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Un clásico “caliente” y sin brillo futbolístico: Olimpo y Villa Mitre, ¿cuánto más tienen para dar?

El partido reflejó más lucha que juego, con mucho temor a perder y con pocas ideas para destrabar un 0-0 insípido. Los dos tienen que mejorar, mostrar otra imagen en la etapa crucial de la temporada. Realmente, ¿pesa la presión por ascender?

Fotos: andrea Castaño y Emilia Maineri-La Nueva.

¿Qué más vi? Sí, ¿qué más?, porque me hizo ruido el 0-0 en el clásico, no me puedo quedar con que fue un partido espantoso y que Olimpo y Villa Mitre jugaron a no perder, apostando a resistir antes que a insistir.

La apatía futbolística que arrastra el aurinegro chocó de lleno con el intelecto emocional que desarrolló el tricolor en esta segunda rueda del torneo: hace 7 cotejos que no pierde y en los últimos 6 no recibió goles.

Algo similar le había ocurrido a Olimpo al inicio de la temporada, un equipo que ya no encuentra la forma de destrabar encuentros. Antes lo hacía por la jerarquía colectiva o por puntos individuales de alto calibre, pero ya no. Los de Carlos Mungo llevan 7 presentaciones sin victorias y algunos de los hinchas que se habían “encantado” con el “dream team” ya rompieron con el hechizo.

Pese a que sumó 6 de los últimos 21 puntos, Olimpo clasificó para el Nonagonal campeonato, instancia a la que lucha por llegar la “Villa”, hoy cuarta en la Zona 4 y con rivales por enfrentar que hoy se ubican más abajo en la tabla: Brown de Madryn, que ya no le puede pelear el “pasaje”, y Sol de Mayo, que está a dos unidades y que también necesita que patine Germinal.

Vuelvo al derby bahiense: fue un duelo excesivamente “caliente”, donde la fricción y el hecho de anular al rival tuvieron más preponderancia que la creación o el pensamiento distinto. No existió la estrategia deportiva ni la idea clara para ser más que el adversario, al contrario, los dos se esmeraron por meter y mostrar coraje en cada mensaje subliminar de índole físico, donde la titánica lucha por los derechos y los deberes de la tierra y la pelota cobró total y absoluta preponderancia.

Ahora, ¿están apuntalados futbolísticamente Olimpo y Villa Mitre para sobrevivir e ilusionarse en la etapa que se viene? Yo creo que si, y acá no pongo como parámetros la historia de uno o el cambio de ciclo que experimentó el otro después de 7 temporadas consecutivas con un mismo entrenador.

Decía un técnico consagrado, que ya no está entre nosotros pero fue el que causó la “revolución del fútbol” en la Selección argentina, incluso siendo campeón en el Mundial de 1978: “Un plantel con altas aspiraciones tiene que tener jugadores con altas pretensiones”.    

Olimpo armó el imperio, pero está perdiendo la “guerra” del juego, de la imposición, de hacer pesar los nombres, de ganar por un detalle o apostando a la genialidad de alguno de sus jugadores “distintos”. Material hay, la maquinaria tiene que empezar a funcionar…

Y por el lado del “trico”, el DT Diego Cochas engordó los puestos flacos y reaccionó a tiempo potenciando al equipo de atrás hacia adelante. Realizó algunos cambios posicionales y le dijo “en vos confió” a chicos del club o del medio que la vienen remando (y no son noruegos, son bien bahienses) desde hace rato: por ejemplo Thiago Pérez y Ulises Olguín, los dos laterales (no jugaban en esos puestos) inamovibles para una estructura que depende de la dependencia colectiva y la solidaridad de todos.

Como amante del fútbol de acá, no puedo decir que me agradan como juegan Olimpo y Villa Mitre, aunque sé que ambos tienen armas como para abandonar la trinchera y salir a atacar. El olimpiense necesita la reacción de los jerárquicos que hoy pasan desapercibidos y el villamitrense la necesita pegar con los dos refuerzos que sumó para darle un toque de calidad y claridad a un once que empuja --y mucho— con el alma y el corazón.

Ahora, la presión por el “hay que ascender”, ¿no es a veces mala consejera para dos históricos que llevan bastante tiempo vegetando en la categoría?. Es una pregunta que me hago a menudo y que a veces me sirve para responder ciertos momentos indescifrables o de baja tensión futbolística y emocional de Olimpo y Villa Mitre en el torneo. Lo invito a que haga el ejercicio, sin meternos en la intimidad de nadie, porque antes de criticar a veces hay que pensar que la pregunta o el “cartelito” deben pesar. Sí, de un lado y del otro.