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Las tensiones de todos los campamentos políticos

La columna política del columnista de La Nueva. en la capital de la provincia.

El mayor impacto del proceso de ajuste económico sobre la Provincia impulsado por el Gobierno nacional es que comenzó a disminuir la capacidad de respuesta estatal y municipal para financiar los gastos corrientes, acentuando  los problemas estructurales bonaerenses con consecuencias sociales cada vez más profundas.

“Argentina está viviendo una catástrofe productiva, social y económica”, afirma el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, procurando nacionalizar el mensaje de la gestión de Axel Kicillof como estrategia comunicacional frente al recorte impulsado por el presidente Javier Milei.

Lo hace trazando un diagnóstico negativo sobre la evolución del empleo y la producción, según recientes informes oficiales que muestran una fuerte caída en la actividad industrial, acompañada por un constante cierre de empresas, destrucción de puestos de trabajo y caída de los ingresos de bolsillo, entre otras cuestiones.

Como se sabe, la Provincia atraviesa una fuerte caída de recaudación fiscal impositiva, en línea con el deterioro de la actividad económica. “Estamos como en tiempos de la pandemia, cuando se decretó el aislamiento obligatorio  para contener la propagación del virus, pero sin los barbijos”, comparan sin sutilezas los sabuesos de ARBA bonaerense.

En líneas generales casi todo el arco del oficialismo legislativo y buena parte de la oposición coincide con el legítimo reclamo por los fondos nacionales que le corresponden a la Provincia, pero también señalan que “a la crisis se la gestiona con creatividad y estableciendo prioridades, no sólo con quejas o echando culpas”, en una crítica directa hacia la Gobernación de calle 6.

Asimismo, intendentes de todos los colores políticos intentan cerrar filas y explotan los celulares de los legisladores para que avancen decididamente con la redacción de un proyecto de ley para que los fondos del endeudamiento por US$3.685 millones, aprobado a fines del año pasado, sean de libre disponibilidad, en medio de la crítica situación que atraviesan los alcaldes por la caída de ingresos y las dificultades para afrontar salarios y prestaciones esenciales.

Lo que ocurre es el “Fondo de Fortalecimiento Municipal” establece que un 70% sería repartido por el Coeficiente Único de Distribución (CUD) y que el 30% restante estaría afectado a programas en materia de infraestructura, transporte y cultura. Pero, más allá de lógicos vaivenes presupuestarios, existe una fuerte incertidumbre sobre el futuro económico a corto plazo.

En ese esquema, el principal desafío que tiene por delante el Gobernador pasa por la jugada de “Jaque mate” que le propone sobre un virtual tablero de ajedrez la fuerza libertaria: sostener la gobernabilidad en un contexto económico y social un tanto enmarañado. “Falta menos para que termine esta cascada de irresponsabilidad…”, publicó Kicillof en redes sociales a modo de réplica. 

“Es un momento crítico y no podemos quedarnos callados ni someternos a la extorsión. Tenemos restricciones inéditas; el Gobierno nacional dice 'Quiero hacer esto, no me importan las consecuencias, háganse cargo', y además nos quita recursos: no sólo no hace nada, sino que, con esos recortes, se encarga de que la Provincia tampoco pueda actuar", denuncia el ministro productivo bonaerense, Augusto Costa.

El clima político se mantiene inestable, con tensiones en distintos campamentos, mucho más por disputas internas que por acciones vinculadas a procesos electorales. Son tiempos de una etapa tan o más agitada que las normales pero con lobos hambrientos de satisfacciones políticas ante el deteriorado escenario político del elenco libertario.

La estructural crisis de inseguridad en la Provincia también volvió a convertirse en un tema de confrontación política, ante la reiteración de violentos episodios delictivos que se dan cotidianamente en la región del AMBA que incluye al Conurbano y la ciudad de La Plata.

Claramente lo más sensato, en medio del fuego cruzado entre Nación y Provincia, sería dejar de utilizar casos sensibles delictuales para el debate político ante un contexto marcado por la reducción de fondos federales.

Mientras tanto, la dinámica legislativa continúa virtualmente estancada por una interna brumosa pero cada vez más exteriorizada entre las tribus que conforman la coalición gobernante donde conviven el kirchnerismo, el kicillofismo y el massismo, además de las disputas domésticas en el arco opositor. Durante este período parlamentario podrían discutirse leyes que podrían cambiar el tablero electoral de 2027.

La Libertad Avanza adelantó que impulsará una reforma política integral. Entre sus propuestas figuran la eliminación de las PASO, la implementación de la Boleta Única en Papel , el rechazo a la vuelta de las reelecciones indefinidas y el avance de una ley que limite la potestad del Ejecutivo para desdoblar elecciones, trasladando la decisión final a la Legislatura.

Esa estrategia reconoce, en principio, diversos factores. En primer lugar, que las elecciones bonaerenses suponen un desafío mayúsculo para el gobierno mileísta potenciado ante la eventualidad de que se terminen desdoblando de las nacionales y se requiera un candidato competitivo que sea empujado por un estratégica alianza electoral que incluya al PRO y la UCR.

La segunda cuestión remite a un ancla de denuncias que afecta a diversos funcionarios libertarios como es el caso del jefe de Gabinete, Manuel Adorni ante la opinión pública.