Facundo Tello, “el primer adelantado”, el que vivió el inolvidable “Suerte Profe” de Cristiano Ronaldo
El árbitro bahiense superó el susto de una lesión que, por suerte, no le truncó el sueño de dirigir su segundo Mundial de fútbol y a los 44 años es consciente de que existen “situaciones y momentos que se empiezan a vivir por última vez”.
Egresado del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social. Cronista de la sección Deportes de La Nueva. desde el 9 de octubre de 1995, especializado en fútbol. Entre 2002 y 2018 cubrió a Olimpo en Primera división. Trabaja en televisión y radio. Además, integró el equipo periodístico de "El Diario del Mundial", que se emitió en La Nueva Play.
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(Nota ampliada de la edición impresa)
El sí es profeta en su tierra y no necesita salir a hablar en público o escribir en las redes sociales, que dicho sea de paso no tiene, para seguir alimentando el orgullo de “ser y pertenecer” a una ciudad que “hincha” por él.
“Muchas veces me dijeron que me vaya a vivir a Buenos Aires, pero acá estoy tranquilo, Bahía es mi lugar en el mundo y es hermoso cuando te piden una foto o te dicen `Miro los partidos porque estás vos y siempre quiero que te vaya bien´. Eso es impagable, aunque siga sintiendo pudor y un poco de vergüenza”, irrumpió Facundo Tello, “el primer adelantado”, frase que le suelo repetir cada vez que nos vemos.
¿Por qué el primer adelantado? Fue el primer árbitro de nuestra ciudad en llegar a dirigir en la elite del fútbol argentino, en convertirse en internacional y en dirigir un Mundial de fútbol (Qatar 2022).
Todo eso, y más, en 16 años de carrera profesional. Ahhh, perdón, no me quiero olvidar, será el segundo referí argentino, en las 13 décadas de historia arbitral en nuestro país, en pitar en dos Copas del mundo seguidas. El otro fue Néstor Pitana, que tan bien nos representó en Brasil 2014 y Rusia 2018.
“Facu”, de licencia por una lesión que, por suerte, ya está superada, disfruta de sus últimos días en familia y adelantó que “muy de a poco” va entrando en “modo Mundial” mientras repasa las fechas de lo que será el campeonato que, por primera vez, se disputará en tres países en simultaneo: Estados Unidos, México y Canadá.
El lunes sopló las 44 velitas y se siente en una “edad madura” para seguir afrontando desafíos, tal como lo dio a entender en la extensa charla que mantuvo en el programa El Diario Deportivo, que se emite, de lunes a viernes, de 15 a 16, por La Nueva Play.
“El paso del tiempo se siente, no digo que no, soy consciente de que dentro de la cancha corro a la par de chicos que tienen la mitad de años que yo. Es una realidad, pero sé que todavía lo puedo hacer, sabiendo que hay situaciones y momentos que se empiezan a vivir por última vez. Por eso solo pienso en disfrutar”, acusó el crédito máximo de la ABA (Asociación Bahiense de Arbitros).
Aclara que, en un promedio no tan exacto, corre entre 10 y 12 kilómetros por partido, aunque prefiere trámites de ritmo sostenido, de transiciones rápidas, con constantes cambios de ritmo y que, más allá de lo posicional, de las variables y las exigencias que se presenten, pueda cumplir y controlar desde la conducción, el criterio y lo estrictamente reglamentario.
Relajado y predispuesto, Facundo avanza: “Estoy aprovechando para estar en familia, algo que habitualmente no me pasa. Como me voy a ir por mucho tiempo, necesito la energía de mi señora (Carolina) y mis hijas pasando ratos valiosos en casa”.
El 31 de marzo, el embajador bahiense del silbato sufrió una lesión que lo obligó a abandonar el partido por el Repechaje al Mundial, entre la República Democrática del Congo y Jamaica, que se disputó en Estadio AKRON de México.
Debió dejar el campo de juego a los 113 minutos, con muestras de dolor en su pierna izquierda, siendo reemplazado por Darío Herrera, el “cuarto” árbitro del equipo.
--¿El susto ya pasó?
--A causa de un desgarro en el gemelo se me trabó la rodilla y la preocupación me invadió de inmediato. Un poco de miedo sentí, es verdad, pero después de las atenciones en el mismo estadio y los estudios de rigor se comprobó que no había un compromiso de inestabilidad ni lesiones en meniscos o ligamentos. Recién ahí solté el aire, aunque también me ayudó no tener dolores en las articulaciones.
“Me dio tranquilidad el hecho de saber que me tenía que recuperar de una lesión muscular y que los tiempos me iban a dar pensando en una posible convocatoria al Mundial”.
--Eso lo llegamos a pensar todos.
--Yo lo llevé a un segundo plano, lo que más quería era saber si estaba sano, si no tenía nada roto y si podía continuar con mi carrera arbitral. Después, es cierto, se acumulan un montón de dudas y sensaciones, y la incertidumbre por saber si iba a ser parte de la lista también se cruzó por mi cabeza.
