un inmueble urbano. La operación involucra una serie de instrumentos complejos como arrendamientos, estructuras fiscales, reservas y posesiones que demandan experiencia específica. “La falta de una preparación profesional previa puede tener consecuencias directas en la negociación. Cuando no existe un trabajo de análisis sólido, el mercado percibe riesgo, lo que automáticamente disminuye el valor que el comprador está dispuesto a pagar. En operaciones de relevantes volúmenes patrimoniales, una cláusula mal interpretada o un impacto impositivo no previsto pueden cambiar drásticamente el resultado final de la venta”, admite Nordheimer.

El proceso se divide —según el experto— en dos negociaciones paralelas: la comercial y la operativa. Si la gestión de los contratos vigentes, los impuestos o la escritura no se maneja correctamente, la operación puede fracasar por detalles que parecían menores.

¿El costo final de la operación? Puede parecer irrelevante, pero está relacionado con el tiempo desde la publicación en los distintos medios. Esto es, en un mercado donde la información circula con inmediatez (al ritmo de todo lo que hacemos a diario), un campo que permanece varios meses en venta probablemente comience a generar sospechas. Nordheimer lo aclara de esta manera:  “La permanencia instala expectativa de descuento, ya que el tiempo comunica una debilidad en la posición del vendedor antes de que comience cualquier conversación”.

Otra circunstancia se da en que —en no pocas ocasiones— la venta de un campo suele responder a una reorganización patrimonial o planificación familiar de largo plazo: “No se vende un inmueble, sino un activo productivo y patrimonial, lo que convierte a cada paso del proceso en una decisión de importancia vital para el patrimonio del propietario”, concluye.

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<![CDATA[Cuando la vigilancia es nociva]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-2-22-5-0-24-cuando-la-vigilancia-es-nocivahttps://www.lanueva.com/nota/2026-2-22-5-0-24-cuando-la-vigilancia-es-nocivaEn este espacio ya hablamos de “ghosting”. Conducta abrupta en la que se corta todo vínculo y contacto en redes sociales. “Ghost” significa fantasma y, en efecto, la persona desaparece como Casper sin dejar rastro alguno, por eso es habitual escuchar entre los/as más jóvenes la frase “me ghosteó”, para referirse a cuando una persona desparece.

Desde hace un tiempo, otra palabra en inglés viene circulando, en este caso es “orbiting”. Esta conducta es pariente del “ghosting”, aunque presenta diferencias y al parecer los efectos negativos son contundentes.

Anna Lovine, periodista, acuña el concepto en 2018 para describir una conducta en la que hay una desvinculación emocional pero que no termina de efectivizarse, es decir que en el día a día no hay relación, pero en el escenario virtual algo pasa.

Mientras que el “ghosting”  implica “contacto cero” a tal punto de no saber al respecto de la existencia del otro/a, en el “orbiting” si bien no hay contacto directo, en las redes sociales hay presencia. Es paradójico ya que quien lo hace mantiene la cercanía virtual para poder ver la vida ajena, pero con la suficiente distancia como para no poder hablar.

Como toda conducta ambivalente genera confusión, desgaste psicológico porque hay un juego permanente de “presencia/ausencia”. Además, hay roles: el “orbiter” es quien lo lleva a cabo y su tarea consiste en no vincularse, ni responder mensajes ni llamadas, pero sigue observando el accionar de la otra persona en sus redes; hasta es capaz de hacer un comentario o poner “me gusta”. 

Es esperable, que como todo contacto “intermitente” genere estrés y ansiedad, dependencia y socave la autoestima. A su vez, hay una falsa ilusión, ya que la víctima imagina situaciones y se despliega la fantasía, pues la conducta de husmear habilita la posibilidad de retomar un vínculo, aunque en este juego macabro, el/la  “orbiter” no tiene la más mínima intención de volver a establecer contacto.

¡Atención!

El “orbiting” no se limita a las relaciones de pareja o a vínculos románticos, también se da entre amistades y familiares. La dinámica es la misma, no hay relación ni llamados, pero se vigilan las redes sociales para saber qué hace, a dónde va… y la lista es interminable.

El/la orbiter tiene variadas motivaciones y objetivos. El más habitual es no perder detalle de la vida ajena, es como una especie de detective que persigue rastros y está atento/a. No hay deseos de entablar relación, el motivo es no perder detalle de lo que pasa en el mundo del otro/a. A veces se ejerce sin dimensionar el daño que se causa, otras veces la intención es deliberada.

