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La Provincia deberá indemnizar a la familia de una mujer degollada en Bahía

La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme el fallo que le ordena al Estado bonaerense resarcir a familiares de Celia Curuil, asesinada en 2009. No se actuó "oportunamente" para prevenir el hecho, pese a las denuncias previas.

Al condenado Adrián Gon lo detuvieron después de violar su arresto domiciliario.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó que el Estado bonaerense deberá indemnizar con una suma millonaria a la familia de una mujer asesinada hace 17 años en el barrio Pampa Central, al no haberse prevenido el homicidio pese a las numerosas alertas previas.

Es que antes de ser degollada en 2009, en vinculación con un presunto ajuste de cuentas por otro asesinato, Celia Delfina Curuil (62) había denunciado reiteradamente intimidaciones contra ella por parte de su homicida, Adrián Andrés Gon (41).

Entre octubre de 2007 y abril de 2008 se radicaron cinco denuncias, cuatro presentadas por la propia Curuil y la restante, por su hijo Néstor Leiva.

En tres de esas denuncias, al parecer, se puso de manifiesto el "temor" de la mujer y su familia a raíz de las amenazas concretadas por Gon.

En 2017, la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo de Mar del Plata ratificó la condena resarcitoria contra el Estado provincial impuesta por el juzgado de primera instancia en lo Contencioso Administrativo bahiense.

Aquel tribunal de alzada planteó que las autoridades evidenciaron "inercia" y "desoyeron" las señales de alerta de la víctima.

"Se desinteresó de la suerte de una mujer atemorizada que en varias oportunidades incitó la intervención pública frente a un cuadro de agresión palpable, con claros visos de espiralizar en gravedad y daño", indicó la sentencia de la Cámara marplatense.

"Los escasos movimientos que experimentaran las  IPP (investigaciones penales preparatorias) iniciadas antes del homicidio, su tratamiento compartimentado, su parálisis por largo tiempo y, finalmente, el inmediato archivo luego de constatada la muerte de Curuil, son una prueba cabal del desdén estatal que rodeó este caso", agregó.

Según los camaristas, "no beneficia al Estado provincial que mediara un interregno temporal de varios meses entre la última presentación que hiciera la víctima" y el posterior ataque mortal de Gon.

Por el hecho, el asesino recibió una pena de 10 años y medio de prisión.

De acuerdo con testimonios, la "ausencia de todo accionar estatal frente a las denuncias efectuadas contra Gon bien pudo convencer a Curuil y a sus seres cercanos de haber sido abandonada a su suerte, al punto tal de recurrir a sus vecinos y clientes de su almacén en procura de acompañamiento y protección frente a la constante conducta intimidatoria" de su victimario.

Vengar a su hermano

La "parálisis burocrática" contribuyó al "fatal desenlace que aquí se examina a los fines reparatorios", según los jueces marplatenses.

"El homicida pudo materializar el publicitado móvil de su prolongada acechanza, esto es, vengar la muerte de su hermano ultimando a la madre de quien lo asesinara, y lo hizo sin encontrar resistencia oportuna de la autoridad pública, pese a que ella fue debidamente alertada, temprana y reiteradamente, de su delictual objetivo".

En todas las instancias del proceso, la Provincia argumentó que las denuncias fueron tramitadas "correctamente" por la fiscalía y que no hay "vínculo causal directo entre su actuación y el homicidio".

Esa postura fue desestimada por el juzgado de Bahía, la Cámara marplatense y la Corte provincial, que en 2022 rechazó por mayoría el recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley.

El Estado bonaerense fue en queja a la Corte de Nación, pero la semana pasada los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti declararon inadmisible el recurso por unanimidad.

Así, el máximo tribunal del país dejó firme la condena que obliga a la provincia de Buenos Aires a indemnizar a la familia de Curuil.

El 2 de marzo de 2009 Gon le cortó el cuello a la mujer, apodada 'Peti', aparentemente en venganza por la muerte de su hermano José Feliciano (17), quien un año y medio antes había fallecido por un disparo accidental causado por Pablo Daniel Leiva, hijo de Curuil.

Ambos hechos de sangre sucedieron en una casa ubicada en Pacífico al 1300.

La investigación por el asesinato de Curuil estuvo a cargo del por entonces fiscal de homicidios bahiense, Christian Long.