Alta en el cielo: Sportiva recuperó el histórico mástil de su sede social
La puesta en valor es un gesto valioso en honor a la enseña nacional
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
En el día de la bandera, la esquina de Florida y Witcomb, donde se ubican las instalaciones de Sociedad Sportiva, ha recuperado el segundo mástil más alto de la ciudad y ha izado hoy, luego de décadas, la bandera nacional.
La esbelta columna de hierro impresiona con su altura, compitiendo con el añoso arbolado que la rodea. Pero resultaba desalentador verla en un estado de abandono y olvido, cubierta de óxido, sin roldanas ni cable. En términos precisos, estaba en mal estado el asta, faltaba la driza (cable de acero utilizada para izar y arriar la bandera) y la cornamusa (pieza donde se ata y asegura la driza).
El ingeniero Luis Medús, titular de la entidad, explicó que para la puesta en valor de la estructura se utilizó una hidrogrúa que permitió realizar una primera aplicación de convertidor de óxido, luego pintura plateada y finalmente la reposición de roldanas, cables y accesorios.
Los detalles
Si bien no se tienen precisiones de cuando fue colocado ese mástil, el diseño de su base-zócalo sugiere que se trata de una pieza centenaria.
El edificio social que ocupa Sportiva fue construido en 1911 por Apolinar Bañuelos. A principios de la década del 30 fue adquirido por Camilo Bertorini, propietario de LU2 radio Bahía Blanca, que montó en el lugar la planta trasmisora y bautizó a la casona con el nombre de Rancho Grande. Finalmente, en 1949 pasó a manos de Sociedad Sportiva, luego de que el gobierno provincial le expropiaría su sede de avenida Alem y Perú.
Son muchos los mástiles existentes en nuestra ciudad, decenas. Los hay en clubes, en escuelas y universidades, en entidades, plazas y espacios públicos. No todos están operativos, es raro verlos con banderas. El más alto es el de avenida Alem y Alsina, inaugurado en 1938, que alcanza los 25,55 metros. El de Sportiva se posiciona segundo con 23,73 metros. Otros referentes son los ubicados en la plaza Rivadavia (16,89 m), el del playón de la Universidad Nacional del Sur (17,64 m) y el de las cinco esquinas de Villa Mitre (11,46 m).
Estas medidas al centímetro fueron realizadas por profesionales del Colegio de Agrimensores de nuestra ciudad.
El mástil más alto del mundo se ubica en El Cairo, Egipto, con 201,95 metros. El más elevado de nuestra provincia está en Tandil, con 42 metros, y en el país el tope le corresponde al existente en Río Gallegos, con 75 metros.