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¿Cuánto cuesta eliminar las PASO?

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¡Nos dijeron y nos vuelven a decir es demasiado caro!

Nos dijeron y nos vuelven a decir que votar dos veces era una molestia, un gasto innecesario, un lujo que el país no podía permitirse. Guillermo Francos, ex jefe de Gabinete, lo expresó en su momento, sin rodeos en Radio Continental: “las PASO no sirvieron para nada, son una molestia generalizada para los ciudadanos y un costo enorme para el Estado.”

El número que circuló como argumento fue preciso: USD 10,7 millones. Esa es la cifra que, supuestamente, se ahorra el Estado al eliminar las PASO. O, mejor dicho, al eliminar la única instancia en la que la ciudadanía elige candidatos antes de que las cúpulas cierren las listas.

Pero recordemos que la cifra no es nueva en nuestra historia, antes se usaba para lo opuesto, para financiar el silencio. En los archivos desclasificados de la última dictadura cívico-militar figura el Decreto Secreto S 98, firmado el 19 de enero de 1981. Allí, la Junta Militar aprobó en las sombras, sin control ciudadano ni debates, cuatro tramos de USD 10 millones cada uno para contratos navales militares.

Nadie eligió eso, porque donde no hay urnas, gobiernan los decretos. Sin embargo, esa es exactamente la cifra que hoy se presenta como el precio de la participación democrática.

Desde la Psicología Política las preguntas se amplifican: ¿Cuánto cuesta no participar?, ¿Quién se favorece?, ¿Quién se perjudica?

El psicólogo social Serge Moscovici explica cómo las sociedades fabrican ideas que se instalan como sentido común indiscutible, logrando que la gente naturalice y defienda como lógico lo que en realidad es un mecanismo del poder. Según el psicólogo, primero una idea abstracta se convierte en una imagen concreta y luego esa imagen se naturaliza hasta que nadie la cuestiona. 

Así, el gobierno toma el concepto de "reforma electoral" y lo reduce a una imagen simple como “las PASO cuestan plata”. Una vez instalada esa imagen, se ancla en un sistema de valores ya existente donde el ahorro es bueno, el gastar es malo. El resultado es una sociedad que aplaude o mira en silencio cómo le quitan el único momento donde puede intervenir en la construcción del poder antes de que la dirigencia elija a dedo y cierren listas.

La eliminación de las PASO concentra en las cúpulas partidarias la decisión de quién puede ser candidato y eso es verticalismo en estado puro, que dificulta que una oposición se consolide o que otras candidaturas tengan chances reales. Cuando la persona no puede incidir en quién lo representa, no solo pierde una herramienta electoral, sino que pierde la posibilidad de ser parte de algo colectivo. Y esa pérdida, silenciosa y gradual, es exactamente lo que consolida el poder de quienes deciden por él.

Bajo un argumento fiscal se pretende eliminar las PASO… y así “paso de elegir” “paso de participar” “paso mi derecho”. Terminar con las PASO no es simplificar el sistema, es reducir una instancia de participación ciudadana en la selección de candidaturas.

Entonces, participar no es caro; caro es siempre no tomar parte en la cosa pública. Y esto lo saben quienes vivieron épocas en las que no había urnas sino decretos ocultos. Lo sabemos quiénes nos oponemos a que se liquide en nombre del ahorro lo que llevó décadas construir. 

Jamás vi que una democracia se mida en dólares ahorrados, porque lo que se recorta en urnas siempre se termina pagando en control. Cuando "paso" de participar, el poder elige por mí, y la historia ya demostró que eso siempre termina saliendo más caro.