Colores y formas para una aldea vertical de uso mixto
Volúmenes de distintas formas y colores, apilados y desordenados definen esta particular propuesta.en China
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Interesante tarea espera a los historiadores cuando deban analizar que arquitectura define o interpreta al mundo actual, considerando que se trata de un arte que es producto y reflejo de su tiempo.
Entre la variedad de estilos en marcha, aparece este edificio que en los 60 hubiese sido con facilidad encuadrado en el posmodernismo. Es autoría del estudio holandés MVRDV, de los más prestigiosos del mundo, para el Bihailou Art Village, un centro cultural y comercial de uso mixto en Shenzhen, China.
El proyecto combina programas culturales, comerciales y públicos que operan de forma independiente, manteniendo una circulación pública accesible y se basa en el concepto de Aldea Vertical, concebido como respuesta a la densificación y uniformidad de muchas ciudades asiáticas. Se propuso un modelo que combina la diversidad y la individualidad propias de la vida rural con la compacidad urbana. En lugar de organizar todas las funciones dentro de un único volumen, el concepto contempla un conjunto de unidades independientes apiladas verticalmente.
Fragmentos
Bihailou Art Village se compone de volúmenes fragmentados que se diferencian por su geometría, materialidad y color, tomando como referencia los edificios cercanos.
El teatro multifuncional ocupa un espacio de doble altura con butacas retráctiles, mientras que una fachada acristalada de suelo a techo establece una conexión visual entre el interior y el espacio público. Volúmenes más pequeños albergan locales comerciales y restaurantes.
Cada programa cuenta con entrada independiente y las escaleras, rampas y pasarelas permanecen accesibles para desplazarse por el edificio independientemente de los horarios de apertura de cada local y acceder a una serie de terrazas con vistas a las montañas.
«La gracia del diseño reside en sus contradicciones», afirma MVRDV. «Desde lejos luce espectacular, y de cerca, cada espacio transmite una sensación de intimidad».
Según su autor, el complejo combina densidad urbana con individualidad y experiencias a escala humana.