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Una alemana que cree en la Argentina

Angelika Helberger Frobenius admite que durante buena parte de su vida estuvo demasiado rodeada de convencionalismos. Fue modelo, actriz de televisión, estudió Psicología en la Sorbona de París y, también, fue azafata hasta que el 15 de abril de 1980 marcó una frontera en su tiempo. Cuenta que aquel día fue despedida de la aerolínea colombiana Avianca.
Una alemana que cree en la Argentina . La ciudad. La Nueva. Bahía Blanca


 Angelika Helberger Frobenius admite que durante buena parte de su vida estuvo demasiado rodeada de convencionalismos. Fue modelo, actriz de televisión, estudió Psicología en la Sorbona de París y, también, fue azafata hasta que el 15 de abril de 1980 marcó una frontera en su tiempo. Cuenta que aquel día fue despedida de la aerolínea colombiana Avianca.


 "Me echaron porque había decidido tener otro hijo, al que llamé Marvan", recuerda y agrega que hasta debió responder preguntas muy íntimas.


 Angelika se hartó. Tenía 40 años.


 "Muchos, por el supuesto bienestar que les brindaba la empresa en la que trabajaban, dejaron pisotear su dignidad. Por eso no me importó que me cesantearan".


 Antes de radicarse en Colombia, estuvo casada con un hindú-inglés con el que tuvo a Corina, su primogénita, que hoy vive en Colombia.


 Esta alemana que nació en Frankfurt/Main y que sufrió de cerca el horror de la Segunda Guerra Mundial, hoy vive en El Bolsón y el pasado fin de semana pasó por Bahía Blanca para presentar sus libros Pequeña guía ecológica para la familia y Carta al 10.


 "La Argentina es el oasis de este mundo", afirma, muy convencida, a la hora de definir su radicación en nuestro país, después de recorrer Sudamérica.


 "Es un país que cree en la familia y donde la prensa y la gente se sensibiliza con las tragedias. Residí en Colombia durante 32 años y puedo asegurar que allí se convive cotidianamente con la violencia. El mundo, en general, está derrumbándose y el modelo que se propone como la última redención se ve a las claras que no sirve. Tenemos que revertir todos los horrores y errores cometidos".


 Enfática y serena, sostiene que la Argentina aún permanece en estado embrionario y que tiene todas las posibilidades para emerger.


 "No hay otro país con tantas chances. Sólo tiene que pasar a la acción. La gente siempre espera que otro lo haga. Y no hay que buscar líderes, sino trabajar desde uno mismo".


 Cuando se le sugiere que su mensaje suena a imposible, ella responde que las utopías siempre han marcado las tendencias en el mundo y que no hay que limitarse a lo que marca la realidad.


 "Siento impulsar una lucha que despierta anhelos y fuertes impulsos interiores", agrega la escritora.

De aquel ayer




 A los 64 años Angelika cuenta que creció en una familia intelectual.


 "A los ocho años, me convencí de que todo lo que proclamaban los mayores en esos círculos intelectuales era una farsa. No había autenticidad, ni integridad. Se jactaban de ser conocedores, pero sólo eran grandes simuladores".


 Viajó a Colombia para seguir a sus padres que habían decidido radicarse allí. En los Llanos Orientales de ese país descubrió la naturaleza y todo lo que, según dice, tiene para enseñar a los seres humanos.


 En 1975, empezó su relación con la aviación. Se hizo piloto y comenzó a volar. Tres años después tuvo a su primera hija (Kira), fruto de un segundo matrimonio. Dice que la miraron de costado, pero la dejaron seguir.


 "Quizás entendieron que había sido un error". Pero se dieron cuenta de que no fue así cuando en el inicio de 1980 llegó Marvan. Me despidieron. Entablé juicio y lo perdí. Entonces, tomé a mis hijos --sola, sin mi pareja-- y emprendí la expedición "Descubriendo América 500 años después".


 Pasó por Ecuador, Venezuela, Perú, Chile y en 1993 se quedó en Mendoza. Allí vivió hasta enero de este año, cuando se radicó en El Bolsón. Kira está en Mendoza y Marvan, en Colombia.

Sus días en Bahía Blanca




 Angelika estuvo en nuestra ciudad el último fin de semana, para presentar sus libros Pequeña guía ecológica para la familia y Carta al 10.


 Pequeña guía... se trata de 90 preguntas y respuestas que ofrecen un panorama acerca de la ecología.


 "Se habla mucho y se sabe poco. Por eso, procura enseñar el significado de lo natural y su relación con el ser humano", explica.


 En Carta al 10, utiliza la figura de Diego Armando Maradona como símbolo para la unión de los argentinos.


 "Si él se regenera, puede ser que muchos de sus compatriotas despierten", considera.


 Son ambos libros (el primero, editado en 1998,y el otro, en 2004) los que le permiten su sustento.


 "Tengo el apoyo de los gobiernos de Mendoza, San Juan, El Bolsón y de otras ciudades del Chubut. Además, ahora serán declarados de interés provincial en Río Negro".


 Sobre su presentación en Bahía Blanca, señala que se debió a un amigo que conoció en El Bolsón, quien le comentó que es la puerta de la Patagonia y que no me podía perderse la posibilidad de conocerla.