Fortelli-Benedetti, esos pibes de Barrio que, 31 años después, siguen disfrutando juntos
Surgidos en San Lorenzo, estos "hermanos de la vida" acaban de compartir otro ascenso a Primera, ahora con Barrio Hospital.
Ingresó en La Nueva Provincia en 1995. Trabaja en la sección Deportes y fue colaborador en Regionales y Locales de este mismo medio. Se especializa en básquetbol. Formó parte del staff de la revista Encestando y Zona de Básquet durante 10 años. Tuvo experiencia en el programa Radial Contrabásquet, en Radio La Red.
Twitter: @rodriguezefe
Instagram: ferodriguez_
Ya son dos hombres de 39 años esos chiquilines que coincidieron picando la pelota cuando apenas tenían 8.
Luciano Fortelli y Esteban Benedetti vivían separados por algo más de una cuadra. Caminaron juntos, forjaron una amistad, compartieron la escuela primera (en la Nº7) y parte de la secundaria (en la Media Nº3).
Todo eso, claro, apuntalado por el básquetbol, la vida de club en San Lorenzo, el de sus amores, con el que ascendieron juntos a Primera en 2011 y 2022.
Esteban, de alguna manera, le fue siguiendo los pasos a Lucho, acaso, poniéndolo a modo de garantía para su decisiones.
"Creo que nos complementamos, él me arrastra y siempre lo cargo, porque arregla y después aparezco yo, je. Lo sigo siempre. La verdad que me encanta compartir el básquet con él, a quien considero un hermano de la vida", asegura el Pana.
"Somos bastante rutinarios y ahora nuestra familias hicieron extensiva la amistad, nos juntamos, las parejas se llevan bárbaro y los nenes se adoran", resaltó Lucho.
Esta vez el destino los unió en Barrio Hospital, equipo con el que sumaron su tercer ascenso juntos, cuarto para Fortelli (también había estado en Sanlo en 2009).
En un contexto diferente, el vínculo que los une fue el mismo que los ayudó a transitar un torneo que tuvo un final de acuerdo con lo esperado.
-Lucho, ¿esta vez tuviste que convencerlo?
Benedetti: Soy fácil de convencer, je.
Fortelli: Lo que pasa que cuando hablé con Claudio, en la idea de equipo que él tenía había muchos conocidos, con los que habíamos jugado juntos: Seba, con el Colo (Martínez) estuvimos en San Lorenzo, también con Mauro Montanaro...
-Con quien también compartieron el ascenso de 2022.
Fortelli: Claro, por eso se hizo fácil la adaptación. Nos conocíamos con el resto de habernos enfrentado y siempre hubo buena relación. Así que pudimos formar rápido un equipo, fue una de las claves.
-¿Qué tuvo de diferente este ascenso por no estar en un club convencional, me refiero en cuando a divisiones formativas, hinchas y demás?
Benedetti: Estamos acostumbrados a San Lorenzo y esta vez fue un poco diferente. Pero lo viví de igual manera.
Fortelli: El día a día era distinto, porque llegabas a entrenar y no estaban los chicos entrenando en la cancha, tampoco los padres... Éramos los mayores, Sub 23 y juveniles que entrenábamos hora y media con Claudio y nos íbamos a casa. También estábamos en una cancha alquilada, que si bien tuvimos todas las comodidades y la pasamos bárbaro, no es tu club. Pero se hizo llevadero el año.
-¿Los fortaleció como grupo ser ustedes y un puñados de familiares quienes estaban consustanciados con el equipo?
Fortelli: Sí. Sabíamos que éramos los quince jugadores que conformábamos el plantel, cuerpo técnico, los dirigentes y nuestros familiares. Después, no conocíamos a nadie más. Eso creo que el grupo fuera muy homogéneo, con muy buena onda y química. Y favoreció que se dieran los resultados.
-Salieron con la chapa de candidatos y respondieron. ¿En algún momento pesó?
Benedetti: No. No jugamos con eso en la cabeza. Sabíamos que teníamos un plantel para hacer un buen campeonato y a medida que transcurrió el equipo se fortaleció. Tuvimos baches, pero sabíamos que podíamos responder.