La víctima, que busca una especie de validación, corre riesgos de caer en conductas obsesivas, puesto que revisa constantemente las publicaciones para ver y contabilizar si el/la “orbiter” se ha hecho presente. 

El circuito disfuncional se rompe bloqueando y silenciando. La idea es tomar distancia real y virtual de quien está “orbitando”  con el fin evitar desilusiones y falsas expectativas, máxime cuando sostener la estabilidad emocional es una ardua tarea para dejarla librada a merced de cualquier/a…dejo el adjetivo a tu elección.

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<![CDATA[Girasol: rendimientos históricos y muy buenos precios (por la escasez)]]>https://www.lanueva.com/nota/2026-2-20-5-0-19-girasol-rendimientos-historicos-y-muy-buenos-precios-por-la-escasezhttps://www.lanueva.com/nota/2026-2-20-5-0-19-girasol-rendimientos-historicos-y-muy-buenos-precios-por-la-escasezDespués de mucho tiempo (léase mucho tiempo), nuestro país se encuentra ante la oportunidad única para uno de sus cultivos más tradicionales: el girasol.

Una de las razones se expresa en sencillas cuestiones de mercado: debido a la escasez extrema a nivel mundial —la relación stocks/consumo ha caído a un crítico 5,8 %—, competidores clave (como Ucrania) ven retroceder su participación en el comercio mundial (al 32,6 %), lo que concluye en que la Argentina prevé incrementar su presencia global hasta alcanzar el 11,9 %.

De acuerdo con el Lic. Jorge Ingaramo, consultor económico de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), quien realizó el habitual Informe Mensual de Coyuntura con los pormenores del cultivo, esta firmeza internacional se refleja —de manera directa— en los precios locales.

El valor FOB del aceite de girasol (nota: la relación stocks/consumo se redujo del 13,9 % al 11,8 %) experimentó un crecimiento del 18,8 % entre julio y febrero, pasando de 1.109 a 1.318 dólares por tonelada. En el mercado interno, el grano alcanza valores de hasta 400 dólares por tonelada para posiciones de junio-agosto en San Lorenzo. 

Hacia el futuro, y en la vereda de enfrente respecto de otros cultivos implantados en el país como la soja y el maíz, que atraviesan varias y variadas complejidades, las expectativas de los productores no podrían ser mejores. Así entonces, las compras para la próxima campaña (2025-2026) ya alcanzan las 2,34 millones de toneladas, un 80 % más que lo registrado a esta misma fecha el año pasado.

En la zona de Rosario, el valor estimado Cámara ascendió —en referencia a la última semana— a 520.590 pesos por tonelada.

El economista de Asagir aseguró que, durante el año 2025, el complejo girasolero se consolidó como el de mayor crecimiento exportador de toda la agroindustria nacional.

Pero hay otras razones colaterales, que el propio Ingaramo explicó en cadena3.com: “El girasol empezó a expandirse hacia nuevas zonas, incluso a la núcleo, cuando antes se lo relegaba a áreas marginales. A eso se sumó la mejora genética, que elevó de forma notable el contenido de aceite, y el impacto de un cambio generacional: muchos productores jóvenes, que no incluían al cultivo en la rotación, ahora lo incorporaron”.

Con un salto interanual del 49,6 % en sus ventas externas —e impulsado por una combinación de rindes excepcionales y un mercado internacional con oferta restringida— el sector alcanzó un total de 2.174,5 millones de dólares.

Se sostiene que las perspectivas productivas para la campaña actual han mejorado de manera significativa debido a los excelentes resultados obtenidos en el norte del país y a las lluvias recientes en la región pampeana. De esta manera, la estimación de cosecha nacional aumentó en 400.000 toneladas, situándose ahora en un total de 6,2 millones de toneladas.

Este volumen se sustenta en rendimientos que están haciendo historia:

—Rinde medio nacional: se ubica en 22,8 quintales por hectárea, lo que representa 1,4 Q/H por encima del récord histórico registrado a la misma fecha en la campaña anterior.

—Desempeño regional: se destacan, especialmente, el centro-norte de Córdoba, con un rinde de 29,6 quintales por hectárea, y el núcleo norte, con 28,7 Q/H.

—Avance de campaña: hasta la última semana, se ha recolectado el 27,9 % del área apta (sumando alrededor de 1,70 millones de toneladas).

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