Los hermanos sean unidos, y si es en el “Sanfra” mucho mejor: el sueño de los Castiglioni se hizo realidad
Claudio y Santino jugaron juntos por primera vez en la mayor del Celeste de Villa Italia. Se llevan 11 años y ninguno “escondió” nada al momento de “sacar trapitos al sol”, de hablar del amor y de aclarar que el fútbol fue, es y será “una bendición”.
Egresado del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social. Cronista de la sección Deportes de La Nueva. desde el 9 de octubre de 1995, especializado en fútbol. Entre 2002 y 2018 cubrió a Olimpo en Primera división. Trabaja en televisión y radio. Además, integró el equipo periodístico de "El Diario del Mundial", que se emitió en La Nueva Play.
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(Nota ampliada de la edición impresa)
Por la forma en que se miran parecen padre e hijo y no dos hermanos con 11 años de diferencia. El más grande le pide que se acomode la remera y que sonría para la foto y el más chico entiende, una vez más, que cualquier consejo, reproche o sermón que le den siempre va a ser por su bien.
Son tan compinches en la vida que los dos soñaron lo mismo: llegar a la Primera de San Francisco, club donde aprendieron a caminar y patearon su primera pelota en picados fuera de hora con los amigos del barrio o los compañeros de la escuela.
En épocas distintas, pero con la misma pasión, la que corre por las venas de Claudio y Santino Castiglioni, dos hermanos que enaltecen el amor fraternal más allá de las discusiones y las peleas “internas” que suelen empezar con caprichos y se terminan con el reto justo y la palabra adecuada de mamá María Fernanda o papá Guillermo.
El domingo fue el gran día. Los “hermanitos” jugaron juntos por primera vez en la mayor del “Santo”, que venció 1-0 a La Armonía y salió del fondo de las posiciones del torneo Apertura de la A liguista.
“Un suspiro”, manifestó Claudio, el mayor, mientras felicitaba a Santino, que a un mes de soplar las 16 velitas consumaba el deseo de debutar con los grandes, después de haber moldeado su carácter en el sub 13 y sub 15 de la Liga del Sur.
Pero... Jugó de lateral (su puesto natural es central) por izquierda y a los 17 minutos del segundo tiempo fue expulsado.
--¿Pecado de juventud, nervios o exceso de ansiedad?
--El árbitro (Sergio Testa) me mostró la segunda amarilla y la roja cuando mejor estaba. No cometí ningún foul, ni siquiera lo toqué, pero el jugador de La Armonía hizo teatro y el referí compró.
Claudio, que el 27 de agosto cumple 27, meneaba su cabeza mientras buscaba la mejor definición para contemplar el accionar de “Santi” --rapado para la ocasión-- dentro del campo de juego.
“Se pasó de rosca”, certificó el centrodelantero que transita su tercer ciclo en el “Sanfra” después de pasar por las menores de Olimpo en AFA, La Armonía, Comercial y Rampla Juniors de Villa Iris.
“Lo trato como un hijo, siempre le digo que sea responsable y vaya por el camino correcto de la vida”, amplió el “Tanque” en modo paternal.
Santino seguía en su “mundo”, incluso me hacía dudar sobre la poca o mucha atención que le estaba prestando a quien tenía a sus lado.
“Lo quiero mucho, es un orgullo tenerlo como hermano y que me aconseje como un padre. Es una persona maravillosa, un ser especial...”, veneró el que cursa cuarto año en el colegio La Asunción.
--¿Y dentro de la cancha, cómo es?
--Un tanque de guerra, si lo vas a chocar perdés, y si no lo anticipás te puede hacer un desastre una vez que se dio vuelta y encaró para el arco. Es difícil de marcar, es duro como una pared.
“Siempre me dice que debo saber esperar mi momento pero que nunca deje de insistir, porque con trabajo y constancia lo que tanto deseo me va a llegar. Antes del debut me habló como una hora, me pidió que relaje y que tenga fe en mi, en lo que vengo haciendo y por lo que tanto me esforcé”.
--Un “Santo”.
--Ja, ja... Sí, aunque se enoja cuando lo mando al frente por alguna macana que hace. Me dice que soy "buchón", pero si les cuento a mis padres es para ganarme un plus de confianza con ellos o, por ahí, recibir algún regalito... (risas).
--Claudio, ¿no te vas a defender?
--Dejalo, él sabe quien es el mejor de los dos, en casa y dentro de la cancha. Nos llevamos once años, pero yo me siento como un pibe... Si jugamos un mano a mano, a lo que sea, siempre gana le mismo.
--¿Quién?