-Lucho, ¿cómo manejaste los ritmos de juego, desde tu posición, siendo un base más bien explosivo y teniendo un equipo grande?
-Teníamos internos más grandes de los que estamos acostumbrados, nos costó un poco al principio, pero una de las claves de la segunda parte fue que lo aprovechamos bien al Flaco (Herman Banegas) y le liberó juego al Colo (José Luis Martínez). Se pudo desarrollar un juego no vertiginoso, pero tenía sus momentos.
-Fueron de menor a mayor, ¿en ese proceso alguna vez dudaron?
Benedetti: No. Viendo que teníamos jugadores de experiencia y jóvenes, fuimos de menor a mayor, encontrando el juego que quería Claudio y, como decía Lucho, no estamos acostumbrados a jugar con internos tan grandes.
-Está claro que, a veces, también hay que saber jugar con los grandes.
Fortelli: Sí, olvidate. Hay que saber aprovecharlos y más en Segunda, que es un juego más lento y friccionado. Pero el Flaco (Banegas) tuvo un segundo tramo muy bueno, tanto en defensa como en ataque; el Colo fue regular todo el año y después se sumó Marquitos (Fernández) que nos dio una gran mano. Además, Tomy Galant mejoró un montón respecto de cómo llegó a principios de año.
-A medida que se van cosechando títulos, ¿qué se va disfrutando?
Fortelli: Como dijo Amilcar (Andreanelli) en La Nueva, nos van quedando pocos torneos. Tratamos de disfrutar al máximo. La mayoría tenemos hijos y vemos que nuestros nenes están contentos, festejan a la par nuestra, las familias acompañan y nos permiten hacer el esfuerzo de ir a entrenar, nos bancan. Creo que se disfruta eso y el reconocimiento. Pasar por un club y dejar algo, esa siempre es mi idea. Y no sí o sí tiene que ser ganar.
-¿En esta oportunidad aceptaron el desafío de Barrio Hospital, con todas las dudas que generaba, exclusivamente por lo económico y, finalmente terminaron disfrutando como con cualquier equipo?
Benedetti: Obviamente que la parte económica es una ayuda, porque demanda tiempo y esfuerzo. Pero lo sigo haciendo porque me gusta el básquet y la pasión. El resto pasa a segundo plano, es más, si a mitad de año me dijeran que se les complica pagarme, igual seguiría jugando.
Fortelli: La parte económica es necesaria, le dedicamos tiempo, pero cuando entrás a la cancha no me acuerdo si estoy cobrando, cuánto juega al que enfrento o no cobra.
-Esteban, ¿es cierto que tenés fisurada una costilla?
-Sí, je. Una leve fisura. Estuve dos semanas parado, intenté probar el día anterior al inicio de la final y no me pude mover. Los estudios dieron la fisura y estaba resignado a no poder jugar la final. Me quedé quieto dos semanas, entrené el día anterior al tercer partido y me sentí bien. Lo charlé con Claudio, él tenía miedo que me lesionara peor, y le pedí que, aunque fuera, me dejara jugar cinco minutos. Aunque sea tocar la cancha en la final.
-¡Y cómo respondiste! La crónica de “La Nueva”: “El ingreso de Benedetti por primera vez en la serie (arrastraba una lesión) no fue solo testimonial ni por un merecido reconocimiento, porque el Pana aprovechó el máximo los minutos en cancha y con 9 puntos casi sin fallar (tiró para 12) fue el abanderado de un cierre perfecto para Barrio Hospital que fue estirando la diferencia hasta llegar a la máxima de 20.
-Sí, je. Claudio me dio la posibilidad, confió esos minutitos y me vinieron bárbaro.
-Bueno, de alguna manera este deseo de jugar con fisura sintetiza lo que decían antes de la pasión, ¿no?
Sí. En el momento no lo pensás. Le dije a Claudio que jugando o no iba a estar para ayudar a mis compañeros. Y estar cambiado en el banco era un plus.
