Casa Escasany, a toda hora
Relojería y Joyería de calle O'Higgins, marcó toda una época con su particular estética.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Hace 80 años, en agosto de 1946, inauguró su nuevo local de calle O’Higgins 81 la Casa Escasany, tradicional relojería y joyería de la ciudad.
La historia de este comercio comenzó con los hermanos Ramón y Manuel Escasany, ocupando un modesto taller en la Capital Federal. En poco tiempo fueron progresando, trayendo relojes y otras mercaderías de Europa, siendo los primeros en colocar el precio junto a cada artículo exhibido.
La sucursal en nuestra ciudad fue inaugurada en 1918 en O'Higgins 81, con un a gran vidriera plagada de relojes, pulseras, alhajas, fantasías, novedades, platería y regalos
En 1945 se mudó a un local de Brown y Donado para permitir la renovación de las instalaciones que ocupaba en la llamada Gran Vía del Sur Argentino, las cuales cual habían quedado reducidas y carentes de comodidades para desenvolverse de acuerdo al ritmo progresivo impuesto por los propietarios.
Fue así que se construyó un nuevo edificio, de suntuosas líneas arquitectónicas, estilo moderno, organizado en dos plantas, construidas con material de primera calidad.
En la planta baja estaba el salón exposición y ventas, exhibiendo en la fachada un conjunto de relojes, colocados en una misma línea, indicando la hora de varios países de América y Europa. En el centro se ubicó el más grande con la hora argentina. Los restantes señalaban las horas de Londres, Montevideo, París, Roma, Berlín, Río de Janeiro, Asunción, Santiago de Chile y La Paz.
El interior se veía realzado con un notable moblaje y lujosas vitrinas.
Escasany erró sus puertas en la década del 70. El edificio ha sobrevivido en el tiempo reconvertido como entidad bancaria. Aquel frente plagado de relojes es parte de la memoria colectiva de la ciudad.