Del archivo de La Nueva: el valor de las fotografías
Las imágenes se convierten en una mirada que permite indagar y descubrir detalles que de otra manera quedarían fuera de la memoria y, por ende, dejarían de existir.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
La Nueva Provincia es un gran libro escrito a lo largo de 128 años. Su contenido es producto del periodismo y como tal, conforma “la primera versión de la historia”. Tiene el valor de registrar los hechos en el momento que ocurren, una visión que los historiadores utilizan incorporando su análisis profundo y la reinterpretación.
Jorge Luis Borges era crítico con el contenido de los diarios, al señalar que registraban un presente que se volvía rápidamente olvidable. Hay también un comentario popular acerca que sirven para envolver huevos.
Pero hay una lectura que falta hacer.
Ese presente olvidable se vuelve un pasado escrito que adquiere valor en el tiempo para el análisis de la historia. Cientos de ejemplares se utilizarán para envolver mercaderías, pero otros quedan archivados en bibliotecas y tienen un valor incalculable.
Como parte de esa tarea, los diarios arman sus archivos, producto de su propia actividad. Son documentos creados en el curso de la vida cotidiana y en esa variedad de formatos hay uno de trascendencia especial: la fotografía, ese “estar aquí de lo que ya no está”, que se convierte en una mirada que permite indagar y descubrir detalles que de otra manera quedarían fuera de la memoria, dejarían de existir.
Según la Declaración Universal sobre los archivos, estos son un patrimonio único e irremplazable. Las siguientes fotografías, genéricas, ilustraron notas publicadas en este medio. Hoy permiten repasar lugares, verificar hechos y revelar circunstancias.
Plaza del sol, ese lugar
Diseñada en 1977 por la empresa que construiría fallido Hotel del Sol, la rebautizada en 1994 como plaza Ricardo Lavalle ha sido un espacio que nunca terminó de convencer. La fotografía de junio de 1987 muestra una de las primeras intervenciones buscando mejorar su funcionamiento.
En esa oportunidad se bajó la altura de los muros perimetrales, se mejoraron las veredas y se adecuó el acceso. No fue suficiente. El proyecto de puesta en valor del mercado Municipal que se pondrá en marcha este año incluye su completa adecuación.
Escenas callejeras
Un aporte adicional de las fotografías generales es que aportan detalles fuera del motivo por la cual fueron tomadas. Es el caso de esta imagen de septiembre de 1968, en el cruce de Alsina y San Martín, la cual permite visualizar varios detalles. El kiosco barco en la plaza Rivadavia (demolido) y, a la izquierda, la entrada al Banco Mutual del Sud, edificio donde funcionara el banco de Bahía Blanca.
Otro aporte: los vehículos esperando el verde del semáforo: un Peugeot 404, un DKW auto Unión sedán 4 puertas, dos Ford Falcon y un Ford Súper de Luxe modelo 47. Postal de época.
Siguiendo la trasmisión
No hace demasiado tiempo la gente no tenía posibilidad alguna de seguir las alternativas de un partido de fútbol por la tele, en vivo. Tampoco por la radio, ni por internet ni por nada. Esta foto tomada en 1929 desde el balcón del edificio que ocupara el diario en Sarmiento 64 muestra cómo se las arreglaban para estar al tanto de esas incidencias: en la plaza Rivadavia, siguiendo por un altoparlante los momentos clave.
La sirena del diario, ubicada en la azotea del edificio, ayudaba con esos datos, a veces con un toque, si era gol del equipo argentino, con dos si era del rival.
Cables, garita y carteles
Es julio de 1958, es invierno en Bahía Blanca y la ciudad siente su pulso en la tradicional esquina de O’Higgins y Chiclana. Esa primera cuadra de O’Higgins es llamada La gran vía del sur argentino, calle comercial por excelencia, lugar de paseo y encuentro. Como la fotografía es de día no se aprecia la colorida y brillante presencia del neón de los carteles de los comercios La atracción, Tonsa, Muñoz, Manon, Colombo, Famularo, Escasany y New London.
En el cruce, la garita del agente de tránsito. Tiene mangas blancas para que lo vean mejor, es un semáforo vivo y con frío. En el centro de la imagen se ven los cables destinados a alimentar a los trolebuses, un tendido entre Don Bosco y el canal hasta la plaza de Villa Mitre. Los 20 coches Mercedes Benz están estacionado en un depósito de calle Brickman. Nunca funcionaron.
Viviendas de Mercante
En 1950 comenzaron a entregarse las primeras viviendas del llamado Barrio Obrero, en inmediaciones de la ex Estación del ferrocarril Rosario Puerto Belgrano. Se trataba de 40 viviendas financiadas por el gobierno provincial del coronel Domingo Mercante. La estética de chalet tipo californiano fue propia del gobierno peronista. Al momento de la entrega de las unidades el barrio tomó el nombre de “Domingo Mercante”, el cual mantuvo hasta 1958.
En la fotografía se advierte un cartel con la leyenda “Perón cumple”, slogan por excelencia del presidente Juan Domingo Perón. Da cuenta del abrupto final de la relación entre Perón y Mercante, en medio de celos políticos y una creciente popularidad del gobernador. En 1953, un año después de terminar su mandato, Mercante fue expulsado del partido, acusado de deslealtad.
La vieja entrada
La puerta tijera indica la entrada al mercado municipal por calle O’Higgins. En el dintel puede leerse el primer nombre del lugar, Mercado de Abasto. El edificio fue expropiado por la municipalidad en 1951 y decidida su reconstrucción en 1968.
La fotografía es de febrero de 1970, una de las últimas tomadas antes de la demolición de las construcciones de la cuadra, dejando libre el terreno sobre el cual en diciembre de 1978 se inauguró la plaza del Sol. La casa Gutiérrez era una fiambrería, la R que se alcanza a ver es parte de la publicidad de Cognac Dufaur, la óptica es Proverbio y en la esquina estaba la tradicional casa de electricidad y reparaciones A. Pérez e Hijos.