La biblioteca que guarda cien años de historias
Entre libros antiguos, talleres, chicos que escuchan cuentos y vecinos, la Biblioteca Popular Mariano Moreno lleva un siglo de vida manteniendo encendida su misión.
Subjefe de la Sección Deportes con especialización en temas deportivos. Más de 30 años comentando fútbol y otro tipo de actividades; además de haber realizado coberturas en todo el país con la incursión de los elencos bahienses en la elite del fútbol nacional. También coberturas del seleccionado Argentino en acontecimientos como Copa América y amistosos internacionales.
La Biblioteca Popular Mariano Moreno de Ingeniero White es uno de esos espacios donde cada estante guarda algo más que libros. Conserva historias familiares, nombres de vecinos, anécdotas y generaciones enteras que encontraron allí un refugio para leer, aprender y compartir.
La institución, que funciona en Mascarello 3860, nació hace cien años, impulsada por vecinos. Su recorrido comenzó en una casa familiar, continuó en otros espacios hasta llegar a la calle Siches y, finalmente, encontró su sede actual, construida en 1985 con el impulso del Club de Leones.
Con el paso del tiempo, el edificio fue creciendo y también la cantidad de actividades que allí se desarrollan.
Hoy la biblioteca cuenta con unos 25 mil ejemplares y alrededor de 230 socios activos.
Al frente de la comisión directiva están Mirta Romano, presidenta, y Diana Gatti, tesorera, dos mujeres que conocen cada rincón del lugar y que sostienen, junto a otras integrantes, el trabajo cotidiano de la institución.
“Venir acá es algo muy placentero. Ver lleno de chicos la biblioteca es lo más lindo que me puede pasar”, afirma Mirta, que tiene una historia personal ligada a la biblioteca desde antes de ocupar un cargo.
“Mi papá era ahijado de José Cobos, el señor que, sin ser bibliotecario, fue el primero que atendió la biblioteca cuando estaba en calle Siches. En mi casa siempre hubo libros”, apunta Mirta.
Ese vínculo con los primeros tiempos todavía permanece. En los espacios donde se conservan materiales antiguos sobreviven ejemplares de aquella época y objetos que forman parte de la memoria de la institución, como una antigua máquina de escribir Remington.
“Hay libros de la época de Cobos, que son los primeros que habitaron en esta centenaria biblioteca. Están abajo, archivados, porque son parte de nuestra historia”, añade.
Más allá de los edificios y los papeles administrativos, la historia de una biblioteca está hecha por quienes la habitan. Y en la Mariano Moreno hay lectores que forman parte de esa historia desde hace décadas.
Entre ellos aparece Ana María Pastore, una vecina de 84 años, docente jubilada y una de las lectoras más fieles de la institución.
“Mi tía es una lectora compulsiva, porque se lee un libro en un día, en una tarde (risas). Durante años concurría personalmente a la biblioteca, pero con el paso del tiempo las dificultades para subir las escaleras hicieron que dejara de hacerlo con frecuencia., porque ya no puede subir. Hasta el año pasado venía, pero ahora soy yo la encargada de llevarle los libros. Eso sí, ahora le llevo cinco libros”, cuenta Mirta.
Para Diana, ese ejemplo resume el espíritu de la biblioteca.
“Ana María sería un referente. Si la biblioteca tiene cien años y ella tiene 84, es parte de esa historia”, asegura.
El caso de Ana María también refleja uno de los desafíos actuales de la institución, como es mejorar la accesibilidad, algo por lo que se viene insistiendo desde hace algunos años.
“Estamos perdiendo gente mayor por ese motivo, por las escaleras. Por eso uno de los proyectos pendientes es conseguir un ascensor que permita que más vecinos puedan volver a disfrutar del espacio” señala Diana.
Mucho más que préstamos de libros
Aunque el préstamo de ejemplares sigue siendo la actividad principal, la biblioteca se transformó en un verdadero centro cultural del barrio.
Cada año sus integrantes participan de la Feria del Libro de Buenos Aires para renovar la colección. Gracias al acompañamiento de programas nacionales y al apoyo de instituciones locales, logran sumar nuevos títulos.
“Siempre tuvimos el subsidio porque tenemos los papeles en orden. Si no, no te lo mandan”, revela Diana, destacando también el trabajo administrativo que muchas veces queda invisible.
La biblioteca también impulsa propuestas solidarias, como el proyecto para acercar libros a personas privadas de su libertad, y mantiene un espacio de intercambio donde vecinos pueden retirar libros donados.
“Tenemos cajas de libros para llevar a la cárcel. Es otro proyecto que estamos definiendo porque nos falta un padrino. Antes teníamos a la AIQBB, pero luego se disolvió. Para nosotros es muy importante contar con un padrino”, cuentan.
Chicos, talleres y nuevas generaciones
Uno de los objetivos principales de la Mariano Moreno es acercar la lectura a los más jóvenes. Para eso desarrollan actividades con escuelas, jardines y familias.
Cada año reciben la visita del escritor y narrador Horacio Alva, una de las actividades más esperadas por los chicos.
“Es hermoso cuando viene. Los chicos quieren hablarle, tocarlo, preguntarle cosas”, dice Mirta.
La biblioteca recibe alumnos de distintas instituciones educativas de Ingeniero White, aunque muchas veces el transporte se convierte en una dificultad para escuelas más alejadas.
