Acosta: “Los chicos tienen que vivir con la situación de frustración”
El tricolor aprovecha el torneo de Primera local para proyectar algunos juveniles. Todo un desafío en medio de la competencia.
Ingresó en La Nueva Provincia en 1995. Trabaja en la sección Deportes y fue colaborador en Regionales y Locales de este mismo medio. Se especializa en básquetbol. Formó parte del staff de la revista Encestando y Zona de Básquet durante 10 años. Tuvo experiencia en el programa Radial Contrabásquet, en Radio La Red.
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La participación de Villa Mitre en el torneo de Primera tiene en un vínculo directo con la Liga Argentina, en la transición que significa para varios jugadores el ámbito local con el profesionalismo. En el medio de la competencia, el desafío pasa por conjugar desarrollo individual y triunfos colectivos.
Hoy el tricolor ocupa la zona permanencia en el certamen superior, a siete fechas de finalizar la fase regular, que se reanudará el próximo jueves.
Su entrenador, Sebastián Acosta, contó la filosofía que implementan, los objetivos y cómo conviven entre el resultado de equipo e individual.
—¿Cómo asumen el lugar que ocupan? ¿Condice con lo que pensabas antes del inicio del torneo?
—Lo tomamos de manera natural, porque estamos en la misma posición que el torneo pasado. Tuvimos un sprint final la temporada anterior, aprovechando muy bien la pretemporada, y en las últimas siete fechas terminamos cuartos. Con esta experiencia, sabíamos que ahora podía ser similar: estar arriba por poca diferencia o entre los cuatro de abajo, como actualmente, también por escaso margen.
—¿Qué te marcaba cómo podían estar: la paridad del propio torneo o las dudas respecto del equipo?
—Un poco por la experiencia del torneo pasado, cuando veía cómo se estaban armando los equipos me parecía similar, con la diferencia que, como pasó, Napostá se iba a cortar arriba, por nombres y plantel más largo. Y después, porque nosotros nuevamente teníamos que rearmar el equipo. Algunos nombres se repiten, pero hay muchos chicos nuevos y eso lleva un tiempo de adaptación, más al tratarse de jóvenes. Podíamos perder o ganar por uno, y ese pequeño margen es el que te lleva un poquito más arriba o abajo.
—¿Cómo conjugás el trabajo, la cabeza y el ego teniendo chicos que van dando pasitos en la Liga Argentina y utilizan el torneo local como vehículo para llegar a otro nivel?
—Llevo muchos años trabajando en las formativas de Villa Mitre, con el club ya participando en el Federal o Liga Argentina. Es mucha charla, haciéndole entender al chico que debe tener paciencia, que es lo que más cuesta. Ahora, que se dan los resultados, se me está haciendo mucho más fácil transmitirlo. Un claro ejemplo es Jano Martínez; otro, Ignacio Alem, o Gómez Lepez, que se fue a un Federal. Eso ayuda. Soy un convencido de que el torneo local es una gran prueba. Mi teoría es que, a partir de que el chico puede destacarse y ser regular en el torneo, está preparado para sumar minutos a otro nivel. Eso lleva tiempo, no se logra de un día para otro.
—¿Cómo hacés para que el chico que empieza a tener algo de participación en otro nivel, no intente acelerar el proceso en el torneo local?
—Más allá de la charla, mediante la corrección. Inculcándole que son diferentes roles y que el torneo local no le da derecho a libertad para hacer lo que quiera. Y que tampoco tiene la presión de demostrar. En eso ayudan mucho los mayores. Por eso me enfoqué en repetirlos este año. Creo que son quienes llevan la parte más difícil, porque yo como entrenador tengo los objetivos claros, los chicos, en su condición justamente de chicos y con mi ayuda, también, pero los mayores son los que más lo sufren, porque estamos en Villa Mitre y la idea es ser competitivos y estar lo más arriba posible. Entonces, ellos son los que a veces sufren la inmadurez de los chicos y la ansiedad. Por eso busqué mayores identificados con el club. Es un trabajo en conjunto y estamos más que conformes.
—¿Contás con el respaldo de quienes deciden para tener paciencia en cuanto a resultados?
—Si hay algo por lo que puedo trabajar tranquilo en Villa Mitre es por el respaldo dirigencial. Soy el coordinador del básquet, de Primera hacia abajo, y eso genera tranquilidad. Tengo la filosofía de que los chicos tienen que convivir con la presión. Creo que los chicos tienen que crecer compitiendo y sabiendo que hay que ganar, porque integran un equipo de mayores y quieren ser profesionales. Me parece que sería mentirles si le dijera “si te equivocás nunca pasa nada”; no, tienen que vivir con la situación de frustración y saber que perder no es lo mismo que ganar. Es real, así es la vida y el profesionalismo. De lo contrario, creo que crecerían en una situación ideal, y la verdad que no siempre es así. Hoy la presión es estar lo más arriba posible.
