Alerta máxima en Bahía: la sífilis crece el 88% y preocupa la proyección
Ya se confirmaron 411 casos en lo que va del año. Especialistas bahienses Advierten por menor uso de preservativo, barreras culturales y falta de información.
Recibido en 1993, acumula 28 años de trayectoria en el periodismo local. Ex jefe de la sección Deportes y La Ciudad y actual secretario de Redacción de La Nueva. Ex profesor de los dos institutos de Periodismo de la ciudad. Especialista en temas deportivos, sociales y gremiales.
El dato no deja margen para la interpretación liviana: la sífilis avanza con fuerza en Bahía Blanca y acelera una tendencia que ya venía encendida.
En apenas tres meses y medio de 2026, los contagios crecieron un 88% respecto del mismo período del año pasado, en una ciudad que en 2025 había alcanzado su máximo histórico de diagnósticos. El fenómeno enciende alarmas sanitarias, interpela conductas sociales y expone fallas estructurales en prevención, información y acceso.
De acuerdo con cifras oficiales de la Región Sanitaria I, entre el 1 de enero y el 19 de abril de este año (Semana epidemiológica 15) se registraron 411 casos de sífilis, contra 218 en igual lapso de 2025.
El salto no solo es significativo en términos porcentuales: proyectado a lo largo del año, configura un escenario potencialmente más crítico que el ya preocupante 2025, cuando se notificaron 699 casos en la ciudad y su zona de influencia.
“El 88% de incremento en este primer cuatrimestre es muy preocupante y el panorama que uno puede observar para lo que queda del año es realmente desfavorable y alarmante”, advirtió la jefa del área de Epidemiología de Región Sanitaria I, Jorgelina Scuffi, en diálogo con este medio.
La especialista no dudó en calificar el fenómeno como multifactorial, con un eje central claro pero múltiples derivaciones.
“Las razones por las cuales llegamos a esta situación son varias. La causa más directa es el no uso de preservativo, pero la pregunta es cuáles son las razones por las cuales las personas no estarían usándolo. Y acá son muchas las variables”, explicó.
Entre ellas, mencionó factores económicos concretos: “Podría ser económica en el sentido de que, por ejemplo, el Ministerio de Salud de Nación no está enviando preservativos para la distribución gratuita, entonces una caja de preservativos cuesta en estar en el orden de los 10.000-12.000 pesos los tres preservativos, lo cual hace que se podría usar de modo aislado y no sistemático para algunos grupos”.
Pero el problema no se agota en lo material. Scuffi subrayó que persisten barreras culturales que dificultan el control de la enfermedad.
“Además, es una enfermedad que sigue siendo tabú en el sentido de que nos da vergüenza, entonces en este marco cuesta a veces encontrar todos los contactos sexuales de las personas que dieron un positivo, ya que a veces no se comunican todos cómo poder contactarlos y tratarlos y evitar la propagación de la enfermedad”.
En ese contexto, la epidemióloga remarcó una característica clave de la sífilis que agrava su expansión.
“La realidad es que la sífilis es una enfermedad muy contagiosa y tiene la particularidad que uno no queda inmunizado después de recibir tratamiento como en otras, sino que cada vez que tenga contacto con la sífilis se va a volver a contagiar. En contrapartida, es fácilmente detectable y fácilmente tratable”.
El escenario actual también está atravesado por un fenómeno contemporáneo: la desinformación.
“Otra razón, y desde mi punto de vista fundamental, es que se unen dos situaciones. Es el desconocimiento y la desinformación. Cuando nosotros no conocemos sobre algo y queremos averiguar, las redes sociales nos inundan de información falsa, errónea, y confiamos en esa información. Y bueno, ahí se conjugan el desconocimiento con la desinformación y bueno, pasa esto”, señaló.
Por eso, insistió en la necesidad de acudir a fuentes confiables.
“En ese caso, nosotros sugerimos que ante la búsqueda de información, sea en esto o sea en cualquier área de salud, la gente acuda a páginas oficiales y seguras: Ministerio de Salud de la Nación, Ministerio de Salud de la Provincia, la OMS, la OPS, de algunas instituciones hospitalarias, de las universidades, que son páginas con información confiable”.
A la vez, Scuffi introdujo una lectura histórica para entender el cambio de comportamiento social.
