Un baño público con diseño y construido con material recuperado
La obra conjuga dos componentes atractivos: un buen diseño para un baño público y utilizar material proveniente de obras demolidas.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Este baño público tiene materialidad, espacio, un uso específico y un diseño. Por eso la obra, quizá considerada “menor” y poco glamorosa, se encuadra en el ámbito de la arquitectura. Pero además en este caso es un ejemplo de cómo un edificio puede, además de dar respuesta a las necesidades de los ciudadanos, servir como modelo de reuso de materiales.
El sanitario se ubica en una plaza de Maid Hill, Paddington, Inglaterra, donde el Studio Weave completó la obra utilizando piedra recuperada de un edificio demolido en Londres, material que formaba parte del revestimiento de una corporación.
El proyecto sustituye los antiguos baños subterráneos por una instalación accesible a nivel de calle, con tres aseos, incluyendo uno para discapacitados, y responde a las opiniones de la comunidad recabadas mediante consultas públicas.
Profundo
Los arquitectos describen el trabajo como una «reutilización profunda»: no solo se recicló el material por razones técnicas, sino que permiten que este cuente su historia a través de la ciudad. La piedra utilizada era parte de un revestimiento sobre una estructura de acero. En el baño se convierte en autoportante, formando sus paredes. La piedra se procesó conservando el tamaño del módulo y el pulido original y ahora cumple una función estructural, contemporánea y eficiente.
La estructura es sencilla: grandes losas de piedra recuperada forman un recinto compacto alrededor de un inodoro público automatizado.
La estructura de piedra se mantiene independiente de la unidad interna, lo que permite modificar el interior sin necesidad de desmantelar el edificio. Incluso la piedra se ha diseñado para que pueda reutilizarse: una arquitectura pensando en una segunda vida. Esta idea evoca la noción de que una ciudad cuenta con una vasta reserva de materiales listos para ser reutilizados. En lugar de extraer nuevos recursos, se podría aprovechar cada vez más la estructura de los edificios existentes.
“Un buen diseño urbano debe incluir baños públicos adecuados. Esos bloques de piedra todavía tienen mucho que decir. Los constructores nos legaron un material que podemos usar una y otra vez”, mencionan los diseñadores.