Dejó su huella en Olimpo y hoy es la mano derecha de Coudet en River: “Es un sueño hermoso"
Ascendió con el aurinegro en 2013, se retiró del fútbol el año pasado y desde hace tres meses es el asistente técnico del “Chacho” en el Millonario. Mano a mano con Damián Musto, el “Alazán” de Casilda, el volante central que transformó su carrera en un éxito rotundo tras su paso por nuestra ciudad.
Egresado del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social. Cronista de la sección Deportes de La Nueva. desde el 9 de octubre de 1995, especializado en fútbol. Entre 2002 y 2018 cubrió a Olimpo en Primera división. Trabaja en televisión y radio. Además, integró el equipo periodístico de "El Diario del Mundial", que se emitió en La Nueva Play.
Instagram: @sergiopeysse
Twitter: @elpeche1973
(Nota ampliada de la edición impresa)
“Si hay algo que no me aburre para nada es hablar de fútbol, y si es recordando buenos momentos, mucho mejor”, abordó, ya de vacaciones y desde su casa en la ciudad de Casilda, Damián Marcelo Musto en el programa El Diario Deportivo, que se emite, de lunes a viernes, de 15 a 16, por La Nueva Play.
La charla necesitaba tener un hilo conductor, y el punto de partida no pudo ser otro que el primer semestre de este 2026, por lo rápido que pasó y por la posibilidad que le surgió a este fogoso y temperamental volante central de seguir ligado al fútbol tras haberse retirado, en diciembre del año pasado, como capitán del equipo de su barrio, en el que dio sus primeros pasos con la pelota antes de convertirse en profesional: el Alumni casildense.
“Se dio todo tan rápido que todavía hoy mi cabeza sigue flasheando entre la realidad y lo que alguna vez soñé; en definitiva tratar de entender a donde llegué y donde me encuentro”, comentó el actual asistente técnico de Eduardo Coudet en River Plate.
El Millonario perdió la final de la Liga Profesional ante Belgrano (3-2) aunque sigue en carrera en las Copas Sudamericana (octavos de final) y Argentina (16 avos), competencias que se reanudarán tras el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
“En 2025 me di el gusto de cerrar mi carrera como futbolista en el lugar donde todo empezó, en Alumni de Casilda, jugando con mi hermano (Federico, con él en la foto, además de la imagen del día de su presentación en el club) y rodeado de toda la gente del club que acompañó mi progreso futbolístico con mensajes alentadores y energía positiva”, resumió quien el lunes venidero cumplirá 39 años.
“Mientras todo esto pasaba, existía la posibilidad de ir a trabajar con `Chacho´, aunque la idea era viajar a España, donde él tenía planificado seguir como entrenador, aunque un llamado me cambió la vida, los planes y me generó un montón de preguntas que solo el tiempo me iba a contestar”, confesó el “Alazán”, figura y referente de aquel Olimpo comandado por Walter Perazzo que en 2013 consiguió el ascenso a Primera división.
“Por las noticias en los distintos programas deportivos de TV me enteré que iba a ser el ayudante de campo de Coudet en River, aunque enseguida Chacho me llamó y me preguntó: `¿Qué vas a hacer?´ No dudé, era una oportunidad única, sabía que el tren estaba pasando en ese momento y me tenía que subir. Elegí con el corazón y todavía hoy le sigo agradeciendo a él y al club por esta oportunidad que, para los que amamos el fútbol desde este lado, el de la dirección técnica, es una en mil millones”, ratificó.
Claro, Coudet lo dirigió en tres elencos distintos: Rosario Central, Tijuana de México e Inter de Brasil.
“Nunca dejamos de estar en contacto. El hecho de haber compartido tantas charlas, de sobremesa y después de cada entrenamiento, generó un vínculo y una confianza, aunque algo más debe haber visto en mi para que, a meses de mi retiro, me ofrezca ser su asistente”, sostuvo el volante central que en 2017 estuvo a punto se sumarse --no se dio porque le saltó un dóping positivo insignificante que derivó en 7 meses de suspensión-- al River de Marcelo Gallardo.
