Bahía Blanca | Domingo, 30 de noviembre

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Tea y neurodivergencias: ¡Bien por los diputados!

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Mientras muchos discapacitados padecen recortes y muchos seguimos de cerca la investigación judicial por la presuntas coimas del 3% en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), no todas son malas noticias. 

 Días pasados la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires sancionó el proyecto de ley que establece la capacitación docente obligatoria y gratuita en Trastorno del Espectro Autista y neurodiversidades. Dicha formación otorga puntaje y abarca tanto a los docentes de gestión pública como privada.

Si bien la iniciativa fue impulsada por el senador Emmanuel Santalla (Unión por la Patria)  y acompañada por todos los bloques, la elaboración es junto a “Familias TEA”, integrantes de la comunidad educativa y diversos especialistas.

Obviamente no es la solución para una temática compleja que demanda un abanico de intervenciones y especialmente recursos, pero sin dudas es un gran paso hacia una educación más inclusiva. 

El objetivo de la Ley aprobada es que todos los integrantes del sistema educativo accedan a capacitaciones sobre Trastorno de Espectro Autista, neurodiversidades y diversidades cognitivas de forma tal de fortalecer las herramientas pedagógicas y construir una escuela más empática y accesible.

El 2006 es recordado como un año de conquistas colectivas en materia educativa, ya que el 4 de octubre de dicho año se sancionó la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral, y dos meses después, el 14 de diciembre, se sancionó la Ley Nacional de Educación N° 26.206, actualmente ambas muy cuestionadas por el gobierno actual.

Por eso hoy tengo el deber de poner en valor lo acontecido en la provincia de Buenos Aires ya que es un avance en materia de legislación educativa. También es un deber recordar qué se entiende por educación inclusiva con miras a comprender en qué tramo del camino nos encontramos. 

De acuerdo con la UNESCO la educación inclusiva “es el derecho que tienen todas las personas de poder acceder y permanecer en cualquiera de los niveles educativos del sistema sin discriminación alguna; de forma tal que logren encontrar las condiciones propicias para vivir experiencias de aprendizaje que perduren para toda su vida”.

Cada palabra tiene su valor y su peso específico, la definición da cuentas de que la asignatura está pendiente en ciertos aspectos y que se requiere decisión política para hablar de inclusión plena.

Una vez más, son varios los sistemas que se deben articular: Estado, Familia, Escuela. Es decir, Estado presente con presupuestos y políticas acordes, familias comprometidas en los procesos de enseñanza-aprendizaje y una escuela dispuesta a afrontar los desafíos y las demandas actuales.

Si bien el marco normativo suele ser el primer paso, también eliminar barreas como ofrecer educación acorde a cada necesidad implica ampliar la mirada y tener en cuenta que se requieren recursos, infraestructura, de forma tal de poder lograr una educación inclusiva, sin etiquetas y donde esté garantizado el derecho de todo aquel que habita el suelo argentino.