—Entre la presión y la frustración a veces es delgada la línea. ¿Cómo lo manejás, sobre todo, con chicos que toman el torneo local para mostrarse?
—Es a partir de las charlas, de entender que van a tener partidos buenos y malos, sobre todo cuando son juveniles. Los que están con la Liga tienen una presión extra, entre comillas, porque puede pasar que la Liga ganó y vivieron un vestuario alegre, y al día siguiente juegan por el torneo local y automáticamente tienen que barrer con eso. Lo mismo si les tocó entrar un minutito en la Liga y lo hicieron muy mal. Para mi, por todo esto, se encuentran en una situación de privilegio, de poder crecer de esa manera. Lleva tiempo, pero lo van entendiendo. He visto un crecimiento grandísimo desde mediados del año pasado hasta ahora, en el día a día y en la toma de decisiones.
—¿Vos, desde tu lugar, cómo administrás ansiedades y urgencias de resultado con los jugadores?
—Hoy le estoy encontrando un poco más la vuelta. El año pasado me costaba un montón. De todas maneras, soy consciente de que hay juveniles que hoy están preparados para tirar la última pelota y otros que no. Y me parece natural. No creo que le esté sacando cosas a los chicos. En el afán de foguear a los chicos, nosotros mismos a veces los apuramos, y la realidad es que cuando suban a la Liga van a ser juveniles y ahí estará un Fede Harina para tirar la última, hasta que ellos estén preparados para tirarla. Entonces, eso a mi me permite decidir que la última la tire un mayor o un juvenil que esté preparado. No creo que en eso de hacerle tirar la última a un juvenil para foguearlo. ¿Me explico? Creo mucho en los roles y en los tiempos, y respetarlos me parece que, a la larga, le facilita el crecimiento al chico. De lo contrario, todos creen que en cualquier momento pueden tirar o hacer lo que quieran y cuando pasan a otro nivel y no pueden, la frustración es mayor y piensan que no pueden jugar a ese nivel. Son filosofías. Pero bueno, es un ejercicio que debo hacer. Yo estoy igual que ellos, mejorando en el día a día.
—¿Cuánto te está ayudando a crecer como entrenador el manejar este trampolín de los chicos entre torneo local y la Liga Argentina?
—Un montón, y lo digo a nivel global, no solo como entrenador. Aprendo mucho de los chicos, también de los mayores. Hoy mi satisfacción es que los chicos puedan llegar. Soy muy observador. También, soy muy competitivo y los chicos lo saben. En Primera quiero salir campeón. Nosotros nos preparamos para jugar la final, después, si nos toca ir al barro, vamos a estar preparados también. Y eso hay que hacerle entender a los chicos. Para mi significa crecer día a día. Hoy me genera mucha satisfacción ver un Jano Martínez llevando un equipo adelante o Nacho Alem que lo hace muy bien cuando le toca entrar en la Liga Argentina. También, cuando un juvenil que el año pasado no podía jugar en Primera, ahora entra y da un paso adelante. Para mi, eso hoy significa un campeonato. Quizás mañana elijo dirigir solo mayores y la satisfacción pasa por otro lado.
—¿Hablan el mismo idioma con el cuerpo técnico de la Liga Argentina?
—Sí. Era parte del mismo y tuve que dar un paso al costado por una cuestión de cargas. Hoy compartimos hasta estilos de juego. Hemos trabajado juntos a principios de temporada y eso ayuda mucho.
—Reglamentariamente pueden hacer bajar al torneo local jugadores del equipo de Liga Argentina. ¿Las urgencias pueden llevarlos a concretarlo?
—Hoy por hoy seguimos enfocados en este equipo. En caso de hacerlo, podríamos recurrir a Jano, que ya jugó con nosotros. Y acá tengo que ser totalmente sincero: más adelante, no lo sé. Hoy vamos por ese lado, porque aparte creemos que podemos hacer bien las cosas. Estamos convencidos de que con el equipo completo de juveniles y si sumamos a Jano, somos más que competitivos. Insisto, el apoyo dirigencial es fundamental para nosotros y se ve reflejado, y los resultados, más allá de ganar o perder, ayudan mucho.
—¿Le escapan a los cuatro de abajo?
—Nosotros vamos a ir para arriba, estoy seguro. Pero si nos toca estar entre los cuatro de abajo, vamos a estar súper preparados.
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