Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Belgrano en historias, los dientes, un hijo rosista y Aurora irradial

Un puñado de historias en el día que se recuerda a uno de los hombres más valiosos y destacados de nuestra historia.

 

Cerúleo

El color oficial de nuestra bandera es el cerúleo (azul celeste) para sus franjas superior e inferior, el blanco para la central, el amarillo dorado para el sol y el castaño para los detalles oscuros en el sol. A pesar de la aseveración de la canción Aurora, el color de las franjas no se corresponde ni con el cielo ni con el mar, los cuales además varían de acuerdo al lugar y al momento del día.

Y forma stelo.

Aurora, la canción que acompaña los actos oficiales de la bandera, no fue pensada para tener tan importante papel. Aurora es el nombre de la una ópera que el gobierno argentino encargó a Héctor Panizza para la inauguración, en 1908, del teatro Colón. De tres actos, la obra relata la historia de Mariano, quien, enamorado de la bella Aurora, hija de un jefe español, lucha por la expulsión de los realistas. Aurora simboliza la revolución de Mayo y a la desventurada muchacha convertida por amor al credo de su amor.

En un momento de la ópera un solista interpreta esta pieza musical, mirando el amanecer, pensando en su amor. Cantada en italiano, recién en 1943 se la conoció en castellano y en 1945 fue incorporada como canción patria.

En su traducción hubo algunas interpretaciones “libres”. Por caso "El áureo rostro imita" viene de il rostro d'or, donde rostro, en italiano rostro, significa pico y no "rostro" o cara. Al iluminarse el pico del águila con el sol, parece una punta de flecha.

"Forma estela al purpurado cuello". La frase original es porpora il teso collo e forma stelo. Significa que los rayos enrojecen el cuello alargado y forman un tallo. El traductor leyó stela en lugar de stelo e inventó "estela".

La enseña

ampoco la canción Mi bandera –la de la bandera idolatrada-- fue pensada como pieza musical. En 1852 –hace 174 años (¡)—el niño Juan Chassaing, de 13 años de edad, ganó un concurso escolar que pedía un himno a la bandera. “Aquí está la bandera idolatrada, la enseña que Belgrano nos legó, cuando triste la patria esclavizada, con España sus vínculos rompió”, decía la primera estrofa. Chassaing usó expresiones muy felices como “bandera esplendorosa”, “altiva en la lucha y victoriosa”, “tremoló triunfal”, “llena de orgullo y bizarría” y “como el cielo refulgente”

Su poema fue musicalizado 54 años después por Juan Imbroisi y se cantó por primera vez en 1906.

Desde 1946, un año después que apareciera Aurora, se canta en los actos escolares para recibir el pabellón nacional y la bandera provincial.

¿Está Manuel José Joaquín?

Belgrano no era Manuel a secas. Entre ese primer nombre y su apellido se ubicaba José Joaquín del Corazón de Jesús. Nacido el 3 de junio de 1770, Manuel falleció el 20 de junio de 1820, dos semanas después de haber cumplido 50 años. Se lo recuerda por el día de su fallecimiento, al igual que a José de San Martín y a Domingo Faustino Sarmiento, pero no por su vida entera sino por una de sus acciones, la creación de la bandera.

Devolvé los dientes.

Belgrano fue enterrado en el Convento de Santo Domingo y sus restos exhumados en 1903, para ser trasladados al mausoleo construido en su memoria. El gobierno nacional envió a dos pesos pesados para ese acto: los ministros Joaquín V. González y Pablo Ricchieri.

Cuando comenzó la excavación aparecieron dos tibias que se rompieron al intentar sacarlas. Trabajando con cuidado aparecieron algunos dientes y huesos, todo fue colocado en una bandeja de plata.

Ocurrió entonces algo insólito que un periodista de la revista Caras y Caretas, presente en el acto, se encargó de desenmascarar: González y Ricchieri se apropiaron, cada uno, de un diente del prócer. La revista publicó: “González y Ricchieri se llevaron pequeños despojos del héroe” y publicaron una caricatura con el título “Los ministros odontólogos”, en la cual Belgrano decía: “¡Hasta los dientes me llevan! ¿No tendrán bastante con los propios para comer del presupuesto?”.

Los funcionarios argumentaron que su intención fue mostrárselos al general Bartolomé Mitre. El papelón trascendió a los medios. La Prensa publicó: “Ese despojo debe ser reparado, esos restos son del pueblo entero de la República. Que devuelvan esos dientes al patriota que menos comió en su gloriosa vida con los dineros de la Nación”.

Los dientes fueron devueltos, la prensa se apuntó varios porotos y la sociedad criticó a los políticos “que nos avergüenzan”.

Es lo que se pudo

Bahía Blanca tiene un modesto e inadecuado busto en memoria de Belgrano, ubicado en la isleta central de la avenida Parchappe, mirando hacia Falucho. Hace muchos años que se habla de hacer un monumento acorde a la figura del prócer, sin que nunca se concrete. Sin embargo, hubo uno a la altura del prócer, inaugurado en 1983.

Se lo llamó mirador "Manuel Belgrano" y se ubicó con en una loma, sobre la avenida Fortaleza Protectora Argentina, a pocos metros de la avenida Pringles.

La obra fue se iniciativa del Instituto Belgraniano, contaba con un par de columnas, farolas y bancos, generando un espacio muy atractivo y valioso. Duró nada. El vandalismo se repetía una y otra vez. Rompieron el busto, robaron cables, lo volvieron a romper, lo grafitearon.

Hoy es un sitio abandonado, con el mástil oxidado, demolidas muchas de sus partes, con restos de los bancos allí instalados. Tierra de nadie.

Un hijo, dos padres

Manuel Belgrano tuvo en 1812 un amorío con María Josefa Ezcurra, mujer casada con un comerciante español. La relación secreta se complicó cuando María quedó embarazada. Por cuestiones sociales ese hijo fue adoptado desde su nacimiento por la hermana de María, Encarnación Ezcurra, que era nada menos que la mujer de Juan Manuel de Rosas. 

El niño fue bautizado Pedro Pablo Rosas. No fue hasta que fue adulto que supo quién era su padre genético. Superado (uno supone) el peso de la revelación sumó el apellido Belgrano a su identidad.

Pedro Pablo Rosas y Belgrano se radicó en Azul, donde fue Juez de Paz y alcanzó el grado de Coronel. Casado con Juana Rodríguez fue padre de 16 hijos. Falleció en 1863, a los 50 años, la misma edad en que falleció su padre (biológico), 15 años antes que la muerte de su padre (adoptivo).