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Diario de viaje, día 2: un esfuerzo de oro y el regreso de Kiricocho

Sensaciones, experiencias, comentarios y mucho más de lo que implica cubrir los Juegos Suramericanos de la Juventud en Panamá.

Fotos: La Nueva.

"Mi objetivo era el oro y acá lo tengo. Doy gracias a Dios, a todos los que me acompañan, al profe, al cuerpo técnico, a mis amigos y a mi familia".

El testimonio corresponde a Thiago Carvallo, un cordobés de 17 años que le dio a la Argentina una medalla más para la colección.

No es el único y tampoco debería ser el último de los Juegos. Es un ejemplo más de perseverancia, de orgullo y de entrega, cuando el judogi azul, las piernas y los brazos pesaban demasiado y en Panamá alcanzábamos los 40 de térmica. El Golden Score estiró la tensión hasta lo insoportable, mencionaron luego desde la Confederación Argentina de Judo por esos diez minutos eternos.

Ahí sacó fuerzas de donde no hay, como cada uno de nosotros en la adversidad. Y luego le dedicó unos minutos a La Nueva.

"No bajé los brazos porque quería la medalla y tenía el apoyo de todos desde afuera", declaró, con la campera del COA, por protocolo, pese al sol infernal que golpeaba sobre el Fan Fest de la Ciudad Deportiva Irving Saladino.

"Cantar el himno acá es muy especial, estoy muy feliz como no te das una idea", aclaró, por si quedaban dudas.

Así, con judo y con medallas (plata de Maia Panunzio) comenzó el día 2 oficial de competencias en Panamá 2026.

La distribución de disciplinas nos obligó a trasladarnos unos mil metros al CAR: Centro de Alto Rendimiento, un predio totalmente nuevo, construido para estos Juegos, con canchas de fútbol, pista de atletismo y cuatro espacios enormes (galpones, bien modernos), donde se compite en natación, futsal, esgrima, karate y lucha.

También tenemos allí los periodistas y fotógrafos un cálido (bah, el aire acondicionado está bien potente ahí) Centro de Prensa para trabajar cómodos, con wifi e internet de red, tomacorrientes, mesas y sillas, un monitor para seguir las distintas actividades, agua, café, té, galletitas y snacks.

Una breve recarga de energía sirvió para volver a la actividad con algo de lucha y futsal.

Allí, más allá de que los varones se reivindicaron y vencieron al local con suficiencia (4-0), las miradas se las llevó el plantel femenino, que alentó sin parar desde las tribunas.

Porque si hay algo que también nos caracteriza es ese aliento permanente y la cualidad de hacernos sentir, donde sea.

"El que no alienta a Argentina, para qué c... vino. No tengo un mango y vengo igual. De visitante y de local", resonó.

Luego, un grito para la posteridad. Cuando la Selección jugaba con uno menos y Panamá tenía un tiro libre peligroso (estando 0-3 y a 12 minutos del final), una de las jugadoras gritó "¡Kiricocho!"

No fue gol, claro.

La seguimos luego.