Vacunación y salud: cómo la UNS se involucra en una problemática en expansión
“El mensaje de fondo es que una institución académica y científica manifiesta que las vacunas son seguras, efectivas y, además, previenen muertes”, dijo el Dr. Pablo Badr acerca del requisito de contar con el calendario completo para el ingreso.
Periodista. Círculo de Periodistas Deportivos de Bahía Blanca. Fue redactor de la revista Encestando (1985-2000). Desde 1987 trabaja en el diario La Nueva Provincia (hoy La Nueva.). Pasó por las secciones Deportes, La Región y La Ciudad, donde se desempeña actualmente. Está especializado en periodismo agropecuario desde 2001. Miembro de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios. Responsable de las páginas webs de la Asociación de Ganaderos (AGA) y de Abopa.
Audionota: Marina López
Como respuesta a la caída drástica en las tasas de inmunización y al aumento de la desconfianza social hacia la medicina preventiva, la Universidad Nacional del Sur (UNS) ha implementado una nueva normativa, en la cual se exige el cumplimiento del calendario nacional de vacunación para la inscripción en sus escuelas preuniversitarias.
“El mensaje de fondo es que una institución académica y científica manifiesta que las vacunas son seguras, efectivas y previenen muertes, especialmente en los más vulnerables”, dijo el Dr. Pablo Badr, decano del Departamento de Ciencias de la Salud.
“En términos concretos, se brindan herramientas a las escuelas preuniversitarias para que asuman su corresponsabilidad en la salud de niños y adolescentes”, agregó.
“Hay que recordar que el calendario nacional de vacunación es obligatorio por ley y es un derecho colectivo; es decir, la medida busca promover su cumplimiento”, sostuvo Badr, en diálogo con La Nueva.
Los alcances de esta medida, que busca proteger tanto el derecho individual de los menores como la salud colectiva, surgieron por decisión de Consejo Superior de la UNS cuando dispuso que las escuelas preuniversitarias —en el marco de la ley N.º 27.491 y la resolución 499/25 del Consejo Federal de Educación— deberán implementar procedimientos para garantizar el acceso universal al Calendario Nacional de Vacunación, que incluyan el requisito de contar con el cronograma completo de vacunación para el ingreso a la institución.
—¿A qué niveles educativos alcanza y qué se les exige a las familias?
—Están involucradas todas las escuelas preuniversitarias de la Universidad Nacional del Sur; es decir, para la inscripción y reinscripción anual se solicitará una constancia de vacunación. Es importante aclarar que no se exige el calendario completo de inmediato si hay demoras, sino el inicio del esquema de actualización. El objetivo es que quienes tengan esquemas incompletos se pongan en contacto con el sistema de salud.
—¿Qué sucede si alguna familia se niega a iniciar este proceso de regularización?
—La normativa tiene un período de difusión de 60 días. Una vez cumplido ese plazo, si se detectan alumnos sin el calendario completo y que no hayan iniciado la actualización, la universidad plantea la continuidad de las clases de forma remota por un plazo de 60 días, hasta que se establezca el contacto con el sistema de salud. No buscamos ser rigurosos con la finalización de las dosis, sino con que se inicie el proceso de regularización.
—¿Qué datos los llevaron a tomar la decisión en este momento?
—Las tasas de cobertura han caído drásticamente a nivel mundial y local. En Bahía Blanca, donde antes teníamos coberturas superiores al 95 %, hoy vemos vacunas con apenas un 60 o 65 % de cobertura, lo cual es bajísimo. Esto ya tiene consecuencias: en el año 2025 se quintuplicaron los casos de tos convulsa y hubo siete muertes prevenibles en niños que no estaban inmunizados.
—¿Por qué cree que ha crecido la desconfianza hacia las vacunas en el último tiempo?
—Es un fenómeno nuevo. Aunque el 75 % de la población cree en las vacunas, hay un 23-24 % que tiene desconfianza o demora el proceso, y un 1-2 % con una postura claramente antivacuna. Esto se debe a la difusión de mitos en redes sociales y distintos medios, incluso en ámbitos legislativos.
“No buscamos ser rigurosos con la finalización de las dosis, sino con que se inicie el proceso de regularización”, dijo Badr.
“Además, como muchas enfermedades están controladas, la gente ya no siente el riesgo de epidemias como la poliomielitis. A esto se suma el impacto de la pandemia del COVID-19 y, en nuestra ciudad, las tragedias climáticas (NdR: el tornado del 16 de diciembre de 2023 y la inundación del 7 de marzo de 2025) que hicieron que la prevención pasara a un segundo plano para muchas familias”.
—¿Cuál es el camino para revertir esta situación?
—Primero, la manifestación constante de profesionales e instituciones sobre la seguridad de las vacunas. Segundo, el uso de herramientas legales. Se están empezando a judicializar casos desde una perspectiva de derechos.
“Al vacunarse, el individuo no solo se protege a sí mismo, sino que contribuye a evitar la propagación de virus y bacterias en la comunidad. Está claro de que la falta de vacunación genera una vulneración de un derecho colectivo porque los brotes e infecciones impactan con mayor severidad en las personas que tienen más vulnerabilidad.
“Por eso las medidas legales y normativas buscan proteger tanto los derechos individuales de los menores como el bienestar del conjunto de la sociedad, evitando situaciones críticas como la quintuplicación de casos de enfermedades prevenibles o muertes innecesarias”.
Enfermedades que han resurgido
“La principal enfermedad que ha mostrado un resurgimiento concreto es la tos convulsa, cuyos casos se han quintuplicado. Esta situación derivó en siete muertes prevenibles durante el año 2025 en niños que no estaban inmunizados”, dijo Badr.
Respecto de la poliomielitis dijo que, aunque es una enfermedad que las vacunas prácticamente han erradicado y que la gente ya no percibe como un riesgo cercano, existe la posibilidad de que surjan nuevas epidemias si se descuida la vacunación.
“La caída de la cobertura de vacunación a niveles críticos del 60 o 65 % expone a la sociedad a brotes de diversas patologías que, hasta hace poco, tiempo se consideraban bajo control”, sostuvo.
“Este fenómeno se debe, en parte, a que la población ha dejado de sentir el riesgo de enfermedades que parecen haber quedado sepultadas en el pasado, lo que genera una disminución en la urgencia por completar los esquemas de vacunación”, aseguró Badr.