--Yo. Siempre corrió atrás mío, desde aquellos tiempos en lo que lo hacía entrar a “upa” a la cancha. ¿Sabías que fue la mascota de varios equipos de Primera que integré?
--No tenía ese dato.
--Cuando recién empezaba a caminar estaba todo el día en el vestuario, jodiendo, tocando todo, no me dejaba tranquilo ni cuando hacia la entrada en calor. Un día le pusieron una camiseta y se convirtió en el amuleto del plantel. Tengo fotos, así que si las querés...
--Dale, sí, por supuesto.
--Hermosos recuerdos. Por eso hoy me cuesta ver a donde llegó; es un orgullo poder compartir equipo con él. Tiene ganas de triunfar en el fútbol, a los 16 años juega como un hombre y el carácter y la personalidad, además de sus condiciones y de su buena pegada con la zurda, le pueden brindar la chance de trascender en un futuro no muy lejano.
El juego de las diferencias
“No vivimos juntos, pero cuando yo voy a la casa donde él vive con mis viejos, nos peleamos bastante, por el control remoto de la tele y porque le pido que le de una mano a mi mamá con las tareas del hogar. No lava ni seca un plato, un vago...”, sentenció Claudio, en pareja con María José Bermúdez y ambos padres de Emma (12 años) y Francesco (3).
“Pero mi obligación es el estudio, aunque debo reconocer que me da fiaca ordenar mi habitación o salir a hacer mandados”, reaccionó el 3.
--Mamá y papá, ¿a quién miman más?
--“A mi”, saltó el chiquitín: “Por ser el más chico y porque sigo viviendo con ellos. Me dan los gustos que no le dieron al más grande, je, je.
Claudio intentó taparle la boca: “Mis viejos me entienden más a mí, son de los míos, imaginate que mi mamá tiene 42 años y mi papá 50. Son como mis amigos”.
--A ver, la milanesa más grande, ¿para quién es?
--”Yo elijo la más doradita”, se adelantó Claudio, reconociendo, “lamentablemente”, que todo “es para él”, porque “aunque yo llore la carta, primero Santino y después el resto. Me da una bronca...”
“Calladito, la jefa (por mamá) es la que decide, y todo lo que ella determine está bien”, lo frenó el “peladito”.
“Pero que quede claro que en casa hago todo yo, él no mueve un dedo y está todo el día en el sillón”, remató el 9, que trabaja como distribuidor y viajante de una reconocida empresa de golosinas.
“Me levantó 3.30 porque entro a las 4.30, así que ni te gastés en preguntar quien es el más responsable”, aceleró Claudio.
“En algunas ocasiones lo llevé a laburar conmigo, pero hoy prefiero que juegue, que se dedique al fútbol mientras pueda. Le veo proyección, solo tiene que estar bien de la cabeza y saber cuando se lo tiene que proponer”, deslizó el más grande.
“Yo también le veo futuro a él, pero manejando un camión”, bromeó el “picante” juvenil con una sonrisa perturbadora.
--Claudio, ¿lo retás mucho?
--Sí, pero no le grito ni lo mando a freir churros. Crecimos prácticamente juntos, sé lo que hace y en que ambiente se mueve. Siempre le digo que no importa a donde llegue como futbolista, lo más importante es ser buena persona, respetar a todo el mundo y no darle disgustos a nuestros padres.
--¿El más llorón?
--”Depende, en el fútbol él”, responde Santino.
Claudio lo miró con cara de pocos amigos: “Si arranqué enchufado y resolví bien las dos primeras pelotas que toqué, soy capaz de encarar hasta un tren de frente. Santino es más técnico, tiene más calidad que yo”.
--¿El más desordenado?
--Santino levantó la mano: “Soy un despelote andando y no me da vergüenza admitirlo”.
--¿El más enamoradizo?
--Otra vez Santino dio el paso al frente: “Actualmente estoy solo, pero vengo de cuatro relaciones que no funcionaron pero que me dieron experiencia en un tema tan candente como el amor”.
“Se cree que es Tom Cruise”, disparó Clau.
“¿Quién es ese?”, interrogó Santino antes de continuar: “Yyy... viste, soy hermano de Tigre, donde pongo el ojo pongo la bala. Estoy esperando convertir un gol para festejar con un corazón hacia la tribuna”.
--Pero, ¿dedicado a quién?
--Para la que lo quiera agarrar.
--Ahhh, un romántico.
--Cien por ciento.
--Mejor hago la última: hablamos de consejos, pero, ¿cuál es el tuyo para Claudio?
--Que empiece a meter goles porque sino del "Sanfra" nos rajan a todos...(risas).