El fin del mundo en Bahía Blanca

1/12/2019 | 14:51 |

Un fin del mundo que pasó de largo.

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com 

 En diciembre de 1919, la población bahiense se aprestó a recibir el fin del mundo, pomposamente anunciado para aquel mes.
"Recordarán nuestros lectores --apuntó casi con aburrimiento un cronista de este diario-- que el fin del mundo está anunciado para mañana".    La aseveración presentaba contornos científicos con astrónomos que aseguraban el inevitable choque de la Tierra con otro cuerpo celeste, lo cual significaría "el fin de todas las cosas". Como señal, los doctores de los cielos informaron sobre un ciclón registrado en Terranova, fenómeno que venía a significar un "adelanto" del fin.
   Lejos de generar pánico, el anuncio apenas provocó susceptibilidad y alguna que otra broma y/o reflexión sin trascendencia.
   "Nuestros elegantes no han dejado de encargar los trajes de estación y los sombreros de moda, ni los balnearios de recibir pedidos de reserva de habitaciones", señaló un vecino bahiense.
   Los periodistas de este diario adoptaron una mesurada decisión ante un eventual adiós. "Como los artilleros que mueren con la mecha del cañón en la mano, nosotros conservaremos la pluma entre los dedos al iniciarse el día señalado como el último de la humanidad. Con ella esperamos saludar mañana a nuestros lectores".
   Lo cierto es que, a la hora señalada, los bahienses vivieron un segundo de angustia cuando un ventarrón inundó de tierra la ciudad.
   Pero no era un fenómeno sobrenatural. Apenas el típico clima bahiense que decía: "todo está como era entonces".
   "Nos vamos acabando poco a poco, lentamente, y es este nuestro verdadero fin", escribió, el día después, el periodista sobreviviente. Y agregó: "Ha sido nomás un tema de comentario, sobre todo para quienes tenían asuntos en los bancos".
   El fin del mundo, el Apocalipsis soñado por San Juan, el sonar de las trompetas. El día del Juicio Final. El enigma.

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