“Otra situación, que desde mi punto de vista también sucede, es que comparado con la década del 90 o 2000, en donde estuvo la epidemia de VIH, SIDA, en donde realmente hubo campañas muy fuertes de prevención, que sí funcionaron, y que de algún modo las personas tenían cierto temor a contagiarse del VIH, el cuidado era mucho mayor. Al ir perdiéndole temor al VIH, en función de que se convierta en una enfermedad crónica y deje de ser una enfermedad mortal, se percibe que la gente no se preocupa tanto por cuidarse”.
El impacto, además, tiene un perfil etario definido pero en expansión.
“Hay que tener en cuenta que los grupos más vulnerables son aquellas personas hasta los 29 años, pero también hay que tener en cuenta que está apareciendo un aumento progresivo en el grupo de 50 a 55 años”, advirtió.
No deja de crecer
El fuerte incremento de 2026 se inscribe en una curva ascendente de varios años. En 2020 se habían reportado 90 casos en la región; en 2025 fueron 699, lo que implica un aumento cercano al 677%.
Si bien entre 2024 y 2025 los valores se estabilizaron en niveles altos, la nueva suba rompe ese “techo” y vuelve a tensionar al sistema sanitario.
“Registramos casi 700 casos de sífilis durante el año, algo que era impensado hace tan solo cinco años; es un salto del 600% si lo comparamos con 2020. Es una gran preocupación porque no solo hablamos de sífilis sino también de VIH, gonorrea o herpes, entre otros, que siguen ascendiendo”, había advertido la propia Scuffi.
Incluso, los datos podrían quedarse cortos.
“Hay que considerar que en ambos casos existe subregistro. Este no es el número final, porque no se denuncian todos los casos, fundamentalmente lo que se diagnostica en consultorios privados”, aclaró.
La mirada clínica
Desde el ámbito médico asistencial, la infectóloga bahiense Laura Spadaro coincide en el diagnóstico de situación y aporta una mirada desde la práctica cotidiana.
“Todas las semanas tenemos consultas por sífilis tanto en el ámbito privado como en el hospitalario”, aseguró.
Lejos de tratarse de una enfermedad del pasado, la especialista remarcó su persistencia.
“Es una enfermedad que va y viene según situaciones sociales, pero siempre está ahí. La sífilis viene siendo una constante en crecimiento de la pandemia en adelante”.
Respecto a su transmisión, explicó que “el 99% de los contagios en adultos se producen por vía sexual”, aunque también advirtió sobre la transmisión durante el embarazo.
En materia de prevención, introdujo un matiz clave: “La sífilis es muy contagiosa y no alcanza solo con usar preservativo”.
Y detalló por qué: “Las lesiones pueden estar en otros lugares del cuerpo, entonces puede haber otro tipo de contacto que también contagie. El contacto de la mucosa oral con una lesión en la boca es contagioso”.
Uno de los principales obstáculos es la falta de consulta temprana.
“Le pedimos a la gente no subestimar ningún síntoma. Muchas veces, por vergüenza o porque la lesión de sífilis no duele, la persona se ve una lastimadurita pero no va al médico”, señaló.
La enfermedad, además, puede engañar.
“Si no recibís penicilina, la lesión primaria se cura y pasa a una fase secundaria donde la bacteria sigue circulando. Puede aparecer un brote en la piel o incluso la caída del pelo; he visto pacientes que se han quedado sin cejas por una sífilis no diagnosticada”, relató.
A pesar de este cuadro, el tratamiento sigue siendo simple y efectivo.
“Es la enfermedad más vieja con el tratamiento más viejo porque se cura con penicilina; son la pareja más antigua de la infectología”, explicó.
Spadaro también hizo hincapié en la necesidad de desestigmatizar las infecciones de transmisión sexual.
“Tenemos que empezar a sacarle esa imagen de enfermedad oscura. Si tenés relaciones sexuales podés tener una infección de este tipo, y lo más sencillo es que las personas puedan consultar para llegar a su diagnóstico”.
Y alertó sobre un error frecuente: “Existe la creencia de que la enfermedad prevalece sobre las personas solteras, pero hay que testear también a las parejas, ya que existe el recontagio. O sea que la inmunidad que deja la infección es transitoria y se puede volver a contagiar”.
Acceso al diagnóstico
En Bahía Blanca, el sistema público ofrece herramientas clave para la detección. El testeo de sífilis y VIH es gratuito, voluntario y sin turno previo en hospitales públicos y centros de salud, lo que permite un acceso rápido ante situaciones de riesgo.
