Abusó varias veces de su nieta en Cerri y lo condenaron a 14 años de prisión
La víctima fue agredida sexualmente entre sus 9 y 11 años, cuando su abuelo la manoseaba con la excusa de enseñarle a conducir un auto.
El relato sólido y verosímil de una niña, que recién después de tres años pudo contar sobre los abusos sexuales a los que era sometida por su abuelo paterno en General Cerri, fue determinante para que la Justicia bahiense considerara al hombre autor del delito y lo condenara a 14 años de prisión.
En juicio abreviado las partes del proceso acordaron el monto de pena y la imputación de abuso sexual gravemente ultrajante agravado por ser ascendiente, reiterado, cuestiones que el Tribunal en lo Criminal Nº 3 aceptó.
Un incidente puntual provocó que la menor dejara de sentir miedo y diera a conocer -primero a su tía- las situaciones abusivas que estaba padeciendo: cuando el día de su cumpleaños el acusado intentó filmarla a escondidas mientras se duchaba.
Según declaró la víctima en cámara Gesell, el abusador la manoseó en reiteradas ocasiones por encima y por debajo de su ropa, cuando ella tenía entre 9 y 11 años de edad.
Las agresiones sexuales comenzaron desde que su abuelo, con la excusa de enseñarle a conducir, la sentaba sobre sus piernas en su vehículo y le tocaba los "muslos".
El acusado también aprovechaba para abusar de su nieta cuando ambos iban a "nadar a un lago".
"Él me decía que me amaba mucho y que no dijera nada de lo que me hacía porque era 'normal'", afirmó la chica.
"No contaba nada porque sentía que no me iba a creer nadie. Él va a la iglesia y por eso pensaban que era un santo, pero no lo es. Cuando iba a la iglesia, no me hacía nada porque había gente. Yo decía que ese era mi lugar favorito porque ahí no me hacía nada", agregó en la Gesell.
El fallo condenatorio del tribunal indica que la niña hizo un "detallado relato de hechos (referido por la perito psicóloga oficial como 'claro' y que 'mantiene una estructura coherente'), del que puede extraerse una fuerza convictiva que justifica la conclusión a la que se arriba".
La profesional interviniente concluyó además que "no se advierte fabulación ni mecanismos de desmentida, retractación o disociación, enumera referencias de secuelas psicológicas de haber sido víctima de abuso sexual", y no se evidencian "presiones externas en el relato".
Los testimonios de los padres y otros familiares de la niña también apuntaron contra el ahora condenado.
"Últimamente, cuando mi hija estaba acá (en referencia a la vivienda de la progenitora), le preguntaba cuándo iba a ir a lo de su padre, pero ella evitaba ir a Cerri", aseguró en su declaración la madre de la pequeña.
"Hubo un tiempo que ella se había molestado con el padre y decidió que el abuelo la viniera a buscar a Bahía cuando quisiera ir a la casa de su papá en Cerri, pero de golpe y porrazo no quiso que la busque más el abuelo", continuó la mujer.
Por su parte, una hermana de la víctima atestiguó acerca del sufrimiento de la joven.
“Cuando me contó lo que le pasó, me dijo que tenía miedo y sentía vergüenza, que el abuelo la tocaba y ella le decía que parara, pero él no le hacía caso. Me comentó además que se asustó mucho cuando pasó eso de que (el abuelo) la estaba filmando o sacando fotos, y que vio el celular de él en el baño", señaló la hermana.
Respecto de aquel episodio, la propia víctima expresó: "Me asusté, no podía respirar, vi la cámara de su celular en la ventanita chiquitita; ahí está la bañera al lado de la ventana".
En ese momento la pequeña reconoció el teléfono celular de su abuelo "por la funda, la cámara y por la marca; nadie más tiene ese celular en la casa de mi papá".
El cuerpo de enjuiciamiento ordenó que al imputado se lo someta a un "tratamiento psicológico previo informe que acredite su necesidad y eficacia, o dispositivos socioeducativos que conduzcan a una finalidad de rehabilitación social en función de la violencia de género -en particular, violencia sexual- acreditada, que puedan implementarse en contexto de encierro".
La imputación contra el procesado (actualmente privado de la libertad en la cárcel de Villa Floresta) estuvo a cargo del fiscal de delitos sexuales, Marcelo Romero Jardín.
Pluralidad de actos sexuales
Agravantes. La fiscalía postuló como agravantes “la marcada diferencia de edad entre la víctima y su agresor (de aproximadamente 60 años), lo que da cuenta de la superioridad física de este último y la consecuente mayor vulnerabilidad de la víctima; la pluralidad de actos sexuales de diferente naturaleza a los que fue sometida; y el extenso período de tiempo, lo que da cuenta de una mayor afectación al bien jurídico tutelado”.
Defensa. Estas circunstancias que agravan la responsabilidad del procesado no fueron "controvertidas" por el defensor oficial Germán Kiefl, quien patrocinó legalmente al causante.
Peritaje. El informe elaborado por un médico legista confirmó que en la menor “no se evidencian lesiones compatibles" con acceso carnal.
Asistencia. El Tribunal en lo Criminal Nº 3 dispuso que se le dé intervención al Centro de Asistencia a la Víctima, dependiente del Ministerio Público Fiscal, con la finalidad de garantizar el cumplimiento de los derechos de la menor de edad abusada sexualmente.