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Salió campeón con Boca, fue coordinador en Olimpo y falleció prematuramente a los 49 años

A una década de la muerte de Alejandro Víctor Giuntini, quien trabajaba en las menores aurinegras de AFA cuando fue sorprendido por una cruel enfermedad.

Mientras era coordinador en las menores de Olimpo que participaban en los torneos de AFA, en un 2015 fulgurante para el aurinegro, los médicos le diagnosticaron una leucemia avanzada, enfermedad que lo obligó a dejar su trabajo y concentrarse exclusivamente en el tratamiento.

Dejó nuestra ciudad para refugiarse durante meses en su Mar del Plata natal, para llevar adelante su afectación con absoluta reserva, acompañado por su familia y por numerosos excompañeros que siguieron de cerca su evolución.

Alejandro Víctor Giuntini aguantó todo lo que pudo en el Hospital Privado de la comunidad marplatense y el 16 de julio de 2016 falleció. Tenía 49 años.

En la historia del fútbol suelen presentarse casos en los que un momento pueden definir una carrera. Este fue el caso del pelilargo ex defensor, quien fue campeón con Boca pero por una sanción quedó marcado para siempre.

Sus comienzos: Giuntini nació el 10 de julio de 1967 en la Feliz, ciudad donde dio sus primeros pasos junto a la pelota. Como tantos chicos de la costa atlántica, soñaba con llegar a Primera División y encontró en el deporte una oportunidad para cambiar su vida.

Sus condiciones como marcador central fuerte, seguro en el juego aéreo y con personalidad para la marca llamaron la atención de los captadores de Vélez. Así llegó al club de Liniers, donde terminó de formarse como futbolista profesional y debutó en la máxima categoría a finales de la década del 80.

En el Fortín comenzó a construir una reputación basada en la regularidad. Ese rendimiento le permitió mantenerse en la elite del fútbol argentino y despertar el interés de otros clubes. Después tuvo un breve paso por Lanús, se marchó seis meses a Bolívar de Bolivia y a mediados de 1991 llegó a Boca, en un momento de reconstrucción deportiva del club.

La gloria en el xeneize: el gran momento de Giuntini llegó en 1992, cuando el Xeneize cortó una sequía de 11 años sin títulos locales y se consagró campeón del Torneo Apertura bajo la conducción de Óscar Washington Tabárez. En aquel campeonato, el defensor fue una pieza importante durante aquella campaña.

Ese éxito fue apenas el comienzo. El boquense también conquistó la Copa Master de Supercopa 1992, en la que convirtió el gol del triunfo ante Cruzeiro, y la Copa de Oro Nicolás Leoz 1993, por lo que Giuntini se convirtió en tricampeón con la azul y oro. En poco más de un año había alcanzado el punto más alto de su carrera.

Pero cuando parecía afianzarse definitivamente, ocurrió el episodio que marcó su trayectoria. En 1993, luego de un partido frente a Vélez, llegó tarde a un control antidoping. La situación derivó en una suspensión de cuatro meses y el club de La Ribera recibió, además, la sanción de perder administrativamente un encuentro que había empatado. A partir de entonces, el defensor perdió continuidad y nunca volvió a tener el protagonismo que había conseguido.

El final de la carrera: tras aquella etapa siguió jugando en Huracán, Unión de Santa Fe y Ras Al Khaimah de Emiratos Árabes Unidos, donde puso punto final a su carrera como futbolista profesional. Aunque ya no volvió a vestir la camiseta de un grande, mantuvo el mismo perfil bajo que lo caracterizó durante toda su trayectoria.

El retiro no significó un alejamiento del fútbol. Muy por el contrario, Giuntini eligió transmitir su experiencia desde el banco de suplentes. Trabajó en las divisiones inferiores de Aldosivi, dirigió a Alvarado, pasó por Técnico Universitario de Ecuador y también desarrolló una extensa experiencia en Costa Rica al frente de Pérez Zeledón, Liberia Mía y Herediano.

En su regreso a la Argentina y tras su paso como coordinador de las divisiones inferiores de Aldosivi hasta fines de 2014, Giuntini recibió una propuesta de Olimpo en el primer semestre de 2015 para cumplir la misma función en las formativas afistas de la entidad bahiense, convencido de que la formación de juveniles era una de las tareas más valiosas del deporte.

  Tras la salida de Walter Perazzo en abril de 2015, el marplatense fue DT interino del olimpiense en un partido: 0-2 ante San Martín de San Juan, por la fecha 10 del Campeonato de Primera División.

 Al cotejo siguiente, Olimpo ya tenía entrenador: Diego Osella, quien debutó frente a Estudiantes de La Plata, el 2 de mayo, 0-0 en el estadio Roberto Carminatti.