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Dow ve potencial en Bahía Blanca, pero el mercado mundial frena nuevas inversiones

La presidenta de la compañía, Dolores Brizuela, afirmó que si bien Vaca Muerta genera más materia prima, la sobreoferta global de productos petroquímicos posterga proyectos.

Durante años, una de las grandes promesas asociadas al desarrollo de Vaca Muerta fue la posibilidad de impulsar una nueva etapa de crecimiento para el polo petroquímico de Bahía Blanca.

La lógica parecía sencilla. Más producción de gas natural implica también una mayor disponibilidad de líquidos asociados, entre ellos el etano, materia prima fundamental para fabricar etileno y polietileno, dos de los productos más importantes de la industria petroquímica.

Sin embargo, pese al fuerte crecimiento registrado por la formación neuquina y a las inversiones que comenzaron a materializarse para procesar esos recursos, las grandes expansiones industriales que muchos imaginaban todavía no aparecen en el horizonte inmediato.

La reciente inauguración del nuevo tren de fraccionamiento de Compañía Mega volvió a poner el tema sobre la mesa.

La obra demandó una inversión de 260 millones de dólares y permitirá incrementar en un 50% la capacidad de procesamiento de líquidos del gas natural provenientes de Vaca Muerta. 

Además, Transportadora de Gas del Sur (TGS) impulsa un proyecto para construir una nueva planta separadora de líquidos que muchos ya comparan con una segunda Mega.

La pregunta surge naturalmente: si habrá más gas, más líquidos y más etano disponible, ¿por qué todavía no llegan nuevas plantas petroquímicas de gran escala?

Para Dolores Brizuela, presidenta de Dow Argentina, bahiense y con parte de su trayectoria desarrollada en el complejo petroquímico local, la respuesta no está en las condiciones locales sino en la situación que atraviesa actualmente el mercado internacional.

“El principal problema es una sobreoferta”, señaló la ejecutiva durante su visita a Bahía Blanca para participar de la inauguración de la ampliación de Mega.

La discusión no es nueva en Bahía Blanca. Desde hace más de una década, distintos actores del sector energético e industrial sostienen que el desarrollo masivo de Vaca Muerta podría convertirse en el punto de partida para una nueva expansión petroquímica en la ciudad.

La expectativa se apoya en una ventaja concreta: pocas regiones de América Latina combinan disponibilidad de materia prima, infraestructura industrial, acceso portuario y experiencia operativa como las que ofrece el complejo bahiense.

La disponibilidad creciente de etano, la competitividad de los recursos energéticos y la infraestructura instalada continúan siendo factores valorados dentro de la estrategia global de la empresa.

“Todo ese combo nos hace ilusionar en pensar en la expansión y en pensar que Argentina puede ser el destino de las próximas grandes inversiones”, afirmó.

Sin embargo, la decisión de construir una nueva planta petroquímica no depende únicamente de la disponibilidad de materia prima.

Este tipo de proyectos demanda inversiones multimillonarias y las compañías analizan las perspectivas globales de demanda antes de avanzar.

Según explicó Brizuela, durante los últimos años se produjo una fuerte expansión de capacidad petroquímica en distintos mercados, mientras que la demanda avanzó a un ritmo menor al esperado.

Ese desequilibrio generó una sobreoferta que mantiene presión sobre los precios internacionales y reduce los incentivos para desarrollar nuevos proyectos.

El desafío de agregar valor

Dow es uno de los principales consumidores del etano procesado por Mega en Bahía Blanca para la fabricación de polietileno em el país.

Por eso, el crecimiento de la disponibilidad de líquidos provenientes de Vaca Muerta reabre el debate sobre la posibilidad de agregar más valor en origen.

“El etano se puede exportar, pero también se puede transformar en etileno y después en polietileno. Siempre prefiero hacer polietileno”, resumió la ejecutiva.

Brizuela también destacó la importancia estratégica de la ampliación inaugurada por Mega.

Según explicó, la nueva capacidad permitirá acompañar el crecimiento de la producción energética y evitar restricciones en el procesamiento de líquidos durante los próximos años.

Más allá de las dificultades actuales, en el sector coinciden en que Bahía Blanca conserva ventajas difíciles de replicar: acceso a materia prima, infraestructura industrial y portuaria, mano de obra especializada y una larga trayectoria petroquímica. 

Por eso, si el ciclo internacional vuelve a favorecer las inversiones, la ciudad aparece como uno de los lugares mejor posicionados de la Argentina para captar una nueva generación de proyectos vinculados al agregado de valor del gas de Vaca Muerta.

La mirada del sector coincide en que futuras inversiones, como la nueva planta proyectada por TGS y posibles ampliaciones adicionales de Mega, serán claves para sostener el desarrollo de Vaca Muerta.

La materia prima está disponible. También existe infraestructura, experiencia industrial y recursos humanos especializados.

Lo que todavía falta es que el mercado mundial vuelva a ofrecer las condiciones necesarias para justificar una nueva generación de inversiones petroquímicas de gran escala en Bahía Blanca.