Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

​​​​​Muerte en el gimnasio: por qué la querella podría ir por el dolo eventual

Si bien la investigación del fiscal Cristian Aguilar apunta a un homicidio culposo, para la familia de la víctima hay elementos que pueden llevar a un encuadre más grave.
 

Luego de la ronda de más de 20 testimonios del personal que cumplía funciones en el gimnasio Sport Club -donde a principios de mes falleció un cliente al caer desde un entrepiso sin pared de contención- si bien para la fiscalía no se recolectaron elementos de contundencia, la querella tendría una mirada que podría agravar las cosas para los responsables.

Pese a que por el momento no hubo declaraciones formales de parte de la familia de Juan Roberto Cafasso (69) ni de su abogado, Martiniano Greco, trascendió que la representación de la víctima buscaría una estrategia para reconfigurar el delito de homicidio culposo a homicidio simple con dolo eventual, que prevé una pena de 8 a 25 años de prisión, mucho más alta que la del primer encuadre (de 1 a 5 años).

Abogado Martiniano Greco.

El dolo eventual se puede dar cuando una persona se representa la posibilidad de un hecho dañoso y aún así desprecia su resultado. Es común esta figura para los casos de incidentes viales, como cuando alguien maneja alcoholizado y/o atraviesa semáforos en rojo a 100 kilómetros por hora y atropella a una persona.

Si bien se trata de un extremo difícil de probar -y más para casos como el sucedido en el gym de la avenida Cabrera al 4.100- la querella cree que de la reciente prueba testimonial reunida surgiría elementos para, al menos, considerarlo en el caso de algunos de los responsables.

Tres socios presentes

Power Zone SRL, la sociedad a cargo de la franquicia, está integrada por Ariel Gustavo Vecchi (50) y Graciela Fernanda Vecchi (48) y Roberto Gastón Decker (43) y Ernesto Germán Decker (50), dos familias que vienen de los rubros del transporte, la logística y la venta de camiones.

La mayoría de la veintena de testigos que declaró en la fiscalía de Cristian Aguilar dejó en claro que de los 4 socios, al menos tres de ellos -los Vecchi y el mayor de los Decker- estaban presentes en el gimnasio, daban órdenes y asumían el control, así como Lucas Abraham, quien figuraba como gerente e impartía directivas de mantenimiento y supervisión.

"Varios testigos dieron cuenta de situaciones de riesgo en el entrepiso (de donde cayó Cafasso luego de bajar de una máquina elíptica), como caída de botellas y otros objetos, y los propios profesores lo manifestaron, así como los de recepción y hasta los clientes. Una testigo declaró que se lo comentó al gerente y que éste le dijo que iban a poner barandas, así como una de las dueñas había manifestado que iban a construir parantes para evitar la caída de objetos", comentó un allegado a la causa. 

"Pleno conocimiento"

Quiere decir que, a criterio de la querella, los titulares presenciales de la sociedad tenían "pleno conocimiento" del riesgo, del posible resultado y así y todo lo desestimaron, teniendo en cuenta que, seguramente por una razón económica, nunca cerraron el gimnasio para su ampliación, sino que se fue expandiendo en pleno funcionamiento.

En cambio Aguilar, titular de la UFIJ N° 1, considera en principio al hecho como un homicidio culposo, que sanciona a quien por "imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o inobservancia de los reglamentos o de los deberes a su cargo causare a otro la muerte".

En ese marco también podrían ser alcanzados penalmente el responsable de la obra (un arquitecto necochense identificado como Eber Panscin) y una licenciada en seguridad e higiene, cuyo nombre no trascendió.

El fiscal, en medio de distintas medidas de pruebas pendientes, pedirá la colaboración de un perito ingeniero universitario, a fin de determinar si en el plano presentado por los responsables del gimnasio en el municipio existe -como se cree- la proyección de una pared en el lugar por donde cayó Cafasso.

De todas maneras, está absolutamente claro para todas las partes acusatorias que eran evidentes las fallas de las medidas de seguridad dentro del salón.