Además, se realizan talleres y cursos para distintas edades. Hay apoyo escolar gratuito, propuestas de tejido y costura, actividades literarias y encuentros culturales.
Uno de los proyectos destacados es “Meriendas y Sonrisas”, un taller literario para niños que combina lectura y una merienda compartida.
“La primera parte fue un éxito. Muchos chicos quedaron afuera por el lugar”, resume Diana.
La propuesta nació junto a Lidia Lamponi, profesora de literatura e integrante de la comisión.
“La idea es trabajar con libros y reforzar la empatía, por ejemplo a través de historias sobre animales”, cuenta.
Una red de vecinos y el sostén de empresas
La continuidad de la institución también es posible gracias al acompañamiento de empresas y organizaciones de la comunidad. Entre quienes colaboran mencionan al Consorcio de Gestión del Puerto, que paga los servicios, Profertil, la Cooperativa Obrera y otras entidades como la empresa Husal que aportan materiales o recursos para diferentes proyectos.
“Profertil nos ayudó mucho. El año pasado nos donaron 18 sillas y hace poco una impresora a color y un proyector, por lo que ya no lo tenemos que pedir prestado”, subraya Mirta.
Ese apoyo permite que la biblioteca siga generando actividades y renovándose, aunque para quienes trabajan allí, la clave está en el compromiso de las personas.
“Acá no hay jefes. Somos todas iguales, las que trabajamos por la institución. Lo importante es que todo funcione para la biblioteca”, asevera Mirta.
Después de tantos años, cuando aparece la pregunta sobre qué es lo que más disfrutan de estar allí, la respuesta de Mirta es inmediata.
“Todo, todo... Venir acá es algo muy lindo, porque aprendemos de los chicos, de la gente que viene. Es hermoso”, señala.
Los 101 años con encuentros y memoria
Los 101 años de la Biblioteca Popular Mariano Moreno de Ingeniero White no pasarán desapercibidos. La institución preparó una serie de actividades que ya están en marcha y se extenderán durante los próximos meses, con propuestas pensadas para chicos, adultos y toda la comunidad.
El primer encuentro será el 19 de este mes, con la ya habitual visita del escritor y narrador Horacio Alva, una de las actividades más esperadas por los más pequeños.
Como ocurre cada año, el autor compartirá cuentos, juegos y un momento de intercambio con alumnos de jardines y escuelas primarias de la localidad.
La celebración continuará el lunes 24, fecha del aniversario de la institución, con una mateada abierta a la comunidad en la propia biblioteca. Será un encuentro sencillo y cercano, pensado como un espacio para compartir, reencontrarse y celebrar junto a vecinos, socios y amigos de la institución.
Van a participar la Escuela Primaria Nº 15, que suele hacerlo generalmente por su cercanía, y la Escuela Primaria Nº 58 del barrio Vialidad, aunque se está gestionando conseguir un transporte -aún no lo tienen- para que los alumnos puedan asistir.
Años anteriores participaron alumnos de la Escuela Sarmiento y del Jardín de Infantes.
Durante esa jornada se realizará un sorteo del Día del Niño entre los socios con la cuota al día, con libros infantiles como premio, una forma más de seguir fortaleciendo el vínculo con los lectores.
Las actividades continuarán en septiembre. La biblioteca participará de una propuesta junto al Museo del Puerto, donde tendrá a cargo una jornada gastronómica y cultural dentro del ciclo que el espacio ofrece a distintas instituciones de Ingeniero White.
También está previsto un café literario con una temática vinculada a la historia y la identidad de la comunidad, en el marco del Día del Inmigrante, con lecturas y charlas sobre las raíces de quienes formaron parte de la historia local.
En ese mismo mes se prevé la realización de un nuevo taller literario para adultos, una experiencia que ya tuvo una primera edición exitosa y que busca reunir a lectores de distintas edades alrededor de la palabra.
Más adelante, en octubre, la biblioteca continuará con nuevas propuestas culturales y comunitarias, dando continuidad a una agenda que refleja su objetivo principal y es que sus puertas sigan abiertas para que los libros sean una excusa para encontrarse.
A más de un siglo de su creación, la Mariano Moreno celebra no solamente un aniversario, sino también la vigencia de un espacio que sigue construyendo comunidad todos los días.
Libros que viajaron para crear otras bibliotecas
Luis Leiva recuerda que la Mariano Moreno no solo recibió libros durante décadas, sino que también se convirtió en un puente para que otros espacios pudieran nacer.
“Acá se reciben muchos libros. Se enviaron miles de ejemplares a bibliotecas populares de Berazategui, Derqui y Laferrere, algunas de ellas con colecciones de más de 20 mil volúmenes", repasa.
Para Luis, esa tarea de compartir libros permitió que la lectura llegara a otros barrios y comunidades.
“Todo empieza por algo. El legado más lindo de saber compartir, de ofrecer lo que no se puede tener por una cuestión de espacio”, recalca.
Y es así porque en Ingeniero White la Biblioteca Popular Mariano Moreno conserva libros, pero también voces, recuerdos y encuentros. Y después de cien años sigue cumpliendo la misma tarea de abrir sus puertas para que una comunidad entera siga encontrándose alrededor de la lectura.