Once años después, Mauricio Cuero no se olvida lo que prometió: “Ojalá algún día pueda volver a Olimpo”
Aunque la posibilidad hoy es muy remota, el extremo colombiano de 33 años, hoy en Deportivo Madryn, recordó una charla con este medio a fines de enero de 2015 en Mar del Plata, cuando ya había dejado el aurinegro para incorporarse a Banfield.
Egresado del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social. Cronista de la sección Deportes de La Nueva. desde el 9 de octubre de 1995, especializado en fútbol. Entre 2002 y 2018 cubrió a Olimpo en Primera división. Trabaja en televisión y radio. Además, integró el equipo periodístico de "El Diario del Mundial", que se emitió en La Nueva Play.
Llegó a Olimpo para el torneo oficial de Primera división 2014 junto a su compatriota Miguel Borja, disputó 18 partidos con la camiseta aurinegra (un gol) y después de su paso por el fútbol grande de AFA (Banfield, Belgrano e Independiente) y equipos de España, México, Paraguay y Perú, recaló en Deportivo Madryn, hoy sexto en la Zona A y por ahora clasificado a los playoffs de la Primera Nacional.
Siempre en contacto con él, se sigue quejando del frío y de no haber explotado en el representante bahiense, pese que el DT Walter Perazzo, quien lo trajo a Bahía, le dio varias chances para trascender en base a una técnica excelente a una velocidad alarmante.
--Para, pará…después de Olimpo emigraste a Banfield y de ahí al Levante de España, donde enfrentaste al Barcelona de Messi.
--Sí, claro, llegué a Olimpo después de haber estado en el sub 20 de mi país y me costó la adaptación a un juego bastante distinto al del que provenía (era el extremo derecho de La Equidad de Bogotá).
"Arribé al fútbol argentino para aprender y progresar. Perazzo me dio una gran mano, me hizo jugar casi todos los partidos y me metió en la cabeza de que yo tenía que tener confianza en mi mismo para explotar y ser un jugador revulsivo. Aunque lo logré más tarde, cuando ya pasé a Banfield. Todo lo que soy fue gracias a la confianza y a los consejos de Walter".
--En Olimpo, ¿nunca fuiste ese jugador revulsivo que los hinchas querían ver?
--Me faltó convencimiento. Hubo partidos donde no di todo lo que tenía para dar. El fútbol argentino exige situaciones que un jugador extranjero, por ahí y como en mi caso, no trae incorporadas, como la adaptación al juego brusco y la picardía.
Acto seguido, recordó lo que hablamos en enero de 2015, en una pretemporada del olimpiense en Mar del Plata, él ya con los colores del “Taladro”.
"A los hinchas de Olimpo los entiendo. Por ahí no quedaron a gusto con lo que di, aunque nunca me maltrataron y por la calle me mostraron respeto y cordialidad. Creyeron en mi y tal vez los defraudé, pero si sigo creciendo como jugador, alguna vez volveré y pagaré todas las deudas futbolísticas.
--Perdón, ¿entendí mal, pensás volver algún día?
--Yyy… En Bahía me trataron como un bahiense más, y nunca me voy a olvidar que los hinchas siempre querían que yo juegue mi mejor partido. Por mi cabeza siempre estará latente la posibilidad de vestir otra vez la camiseta de Olimpo. Tengo 33 años y me siento pleno, pero no depende de mí un posible retorno. Pasó el tiempo, las ganas se van esfumando, pero no desaparecieron.
--Me acuerdo que en Bahía probaste el mate por primera vez.
--Sí, con Miguel íbamos a merendar al departamento del “Colo” Gil. En Bahía también hice un curso de informática, porque me gustan las matemáticas, los números, sacar resultados sin usar la calculadora.
--¿Y si no hubieses sido futbolista?
--Ingeniero en sistemas.