La sorpresa de Errazu, el "olvido" de Bahía, sus ganas de dirigir y qué pretende con Barracas
El entrenador llevaba cuatro sin equipo, y anoche asumió al frente de uno de los punteros de la LBB Bronce.“No me interesaba dirigir por dirigir nomás”, contó.
Ingresó en La Nueva Provincia en 1995. Trabaja en la sección Deportes y fue colaborador en Regionales y Locales de este mismo medio. Se especializa en básquetbol. Formó parte del staff de la revista Encestando y Zona de Básquet durante 10 años. Tuvo experiencia en el programa Radial Contrabásquet, en Radio La Red.
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La sorpresiva salida de Albano Schneider como entrenador de Barracas (terminó la primera mitad de la LBB Bronce con récord de 12-4) permitió la reinserción de Mario Errazu al básquetbol local, quien llevaba cuatro años sin dirigir.
El entrenador, de 58 años, anoche tuvo su primer día de trabajo con el plantel y mañana debutará en el banco, cuando visiten a Sporting, en Punta Alta, por la segunda fecha.
-¿Cómo te tomó esta posibilidad?
-Me sorprendió un poco, porque en Bahía casi nunca se cambia entrenador a mitad de año. Había hablado con algunos clubes a principios de año. En este caso me motivó los jugadores que hay, conozco a la mayoría y a algunos los dirigí. También me sirvió que es un equipo de Bahía, por lo tanto en 10 minutos puedo estar en el club. Me costó mucho el año que fui a Punta Alta (2022 dirigió a Los Andes).
-¿Seguiste durante estos cuatro años el básquetbol local?
-Más que nada la Primera y a Pacífico, porque iba a ver a mi hijo (Iñaki). Pero estuve dirigiendo muchos años el básquet local, por lo que enfrenté o dirigí a casi todos los chicos que están jugando.
-¿Extrañabas un poco el trabajar de entrenador?
-Sinceramente, sí. Aunque me gustaba poder dirigir un equipo competitivo. No me interesaba dirigir por dirigir nomás. Gracias a Dios tengo un buen trabajo y si bien no me sobra nada, me permite ser más selectivo.
-No tenías la urgencia de dirigir para sobrevivir.
-Claro, exacto. Sí lo hice en otras épocas.
-¿Eso puede repercutir directamente en el Mario Errazu entrenador o cuando uno se pone la ropa para ir a dirigir es todo lo mismo?
-Yo creo que es lo mismo. Las ganas de ganar las tengo hasta cuando juego a las cartas o al dominó. Es algo innato o generado por la escuela de básquet que tuve de chico, esa obligación de ganar, y es lo que siempre trato de buscar. Y Barracas hoy está primero, por lo que se puede buscar ganarle a Caza y Pesca, que fue quien se quedó con el primer tramo de torneo.
-¿Qué pudiste perder por no dirigir durante cuatro años?
-No sé, veremos cuando se juegue. Miro mucho básquet: España, la Liga... Cuando juega la Selección siempre le digo a Prigioni en qué momento hacer los cambios, jeje. Y desde afuera veo todo mucho mejor que él, aunque si estuviera adentro, calculo que no sería así, jeje. Analizo todo, es mi forma de ver el deporte. También estoy enojado con Scaloni, porque no lo puso a Lautaro (en la final del Mundial), jeje. No, hablando en serio, soy amigo de Pablo De Cascos (DT de Bella Vista) y me pidió que lo ayudara en el playoffs con Los Andes, por lo que estuve interiorizado. Es más, no me había dado cuenta que llevaba cuatro años sin dirigir. Me hubiera gustado volver antes a estar en contacto directo con el básquet, pero todo tiene un porqué, por algo habrá sido, y hoy estoy con más ganas que nunca.
-¿Considerás que habías quedado afuera del radar en el ámbito local?
-Se olvidaron en Bahía de mí, porque en las opciones que me ofrecieron había que viajar.
-Nunca habías estado cuatro años sin dirigir. ¿Te sorprendió?
-Nunca había estado ni un año parado. Recuerdo que León (Najnudel, con quien trabajó en Comodoro) decía que era un orgullo no haber estado sin dirigir ni un año. Y yo iba por ese camino, pero está claro que no era tan parecido a León, je. La realidad es que, desde que tengo este trabajo particular, si bien ahora bajé la cantidad de horas, en un momento tenía una importante carga horaria que no me dejaba ejercer como me gusta el cargo de entrenador. Y tampoco tomé divisiones menores, lo cual me favorece al momento de estar concentrado. Lo normal en Bahía es dirigir varias categorías para tener un sueldo digno, lo que lleva a no poder estar en plenitud. Aunque entiendo a quienes dirigen tres, cuatro o cinco categorías.
-Ahora vas a dirigir una categoría desconocida para vos.
-Sí, porque empecé dirigiendo a los 19 años, en el '88, cuando ascendimos con Comercial a Primera y ya no estaba la Tercera (se eliminó tras el torneo de 1985).
-¿Qué te sugiere la categoría?
-Me parece que en calidad de jugadores hay mucha diferencia entre los cuatro o cinco primeros equipos y el resto.
-Asumiendo a mitad de campeonato al frente de un equipo que está puntero, ¿se modifica algo o se mantiene lo que vienen haciendo?
-Tengo que hablar con los jugadores para saber si están funcionando los sistemas y otras cuestiones, porque el objetivo es llegar bien a los playoffs. Y tenemos cerca de dos meses y medio, así que es un buen tiempo para preparar al equipo. Igual no cambio la desesperación por ganar un partido por ir mejorando al equipo a corto plazo, y no fallar en playoffs con equipos que están consolidados.
-¿Durante estos días volviste a sentirte entrenador o eso no se pierde nunca?
-Y... Qué se yo. Empecé desde muy chico. A los 14 o 15 años ya era asistente de minibásquet, primero con Juan Carlos Trípode, después con Juan García y tuve procesos que ahora no se hacen, de ser asistente totalmente gratis, y muchos años de ocupar ese puesto. Siempre les digo a los entrenadores jóvenes que ser asistente muchas veces te enseña más, porque ahí no te equivocás vos, sino el entrenador. En cambio, cuando sos entrenador jefe todo lo que te sale mal te afecta anímicamente, te hace dudar. Y no hay que dudar. Si sale mal, la próxima te puede salir bien. Ahora los chicos empiezan muy jóvenes, algo difícil si no tienen alguien que los ayude. Por eso, creo que se podrían hacer más actividades a nivel asociativo, cursos, cómo mejorar... Eneba ya no existe más, lo único que se hace es cobrar... Acordate cuándo fue el último curso en Bahía. Entonces, los chicos que empezaron a dirigir hace cuatro o cinco años no tuvieron un solo curso, y no hace falta traer entrenadores de afuera, lo puede dar Navallo, Ugolini y otros tantos que podrían ayudar a las camadas jóvenes...
-Definitivamente, ya te afloró el entrenador, je.
-Jejeje... Ya me dijo mi hijo “no te pelees con nadie”, así que voy a ser el entrenador más tranquilo del torneo.
Volvió Mario Errazu, el mismo, pero distinto...