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La inversión que llena Cangrejales y completa la dársena de Puerto Galván

La futura planta de Dreyfus sumará capacidad industrial y terminará de ocupar un sector emblemático del frente portuario bahiense.

La imagen muestra el último sector vacante de Cangrejales, donde se concretará la inversión,

La inversión de US$ 400 millones anunciada por Louis Dreyfus Company (LDC) para construir en Bahía Blanca una de las mayores plantas de procesamiento de girasol del mundo tendrá impacto económico y exportador. Pero también marcará el cierre simbólico de una historia mucho más larga: la transformación definitiva de un rincón del estuario que varias generaciones de bahienses conocieron como la playita de Galván.

La nueva planta se levantará frente al sitio 5 de cargas generales de Puerto Galván y con su desembarco terminará de completarse la ocupación de la dársena y del sector conocido como Cangrejales, donde hoy también operan Profertil y Compañía Mega.

Lo curioso es que ese espacio no nació con vocación industrial. A fines de la década del veinte, la arena y la conchilla extraídas durante las tareas de profundización del canal principal fueron depositadas en ese sector del estuario y dieron origen, casi sin proponérselo, a una playa que rápidamente fue adoptada por los bahienses.

Con el correr de los años aparecieron una cantina, vestuarios, duchas y sectores arbolados con eucaliptos y casuarinas. Para miles de familias, la playita de Galván se convirtió en una alternativa cercana para disfrutar del verano, en épocas en las que viajar a otros balnearios de la región no era una posibilidad al alcance de todos.

El denominado "Tren de la Marea" llegaba hasta el lugar con largas formaciones repletas de pasajeros. Trabajadores portuarios, vecinos y familias enteras compartían un ritual que convirtió a Galván en uno de los balnearios más concurridos de Bahía Blanca. En sus mejores épocas, llegó a recibir miles de visitantes durante los fines de semana.

El destino quiso que otro dragado marcara el inicio del final de aquella postal. Los nuevos rellenos y la expansión de la infraestructura portuaria modificaron progresivamente el paisaje. Lo hicieron acompañando el crecimiento de una ciudad cuya historia económica siempre estuvo ligada a su puerto.

La ocupación de ese frente costero fue el resultado de distintas etapas. Primero llegaron las ampliaciones portuarias; más tarde se radicaron grandes proyectos industriales. En esa misma franja se instalaron Profertil ,  Compañía Mega y Dreyfus, y ahora será esta  compañía  la que complete el último gran espacio disponible de la dársena de Galván.

El proyecto contempla una inversión de US$ 400 millones para levantar una moderna planta destinada al procesamiento de girasol. Tendrá capacidad para industrializar unas 650.000 toneladas anuales de semillas y producir aceite y harina proteica con destino a los mercados internacionales, reforzando el perfil exportador de Bahía y su capacidad para colocar en el mundo productos con valor agregado.

La instalación posicionará además a Bahía Blanca entre los principales centros de industrialización de girasol a nivel mundial. El objetivo es incrementar el procesamiento local de la producción agrícola y abastecer una demanda internacional creciente de aceites y subproductos.

La decisión fue destacada por el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), Gustavo Idígoras, quien en diálogo con el portal especializado Argenports.com sostuvo que se trata de "una excelente noticia para la Argentina y particularmente para Bahía Blanca". Según señaló, representa una señal de confianza de largo plazo y una apuesta concreta por la producción y la generación de empleo.

Hoy, entre la antigua playita de Galván y la futura planta de girasol hay casi un siglo de transformaciones. 

La inversión de Dreyfus completa la ocupación de la dársena y agrega un nuevo capítulo a la historia de un frente portuario que acompañó cada etapa del crecimiento de Bahía Blanca. 

Allí donde alguna vez funcionó uno de los balnearios más populares de la ciudad, ahora conviven actividad portuaria, industria y producción en uno de los sectores más dinámicos del estuario bahiense