“Tenía esa espina clavada y necesitaba una especie de revancha para apaciguar el dolor. Era un tema que me tenía bloqueado e intranquilo, pero cuando puse un pie en el Monumental para firmar el contrato (el pasado 4 de marzo), se me movió el mundo interior, me invadieron un montón de recuerdos y entendí que las cosas pasan por algo”, destacó.
--¿Por qué lo decís?
--Porque las señales que recibo y las bendiciones que llegan a mi vida son consecuencias de aquel traspaso fallido. No soy rencoroso ni me recrimino nada, me toca disfrutar desde otro lado y le pongo el alma como a todo lo que hago o suelo emprender.
--River requiere atención full time, ¿cuando te relajás?
--Recién ahora estoy con la mente liberada, aunque “Chacho” me llama seguido porque ya estamos pensando en el River que se viene. El club y la profesión te obligan a estar en todos los detalles. La institución es inmensa, aunque estando adentro te das cuenta de que es más grande de lo que podías llegar a suponer.
“River cuenta con muchísimo personal, una variedad innumerable de secciones y en la cabeza de los dirigentes solo existe la posibilidad de seguir creciendo, lo que te genera unas ganas tremendas de ser parte y de aportar desde el lado que te toca. River es monstruoso y no te deja de sorprender nunca”.
En el último cotejo de la fase de grupos de la Copa Sudamericana, el de Núñez venció 3-0 a Blooming de Bolivia con un once inicial conformado por chicos surgidos en las formativas de la entidad, hecho que no sucedía desde 1994.
“Es un orgullo que el club saque jugadores constantemente. River es una vidriera a nivel mundial y el que, históricamente, más futbolistas le aporta a la Selección nacional. Y para nosotros es un orgullo que estos chicos hayan evolucionado en base a la incorporación de conceptos que le intentamos transmitir”, contó “Dami”.
“Si te ponés la camiseta de River tenés que dar todo de vos, vaciarte de esfuerzos y energías porque no sabés si ese debut en Primera puede ser tu última vez o el inicio de algo grande”, aseguró.
--Nicolás Otamendi es el primer refuerzo para la segunda parte del año: ¿se viene un súper River?
--En eso están “Chacho” y los dirigentes, no existe una masa grande de personas que tomen decisiones sobre el futuro del plantel mayor. Las determinaciones pasan por las manos del presidente (Stefano Di Carlo) y de los directores deportivos: Enzo Franscescoli, una institución viviente en la historia riverplanetense, y Pablo Langoria, quien se sumó hace dos meses.
--¿Cómo es Coudet puertas adentro?
--Un entrenador muy activo en el mercado de pases. Cuando muchos delegan, él tiene injerencia con su punto de vista, aporta datos y características de los jugadores que cree aptos para el plan o el tipo de plantel que pretende armar.
“Es sanguíneo, intenso y exigente, un convencido de que el jugador tiene que dar el 100 siempre, en el entrenamiento y a la hora de jugar oficialmente. Lo vas a ver gritando y arengando siempre, y es igual en un reducido o en un partido por los puntos. Admiro su forma de llegarle al jugador, de ser enérgico todo el tiempo y que esté en todos los detalles. Creo que esa es la fórmula más directa para arribar al éxito”.
El único integrante del River actual que es parte de la Scaloneta para el Mundial que arranca el jueves 11 es Gonzalo Montiel.
--¿Le pediste algo antes de la despedida?
--Ja, ja, que traiga otra Copa. “Cachete” es un fenómeno, siempre está con buena onda y una excelente predisposición. Hablamos en el momento que se conoció la lista de los 26 convocados, le dije que lo admiraba por lo que le tocaba vivir y que si pateaba otro penal decisivo que por favor no se equivoque...(risas).
“La expectativa para este Mundial es alta, seguramente será el último para Messi y algunos jugadores más. En el mundo nos respetan mucho y ojalá salga todo bien, aunque el camino no será sencillo por la cantidad de selecciones y de sorpresas que se pueden llegar a dar en el trayecto a la final”.
Como sea, pero siempre al tanto
Cuando escuchó la primera pregunta relacionada a Olimpo, exclamó: “Uhhh... ¡cuántos recuerdos!, las pasamos todas, pero le pusimos el pecho y conseguimos un ascenso y tres permanencias seguidas en la máxima divisional de AFA”.
