Bahía-Méjico: ¡que triunfo güey!
Estadio a pleno, seleccionado local contra combinado de un país, en la capital nacional del bçasquet.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Hace 54 años, en agosto de 1972, el seleccionado bahiense de básquet obtuvo una resonante victoria ante el equipo nacional de Méjico.
No hay que perder la perspectiva al evocar estos encuentros deportivos que fueron confirmando el elevado nivel de juego que existía en la ciudad, al punto que un combinado local, de jugadores amateurs que tenían su competencia en los torneos propios, era capaz de pararse de igual a igual con el representativo de un país.
El partido fue en el estadio Norberto Tomás del club Olimpo, ante un marco desbordante de público y tuvo todos los condimentos posibles: paridad, talento, lucha y hasta una interrupción por disturbios que puso en duda su terminación.
Méjico lució un juego veloz, coordinado y efectivo desde la media distancia, con un pivote –Antonio Ayala—que era una verdadera pesadilla. Los nuestros exhibieron temperamento, fibra y, por momentos, un buen andar, principalmente mediante los contragolpes.
La bandeja de Mandrake
Bahía comenzó esperando en zona mientras que la presión de la visita generó problemas en el traslado,. Por eso Carlos Boismené, DT, resignó altura (salió Adolfo Scheines), y mejoró la movilidad con el ingreso de Ojunián, que trajinó apoyando los arranques de Alberto Cabrera y José Ignacio De Lizaso.
El partido era doble a doble, con un buen goleo de Cortondo, Monachesi y Cabrera, mientras De Lizaso sumaba en la lucha bajo el tablero. El primer tiempo terminó igualado en 41, reflejo del “tome y traiga” a que jugaron los equipos.
La segunda etapa comenzó favorable a Méjico, que se replegó en una zona cerrada, obligando a los bahienses a ensayar tiros de media distancia, pero con poco goleo Méjico logró despegarse unos puntos. Hasta que apareció la figura de Raúl López, que con su goleo estableció paridad en el marcador. Un incidente con el público obligó a suspender el encuentro durante 12 minutos. Con la pelota en juego, se completó la reacción local, hubo dos genialidades de Cabrera y un doble agónico de López para establecer un histórico 74 a 73.
La potencia de De Lizaso
Aquella noche en el Tomás estuvo presente Juan Manuel Fangio, quíntuple campeón mundial de Formula 1, ovacionado. Terminado el partido el ingreso del público a la cancha impidió realizar la entrega del premio “Calzado Pampero doble básquet”, instituido por Alpargatas.