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Crece la jabonería El Puma

Elaboración local para toda una variedad ed jabones, con proyección nacional.

Hace 114 años, en junio de 1912, se confirmó la compra de un terreno de una manzana por parte de la firma Frentzel y Palmas, ubicado en adyacencias de la estación Rosario, con la idea de mudar a ese lugar su fábrica de jabones El Puma que desde 1909 funcionaba frente a la plaza de Villa Mitre.

El emprendimiento había comenzado a modo de prueba, en una elemental casilla de zinc con una caldera para derretir dos mil kilos de cebo, logrando un producto de calidad que rápidamente se impuso en el mercado. La adquisición del terreno estaba destinado a la construcción de una fábrica modelo. “Bahía Blanca ensancha así su órbita industrial con un establecimiento similar a los mejores de su género, habiéndose ya adquirido la maquinaria en Europa y  Norteamérica”.

Las nuevas dependencias estaban listas a fines de 1912 y un año después la industria pasó a manos de Gustavo Lynen, quien se encargó de crear nuevas fórmulas consolidando la empresa.

Para 1935 la fábrica ocupaba 34 personas, que trabajaban, se dijo, “en un ambiente grato” pese a que en el lugar se manipulaban materias y elementos con olores penetrantes.

En jabones perfumados se destacaban las marcas Tito, Agua colonia, Crema de leche, y Lynen tipo inglés. Pero sin dudas los productos más relevantes eran Benzolynen y Cultura. El primero era un jabón "maravilloso, moderno, ideal y perfecto”, al punto de ser considerado “el más alto exponente del grado de perfección alcanzado por la industria jabonera en el país”. Era recomendado para la limpieza de tejidos, medias, lanas, ropas de mecánicos y algunos hasta lo utilizaban para la limpieza de la barba. El Cultura, elaborado desde 1914, era jabón de lavar, blanco, perfumado, el primero en su tipo en el mercado nacional.

La fábrica El Puma extendió su historia para entrados los 60. Todo el complejo edilicio fue demolido.