El “Jefecito” santafecino disputó 98 encuentros y marcó 6 goles con la aurinegra entre 2011 y 2014, año en que fue cedido en forma definitiva a Rosario Central.
“¡Que pocos me faltaron para los 100! Debo reconocer que en Olimpo viví uno de los momentos más significativos de mi trayectoria deportiva. Me duele verlo hoy en el Federal A, pero sé que va a volver, es la sensación que me generan las charlas telefónicas que mantengo seguido con el Chino (Moiraghi, actual central del plantel conducido por Carlos Mungo) y Alfredo (Dagna, presidente del club)”, se lamentó en medio de esperanzas comprensivas.
“De los lugares donde generaste lazos fuertes no te desligas nunca. Se está haciendo larga la permanencia en el Federal, pero no debe dejar de insitir, porque se vienen armando equipos competitivos y siempre está a la altura de los mejores de la categoría. Es la única manera de no perderle el olfato al ascenso; y no creo que falte mucho para que se le pueda dar”, aventuró.
--¿Seguís la campaña, te da el tiempo para ver algún partido?
--Sigo los resultados fecha tras fecha, y por lo general suelo mirar solo algunos resúmenes y los goles.
“Olimpo fue un quiebre en mi carrera. Después de estar remándola en la B Nacional, de irme a una tercera división de Italia (jugó en el Spezia), de querer dar el salto y no poder, apareció Olimpo y, entre Dagna y Walter Perazzo, me contagiaron las ganas de trascender. Un grupo increíble, un ascenso soñado y un festejo (caravana en micro descapotable que conectó, tras casi 4 horas de recorrido y entre un mundo de gente, el hotel ACA y la sede del club) inolvidable.
--Emocionante.
--Ufff... Dagna me dio la oportunidad, ya con una edad avanzada porque había cumplido los 36, de continuar en Olimpo por tres temporadas más, y en 2014, a modo de agradecimiento, hizo todo lo posible para que me pueda ir a Rosario Central, otro club donde mi vida dio un giro de 360 grados. Sin el empuje de Alfredo mi carrera no explotaba, es así y lo digo muy agradecido.
“En Olimpo pasamos por todos los estados de ánimo, aunque bancamos que el club vaya creciendo a la par de nuestros deseos de desarrollarnos como profesionales. Ese plantel, donde estaban Nereo, Furios, Moiraghi, Titi Villanueva, el Chori Vega, y una banda grande detrás, fortaleció el alma ante las adversidades, se potenció anímicamente en la pretemporada de Mar del Plata y logró ascender en un campeonato donde los favoritos eran Rosario Central y Gimnasia La Plata”, acotó quien, sonriendo, confirmó que en su paso por Olimpo acumuló más tarjetas amarillas que goles.
“Ese equipo del ascenso era una familia, estábamos todos juntos encolumnados tras un objetivo y nos envolvíamos con la bandera de la grandeza. El fin era ir por todo y contra todos. Entendimos rápido lo que debíamos ser, y si teníamos que chocar 50 veces contra una pared para voltearla, lo hacíamos”, rememoró.
Y siguió: “Fue un equipo que generó una especial conexión con el hincha, y para mi eso es fundamental. En el fútbol, y es algo que pienso y transmito, no siempre el jugador debe esperar una reacción de la gente para poder cumplir con su labor. Al contrario: el futbolista debe transmitir de adentro hacia afuera, que es lo que lleva a que el simpatizante se entusiasme y se decida a ir a la cancha porque se siente identificado con el equipo”.
“Por eso pregono la idea de Coudet, porque él busca todo el tiempo que sus jugadores le contagien entusiasmo a sus hinchas; trabaja y entrena todos los días pensando en eso”.
--La bufanda del “Chacho”, ¿es la misma en todos los partidos?
--Sí, aunque adelantó algunos modelos. Ya sé que regalarle para el cumple, je, je. Con la bufanda no se jode, es sagrada, no se la podés “robar” ni esconder porque te mata. Sabemos que tenemos que estar pendientes de ella si es que se la saca y la deja en algún lado. No se pude perder y no existe la chance de la picardía o un ritual para que desaparezca. Eso podría provocar consecuencias “fatales”, ¿se entiende?.
Mirá la nota completa: