Isabella: una infancia interrumpida
Tiene apenas 8 años y desde los 6 enfrenta una condición llamada pubertad precoz. La medicación que enviaba la Provincia aseguran "está en falta" porque está destinada a la transición hormonal que realizan las personas transgénero.
Isabella comenzó con síntomas de pubertad precoz a los 6 años: olores en axilas y partes íntimas, aparición de vello púbico, crecimiento de pechos y cambios de actitud propios de una adolescente. A los 7, gracias a la endocrinóloga Carolina Henrich del Hospital Municipal de Bahía Blanca, pudo iniciar un tratamiento con Triptorelina 11.25 mg, una medicación oncológica que se aplica cada tres meses y que “duerme” las hormonas para que su cuerpo no siga madurando antes de tiempo.
"Ella estaba a punto de menstruar a los 7 años. La doctora actuó rapidísimo y gracias a eso Isa pudo empezar a inyectarse. Esa medicación es lo único que le permite ser una nena funcional, jugar, ir a la escuela.", dijo su mamá.
La Región Sanitaria 1 de Bahía Blanca era la encargada de proveer la medicación, autorizada por Nación y distribuida por Provincia. Desde hace meses la familia recibe la misma respuesta cada vez que pregunta: “No hay stock”. Nación asegura que está autorizado, pero Provincia no entrega las dosis.
"Nos dicen que no tienen en stock. Días atrás llamaron para avisar que había llegado una dosis, pero no sabemos si habrá una próxima, vamos ganando tiempo de a poco. Mientras tanto, mi hija sufre fiebre, dolores de ovarios, ansiedad y angustia porque su cuerpo se prepara para menstruar y su mente no entiende lo que pasa".
Cada dosis cuesta $3.200.000 y debe aplicarse cada tres meses. La familia no tiene obra social y depende de la salud pública. pusieron a la venta su auto y organizan colectas para intentar comprar al menos una dosis, mientras evalúan presentar un amparo judicial.
"Mi hija tiene apenas 8 años y desde los 6 padece pubertad precoz. Su cuerpo funciona como el de una adolescente, pero su mente sigue siendo la de una nena. Sin la medicación, se acuesta llorando de dolor y no entiende lo que le pasa." — Noelia García, mamá de Isabella
Cuando Isabella no recibe la medicación, su cuerpo atraviesa un verdadero calvario: dolores menstruales, fiebre recurrente, cansancio, cambios de personalidad y crisis de ansiedad.
"Los 10 días que no se pudo inyectar la tuve acostada, revolcándose del dolor. No tengo los medios para comprar una inyección de más de 3 millones cada tres meses."
Además de la pubertad precoz, Isabella enfrenta otra dificultad. Su mamá cuenta que ahora deberá comenzar un proceso con una psicóloga conductual, ya que existe la sospecha de que pueda estar dentro del espectro autista.
"Ella tiene otra patología y ahora va a empezar con una psicóloga conductual. Eso no lo cubre la salud pública porque hay muy pocas, y como ella no tiene obra social, lo tenemos que pagar nosotros. La tienen que diagnosticar, todavía no lo hicieron, empieza recién la semana que viene", explica Noelia.
La situación de Isabella se agrava cada vez que no recibe su medicación en tiempo y forma y esa falta de respuesta se traduce en dolor y angustia para la nena.
"Lo que le hace al cuerpo de mi hija que no se inyecte cada 75 días, además de los síntomas ya mencionados, es que los poros del cuerpo se le vuelven a abrir para que vuelva a salir el vello. Le empiezan a doler muchísimo los ovarios porque las hormonas se despiertan y su cuerpo empieza a funcionar como el de una persona adulta y se prepara para menstruar. Y como su mente no reconoce lo que su cuerpo está sintiendo, es como un cortocircuito entre la mente y el cuerpo porque ella no entiende lo que le está pasando", explica su mamá.
El inyectable que necesita Isabella cuesta $3.200.000 y debe aplicarse cada tres meses. La salud pública era la encargada de proveerlo, pero hoy la familia recibe siempre la misma respuesta: “Provincia no tiene”.
"Región Sanitaria nos dice que Provincia no tiene y no saben qué otra cosa decirnos, porque a ellos tampoco les dan otra explicación. La semana pasada se comunicaron conmigo y con otras mamás para avisarnos que, por el movimiento y la difusión que habíamos hecho, nos iban a dar una dosis como excepción. Pero nos aclararon que esto no iba a volver a ocurrir porque esas drogas están guardadas y destinadas para las personas transgénero. Nos dejaron muy en claro que esas personas tienen prioridad a una niña de apenas 8 años que empezó con esta condición a los 6", relata Noelia.
"Mi hija no decidió cambiar de sexo, mi hija nació con esto. Ella necesita esta medicación para que su cuerpo funcione correctamente, para ser una nena normal, para poder jugar y para poder ir a la escuela", agrega.
Ante la falta de respuestas, la familia comenzó a difundir su caso en redes sociales y a organizar una colecta.
"Por eso empecé a difundir cómo están vulnerando sus derechos, porque ya no sabemos qué más hacer. Publicamos en redes y personas allegadas nos están ayudando para hacer una colecta. Vamos a tratar de presentar un amparo, pero como todavía no tenemos ninguna solución y nadie nos contesta, necesitamos comprar una dosis por lo menos para que cuando llegue el momento, si seguimos sin respuesta, ella se pueda inyectar. Además de la colecta pusimos nuestro auto en venta, con todos sus papeles listo para transferir a quien lo compre, con un valor de $.3.500.000, que cubre el monto de una dosis", concluye Noelia.
Cómo ayudar
Alias: isaylau
CBU: 0140437503620654308445
Titular: Noelia Elisabet García
Contacto directo: +54 9 291 439-3606