-¿Notaron que así como evoluciona el jugador también lo hizo el entrenador?
Fortelli: Nos vamos poniendo todos más viejos, je, je... Claudio estuvo mucho más tranqui, pero el equipo trataba lo que él pedía tanto en la forma de entrenar como en el plan de juego. Si bien o fuimos demoledores, como muchos creían, a le daba la tranquilidad el equipo. Y creo que la última serie estuvimos en el tope de rendimiento.
-¿Cuánto valoran poder compartir otro título juntos?
Fortelli: Es una motivación extra que esté él, Seba (Branciforte) y amigos, porque si bien uno recibe una remuneración económica, uno va a compartir con amigos, nos vemos todos los días, y la pasamos bien. Cada uno con las responsabilidades en el deporte que en la vida particular. Y al momento de entrar a la cancha somos más homogéneos como equipo. Nos conocemos, sabemos cuando uno está bien o mal, en qué momento pasársela o cagarlo a pedos (sic). Nos conocemos de memoria. Es hermoso compartirlo.
-Detrás del ascenso está la vuelta a Primera. ¿En lo individual tienen deseos de volver?
Fortelli: La verdad que tengo ganas de jugar, en Primera o Segunda. No lo pensé. Quería lograr este objetivo, que si bien no era primordial el ascenso, el ambiente basquetbolístico así lo imponía, aunque no fue tan fácil como creían. Merecemos un par de semanas de descanso. Ganas de seguir tengo, después se verá en dónde.
Benedetti: Yo también tengo ganas, pero necesito unas semanas de no pensar en básquet y después ver si en Primera o Segunda.
-¿Cuesta mirar de afuera a San Lorenzo?
Fortelli: ¡Seee...! Se sufre. Pero estoy contento por cómo quedó el club después de la inundación. Está hermoso. Mi nene juega ahí, así que voy casi todos los días. Siempre voy a estar haciendo fuerza para que le vaya bien a San Lorenzo.
-Bueno, y por qué no pensar, sin ánimo de retirarlos, en un cierre de carrera juntos nuevamente ahí...
Benedetti: Sería lindo en el club de toda la vida...
Fortelli: Yo creo que ya dejé todo. Cerré una etapa que disfruté un montonazo. Quería vivir otras experiencias fuera de mi club y sentir otra presión. Este año estuve más liberado y la pasé muy bien.
-¿Más liberado que jugando en San Lorenzo?
-Sí, sentí menos presión que estando en mi club. Puede sonar raro, porque no estás en ningún lado más cómodo que en tu casa. Pero lo sufro mucho y se le he manifestado a la gente del club, tanto cuando perdíamos o cuando nos iban bien las cosas.
-Es decir, lo disfrutás tanto como lo padecés.
-Sí. Por ahí no lo supe manejar. Seguramente era algo más personal de lo que me transmitía el entorno.
-¿En cada título se viene algún otro a la cabeza?
Fortelli: Este fue el que más candidatos éramos de todos los ascensos que logramos. Y tiene eso distinto de ratificar la condición de candidato, algo que no venía pasando.
-¿En qué cambió esta vez salir a jugar con esa chapa y, a la vez, con un equipo que el ambiente, en general, miró de reojo por la concepción y hasta con deseo de que les fuera mal?
Benedetti: Cuando entrás a la cancha te olvidás de todo. Es más, mi pareja me ha preguntado si no escucho lo que nos gritan, y no, estoy concentrado, je.
Fortelli: Nosotros siempre fuimos conscientes que si bien mucha gente nos bancaba porque nos quiere, había un montón que estaba esperando que no se nos diera. Creo que lo llevamos bien. En la cancha no se le puede quitar mérito al equipo, por más que pague más o menos. El equipo siempre fue muy responsable, no subestimó a nadie y ganamos en la cancha.
Lucho y Esteban forman un verdadero equipo. Y como sucede hace 31 años, están compartiendo otro momento imborrable de sus vidas. Esta vez de los lindos que les regaló el básquetbol.
El tiempo determinará si continúan navegando en el mismo barco...