“Cualquier persona que desea hacerse un test de VIH y sífilis puede ir a cualquiera de los dos laboratorios de hospitales públicos que tenemos en Bahía Blanca, ya sea el laboratorio del Hospital Penna o el laboratorio del Hospital Municipal, a la mañana temprano, sin una orden médica, sin turno previo. Es totalmente gratuito y voluntario”, indicó Scuffi.
Además, los testeos también se realizan sin turno previo en el Centro de Salud Héroes de Malvinas, ubicado en Caronti 76, de lunes a viernes de 8 a 16.
“Observamos con preocupación el marcado aumento de enfermedades de transmisión sexual como la sífilis en la ciudad y en el país. Pero no nos quedamos observando solamente. A través del programa “Mi Mundo”, trabajamos sobre la salud sexual y reproductiva realizando charlas, actividades y testeos que nos permitió alcanzar a más de 4.000 jóvenes y realizar más de 3.700 consultas en el último año”, se señaló desde el municipio.
Además, a través de MI BAHÍA, se incorporó un nuevo sistema de telemedicina para poder realizar consultas no urgentes de clínica y pediatría todos los días, en cualquier horario, que ya atendió más de 1200 llamados desde su implementación.
Un problema nacional
Sin embargo, el fenómeno excede lo local. En Argentina, 2025 cerró con 46.779 casos de sífilis, un 75,6% más que en 2022 y el valor más alto registrado. La tendencia ascendente se mantiene desde la pandemia y se replica a nivel mundial, con millones de nuevos casos cada año.
La sífilis se ha convertido, en pleno siglo XXI, en la infección más frecuente que se contagia por contacto sexual en todo el mundo, y también en la Argentina. La bacteria Treponema pallidum que causa la sífilis se transmite por el semen, los fluidos vaginales y la sangre. Su síntoma principal es una úlcera indolora en la región genital. Aunque el uso de preservativos masculinos y femeninos podría evitarla, los casos continúan en aumento desde 2015 a nivel local y alarman a los especialistas, especialmente desde la pandemia.
“En 2023 se superaron los 30.000 casos anuales por primera vez desde el inicio de la serie, y en 2025 se alcanzó el valor más alto registrado hasta el momento”, advirtieron los expertos del Ministerio de Salud en el nuevo Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud, publicado el 14 de abril del 2026 que recoge los datos hasta 2025.
“Si bien, durante 2020 y 2021 se verifica una disminución en la cantidad de notificaciones a causa del impacto de la pandemia en el sistema de salud, a partir de 2022 se retoma la tendencia ascendente con una mayor aceleración”, declararon los epidemiólogos del Ministerio de Salud.
En ese marco, lo que ocurre en Bahía Blanca no es una excepción, sino un reflejo amplificado de un problema global que encuentra en lo local sus propias particularidades: desigualdades en el acceso a la prevención, persistencia de tabúes, desinformación y cambios en las conductas de cuidado.
Una enfermedad silenciosa, prevenible y curable, pero que, lejos de retroceder, vuelve a ganar terreno. Y lo hace con números que, al menos en este inicio de 2026, obligan a encender todas las alarmas.
El preservativo, en retroceso
El incremento de las ITS también se vincula con un menor uso sostenido del preservativo. Según la ginecóloga Valeria Valko, solo el 17% de los jóvenes en Argentina utiliza preservativo en todas sus relaciones sexuales, de acuerdo con relevamientos realizados por la organización Aids Healthcare Foundation.
“En 2025 se registró un incremento del 20,5% de sífilis respecto del mismo período de 2024. La gonorrea también muestra una tendencia en alza, con un pico histórico en 2023”, señaló la especialista.
En relación con el VIH, Valko explicó que en el país viven alrededor de 140.000 personas con el virus y se notifican cerca de 6.900 diagnósticos nuevos cada año.
“El 98% de las transmisiones ocurre por relaciones sexuales sin preservativo y se calcula que un 17% de las personas que viven con VIH aún no lo sabe”, precisó.
La médica subrayó que el preservativo sigue siendo una herramienta de doble protección, ya que reduce el riesgo de ITS y embarazos no planificados. También recomendó realizar testeos periódicos y acudir a servicios de salud ante situaciones de riesgo.