“En el vestuario sentí mucha angustia, imaginar las consecuencias si el diagnóstico era el peor me tenían en shock, aunque escuchar a los médicos decir que no era grave fue revivir al instante. Después podía existir la chance de que no me elijan como árbitro para el Mundial, pero esa designación no iba a depender de mi estado de salud y eso es lo que más tranquilo me dejaba”.
“En una mezcla grande de sensaciones, lo primero que hice fue agradecerle al equipo, que respondió de manera brillante a lo que estaba pasando y continuó con el partido. No solo por Juanpi (Juan Pablo Belatti) y Gabi (Gabriel Chade), mis compañeros de ruta, con los que comparto tiempo y confianza, sino por Darío (Herrera), el cuarto árbitro, quien en todo momento me tranquilizó con el `Facu, despreocupate, esto lo terminamos juntos`. Si bien faltaban pocos minutos, se puso a disposición, cerró el encuentro y salió todo más que bien”
Y siguió: “El susto y haber llegado a los 44 años me hacen disfrutar de otra manera la previa del Mundial. En el anterior llegué a las corridas, con la sensación lógica de no saber con qué mundo me iba a encontrar, pero el que viene me toma más maduro, con una motivación extrema y también con la nostalgia de saber que va a ser el último”.
Se le frunció el ceño y se le hizo un nudo en la garganta: “Me siento preparado y sé que el deseo por ir es tan grande como la responsabilidad, por eso quiero estar a la altura y disfrutarlo. Los Mundiales que vendrán después los viviré de otro lado, como espectador, sentado en el sillón de mi casa o cumpliendo alguna otra función, pero ya no como árbitro”.
“Como siempre pensé en un universo positivo, considero que soy un elegido. Probablemente todavía no haya tomado dimensión de lo que fue y lo que es mi carrera, y seguramente el día que deje me de cuanta que todo lo vivido fue un sueño real y concreto”, manifestó dándole rienda suelta a su imaginación.
“Es la segunda vez en la historia del arbitraje argentino que un referí repite en un Mundial. Un país que tuvo árbitros finalistas de Mundiales, un nivel conocido y respetado en el mundo, que se yo... Que me pase esto es, sin dudas, una bendición; tal vez marque un antes y un después para la vida de la ABA (el 25 de abril festejó su 90º aniversario), aunque yo debo sostener los pies sobre la tierra y el perfil bajo de siempre, haciéndome cargo del lugar que me gané porque nadie me regalo nada”.
“Nuestra Selección viene de conseguir el Mundial y en ella se depositan las esperanzas de millones de argentinos, aunque también, en menor escala, alentarán por nosotros, los árbitros, por eso hago hincapié en el compromiso de estar a la altura, de no defraudar a nadie y de representar con respeto y responsabilidad a los que confían en nosotros”.
Las frases del “elegido”
-- “Al momento de dirigir, en el nivel que sea, siempre trato de que todo pase por el fútbol, que no salga de ahí. Intento tener el mejor cometido todos los fines de semana: haciendo mi trabajo al cien por ciento, sin cargarme de presiones extras y cumpliendo con mis expectativas antes de pensar en las de los demás. Soy el primero en darme cuenta si tuve o no una actuación acorde a las circunstancias”.
-- “Trato de ser el mismo respetando mis formas y valores, que en definitiva fue lo que me trajo hasta acá. Elegí un camino y nunca me desvié. Doy el máximo y me convenzo de sacar el partido adelante. En un entrenamiento, en la Liga del Sur, en AFA o al máximo nivel que se puede aspirar, como en este caso pitar en una Copa del mundo. Siempre igual; no lo sé hacer de otra manera”.
-- “En el mundo se habla mucho de nuestro fútbol, que no es fácil dirigirlo, y que nosotros superemos esa complejidad partido a partido nos prepara para cualquier desafío, Te puedo asegurar que ninguna competencia es tan complicada de arbitrar como la de nuestra Liga”.
-- “El arbitraje argentino fue históricamente valorado, más allá de los logros de nuestra Selección y de los tres mundiales que ganamos. Nos tienen muy en cuenta, sobre todo porque mentalmente estamos preparados para el control y la conducción. No es casual que seamos el país con más cantidad de árbitros en la Copa del mundo”.
-- “Después, cuando volvés a tu lugar, te tiene que servir el valor de la gente, del hincha, que espera que estés a la altura del exigente nivel del fútbol argentino. Eso es lo que siempre te van a reclamar”.
-- “Igualmente la mirada popular cambió, de Qatar para acá fue distinto. Si bien me preparé y tuve la suerte de estar en ese Mundial, pude ratificar mi crecimiento arbitral en el Mundial de clubes, la Eurocopa y finales de Libertadores. Fue un proceso de cuatro años y partidos relevantes. Más crecés más confianza generás. Ahí hay que ver el cambio, además de poder entender a donde estuve y hasta donde llegué”.
-- “Ganarse la credibilidad es lo más importante para un árbitro, porque hasta cuando te equivocás van a seguir confiando en vos. Eso es lo más preciado de esta profesión”.
-- “Tal vez me haya ganado un respaldo, pero el tiempo pone todo en su lugar. El proceso fue largo, pero confiable. Antes los jugadores me protestaban más y la gente, como no me conocía, no interpretaba si me equivocaba por un motivo o por otro. Después, el fútbol y el tiempo te demuestran quien sos; todos terminamos sabiendo quien es quien. El reconocimiento, más allá de que vayas o no a un Mundial, termina llegando”.
-- “La disciplina es fundamental y mantener los ideales y ciertas costumbres también. No podés traicionar lo que sentís, jamás. Mi familia me ayudó a ser el árbitro que soy, porque entiende todo y me banca. Los flashes me los llevo yo, es cierto, pero todo lo que voy logrando es un homenaje a mi mujer y mis hijas, que dicho sea de paso, este último mes, que estuve angustiado y con incertidumbre, me alentaron y me transmitieron energías positivas (en la foto con mamá Mónica)”.
-- “Y yendo más atrás en el tiempo, mi señora siempre se encargó de las nenas mientras yo viajaba por el mundo, confiando en mi, acompañándome y conteniéndome. Eso fue clave para llegar a donde llegué”.
-- “Muchas veces estamos angustiados, con ganas de largar todo, y son tus seres queridos los que te empujan a no bajar los brazos, a que vayas a entrenar y salgas adelante. Lo que vivo es hermoso, pero no es gratis, porque me pierdo un montón de momentos que sé que no voy a recuperar. Eso hace que le de un valor inmenso a la parte familiar”.
-- “El orden mental y el profesionalismo son claves en el progreso. Aspirar a ser el mejor, vivir el camino y entender que la pasión es el mejor sueldo fijo para perfeccionarte y poder soñar”.
-- “Con mi psicólogo (Martín) hablo de todo. No tengo grandes problemas en mi vida, aunque las consultas son para acomodar tu yo interior; es encontrar las herramientas para poder seleccionar una justa escala de valores. El sabe lo que pienso y con sus conocimientos me pone en caja enseguida”.
-- “Tengo momentos de bronca, donde me desconozco hasta yo mismo, aunque soy cuidadoso de mis actos y confío en las soluciones. Trato de hacer lo mejor que puedo en cada situación que encaro”.
-- “El arbitraje moldeó bastante mi personalidad y mi carácter. En mis inicios tenía el temperamento más desequilibrado, parecido al del jugador de fútbol, aunque mis formas y mi proceder marcaron un estilo de vida que aún mantengo”.
-- “El arbitraje me estiró el limite de la paciencia. Me llevó a tener otra templanza y a tomar la vida de distinta manera. Pero repito: en líneas generales siempre fui igual”.
--”No hago ni represento a ningún personaje, es mi manera de ser y, a esta altura sé que no voy a cambiar. Después de dejar el arbitraje seguramente vuelva a jugar al fútbol en alguna Liga amateur. Eso sí, no protestaría ni me desquitaría de nadie...(risas). Me encanta jugar, para divertirme, claro”.
CR7: en perfecto castellano
“La experiencia te va marcando el destino y vas naturalizando dirigir en estadios siete estrellas con 70.000 o más personas”, declaró Facu.
“En el Mundial de Qatar, el primer partido traté de vivirlo tranqui, de no cargarme demasiado y de ser el mismo de siempre. Y salió bien”.
“En el segundo, Portugal-Corea, dije `Voy a ir de la misma manera´. En cada estadio hay un protocolo para los ingresos de los equipos y de los árbitros. Nosotros nos teníamos que parar adelante de las dos formaciones, se apagaban las luces, arrancaba la música del Mundial, se inflaba una Copa gigante y volaban fuegos artificiales”.
“Estaba preparado para pisar el campo de juego, concentrado, pensando en que iba a salir todo bien, hasta que alguien me toca la espalda. Cristiano Ronaldo, en un perfecto castellano, me dice `Toda la suerte Profe”, y agrega: `Nosotros vamos a colaborar´, mientras que el capitán coreano, Song (Heung-min, en este momento jugador del Tottenham inglés) asentía con la cabeza”.
“Salimos caminando hacia el centro del campo, y fue en ese momento que me cayó la ficha, porque pensé `Mirá donde estoy`; fue una motivación extra y sentí una adrenalina que no había experimentado nunca”.
“Después empezó el partido y volvimos a lo habitual, a naturalizar lo que venís haciendo, en dirigir como siempre y en ver a Cristiano como un ser terrenal y que juega respetando las leyes del juego y a los que tiene enfrente. A partir de ahí, pude estar tranquilo y hacer mi trabajo libremente”.
Video: del sueño a la realidad